La Cámara denuncia a Lavallén
pero no ordena su arresto
Respondió parcialmente a un pedido del abogado de la familia de los desaparecidos Mónica Grispon y Claudio Logares. Al represor le imputan la privación ilegítima de la libertad y el homicidio del matrimonio. La denuncia queda en manos del juez Corazza.
Por Vanina
Wiman y Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)
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Lavallén permaneció callado durante
toda la audiencia y sólo habló cuando se negó a declarar (izq.); El
abogado Alberto Palacio pidió la detención del represor y la
instrucción de una causa penal contra él. (Fotos: FM) |
LA PLATA.- La Cámara Federal de esta ciudad denunció hoy al represor Rubén Luis Lavallén por el secuestro y el homicidio de Mónica Grispón y Claudio Logares, aunque no accedió a la solicitud de detención que realizó el abogado de la familia de los desaparecidos. La denuncia pasará ahora al juez federal de primera instancia Arnaldo Corazza, quien deberá investigar al ex subcomisario por los delitos que cometió durante la dictadura en la Brigada de San Justo.
Durante la audiencia del
Juicio por la Verdad, en la que Lavallén se negó a declarar, el abogado de la
familia del matrimonio desaparecido pidió al Tribunal la instrucción de una
causa penal contra Lavallén y su inmediata detención.
“Existen
presunciones sumamente serias que fundamentan el pedido que estamos
formulando”, sostuvo Alberto Palacio, y argumentó que Lavallén fue jefe de
la Brigada de San Justo, en donde funcionó el centro clandestino de detención
en el que estuvieron detenidos Mónica y Claudio y que, además, fue el
apropiador de Paula Logares, la hija del matrimonio desaparecido.
En declaraciones a esta
Secretaría, Palacio conectó la desaparición del matrimonio Logares con la
apropiación de su hija por parte de Lavallén. “El médico que suscribe el
acta de nacimiento de Paula —por supuesto, falsa— es el mismo médico que ha
sido reconocido como uno de los torturadores de la Brigada de San Justo”,
manifestó el letrado. Se trata de Jorge Vidal, quien además certificó el
“falso parto” de la mujer de Lavallén.
Mónica, Claudio y Paula, de
23 meses, fueron secuestrados el 18 de mayo de 1978 en Montevideo, Uruguay, y
traídos a Argentina. La pareja fue alojada en la Brigada de Morón, con asiento
en San Justo. Allí, ambos fueron vistos por varios detenidos, entre ellos
Atilio Barberán y Norberto Liwski.
En noviembre de 2001, Liwski
declaró en el Juicio que “era imposible que Lavallén desconociera que los
padres de Paula estaban secuestrados en la Brigada de Investigaciones de San
Justo”. Liwski estuvo detenido en ese centro clandestino entre el 5 de abril y
el 1° de junio de 1978 —período en el que Lavallén fue jefe de la
dependencia— y contó que escuchó cómo Mónica y Claudio “clamaban por su
hija”.
Cuando
el 24 de abril pasado Lavallén fue citado a declarar en el Juicio y fue
interrogado al respecto, se defendió diciendo que en esa dependencia “había un 'área restringida' a la que no tenía acceso el personal
policial”. No obstante, la Cámara Federal de Capital Federal determinó en
1987 que “las personas alojadas en ese lugar (detenidos ilegales) se hallaban
bajo el efectivo control de las autoridades policiales”.
La
Cámara Federal de esta ciudad consideró hoy que existían fundamentos
suficientes para remitir una denuncia contra Lavallén ante un juez de primera
instancia por la privación ilegítima de la libertad y el homicidio de Mónica
Grispón y Claudio Logares.
Sin
embargo, no ordenó el arresto del ex policía, tal como había pedido el
abogado Alberto Palacio, quien fue respaldado en su solicitud por el fiscal Félix
Crous, la abogada de la APDH La Plata, Marta Vedio, y la abogada de la Asociación
Ex Detenidos Desaparecidos, Mónica González Vivero.
“La
persona que está prestando declaración hoy ha concurrido en las veces todas
que se lo ha citado, razón por la cual no existen motivos para suponer hasta
este momento que vaya a eludir la acción de la justicia”, sostuvo el juez
Alberto Durán al explicar la decisión del Tribunal de no detener a Lavallén.
El 12 de diciembre pasado, la
Cámara había ordenado el arresto del represor Miguel Angel Ferreyro, por
delitos cometidos durante su actuación en la Brigada de Lanús con asiento en
Avellaneda, luego de la denuncia de una ex detenida.
Esta
vez, el Tribunal realizó la presentación en primera instancia pero no detuvo a
Lavallén. La abogada Marta Vedio, de la APDH La Plata, expresó que los jueces
“hicieron una diferencia de grado en la contundencia de la prueba”.
Al
igual que hace dos semanas, la Cámara instaló una pared de madera para
“proteger” la salida de Lavallén de la sala. También como el 24 de abril,
el represor mascó chicle durante el desarrollo de la audiencia.
El
caso del conscripto Martínez
En tanto, se trató el caso
del conscripto desaparecido Atilio César Martínez, con el testimonio de una de
sus hermanas, Teresa Haydeé y del ex detenido Rubén Jaquenod. Hace dos
semanas, la Cámara había tomado testimonio a otra de las hermanas de la víctima
(ver 240402)
Teresa Haydeé Martínez señaló
que se enteró que su hermano no había vuelto del Servicio Militar —era el 21
junio, el día posterior a la jura de la bandera por parte de los conscriptos—
por un aviso que hizo su madre.
Explicó que entonces se
dirigieron al Distrito Militar “donde un guardia dice que le habían
encomendado llevar un sobre al Regimiento 7”. Según pudo averiguar la
familia, la diligencia fue ordenada por el coronel Hugo Altieri. Este dato ya
había sido ofrecido hace dos semanas, pero hoy quedó más firme. De hecho,
Teresa Haydeé dijo que Altieri reconoció, en una reunión que tuvo con la
familia, que había mandado a Atilio a realizar el mandado.
En junio de 1985, la madre del
desaparecido recibió una carta anónima de un tal “soldado Centurión”,
quien decía haber estado secuestrado junto al conscripto en varios centros
clandestinos: “Automotores Orletti”, “COTI Martínez” y “Puesto
Vasco”.
La carta, entre otras cosas,
decía: “He leído sus dos notas en el diario Clarín, y créame señora, no
puedo dormir ni callar más. Yo fui compañero de Atilio en el cautiverio. Me
llamo Centurión, después va a tener más datos míos”.
Sin embargo, nunca se supo más de esa persona.
También
por este caso fue citado el ex detenido Rubén Jaquenod, quien ya declaró por
su propia desaparición en febrero de 2000.
El testigo dijo que no recordaba haber
estado con Atilio Martínez en el cautiverio, pero señaló que le iba a
preguntar a su hermano, ya que éste fue compañero del secundario del
conscripto desaparecido.
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