Falleció
el ex juez Russo
a la salida de tribunales
Había
asistido a un careo con la madre de un desaparecido. A la
salida, miembros del público le recriminaron su rol durante la
dictadura. El ex magistrado les dijo “mentirosos” y “comunistas”.
Dejó los tribunales y a los pocos metros cayó víctima de un
infarto. La Cámara
y el fiscal presentaron una denuncia ante el juez Corazza, por
“la posible comisión de un delito”.
Por Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)
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| El
ex juez de la dictadura grita a la salida de la audiencia y
es contenido por la Policía (izq.); Russo estuvo 20 minutos
tirado en el suelo y murió antes de llegar al Hospital
(Fotos: FM) |
LA PLATA.- El ex titular del Juzgado Federal N°2 de esta ciudad
durante la dictadura, Leopoldo Russo, falleció hoy a la salida de
los tribunales, tras haber asistido a un careo con la madre de un
desaparecido, en el marco del Juicio por la Verdad. A la salida,
miembros del público le recriminaron su rol durante la dictadura
y el ex juez, alterado, les respondió. Cuando dejó los
tribunales se descompuso. La jueces y el fiscal presentaron una
denuncia ante el juez federal Arnaldo Corazza, por "la
posible comisión de un delito", se informó.
Russo, de 80 años, sufrió un
infarto y se desplomó en la explanada de los tribunales
federales, en la esquina de las calles 8 y 50, y fue asistido
durante casi media hora por médicos y paramédicos. Según
informó a esta Secretaría el Hospital San Martín, falleció
poco antes de llegar al nosocomio, a las 12.35.
El ex magistrado dejó los
tribunales a las 11.45, luego de carearse ante la Cámara Federal
con Gladys María Harvey, madre del desaparecido Daniel Carlos
Ponti, quien era novio de Cintia Russo, la hija del ex juez.
El tribunal había dispuesto el
careo luego de que Harvey asegurara el 9 de octubre pasado que
Russo le había dicho durante la dictadura: "Mirá Gladys,
con respecto a mi sobrino (el ex juez tenía un familiar de nombre
Gustavo, desaparecido) sé que está muerto. Y con respecto a tu
hijo no tengo noticias de que esté muerto".
El 23 de octubre compareció
Russo y aseguró que "nunca jamás" se había reunido
con Harvey. Y hoy se mantuvo en sus dichos. "Ratifico
totalmente lo que dije. La señora está totalmente confundida.
Jamás recibí en el juzgado a esta señora. Conmigo no habló
nunca. Lo niego terminantemente", aseguró. Y agregó más
tarde: "Creo que la señora está divagando".
Harvey, por su parte, señaló:
"Estuve en varias oportunidades en su juzgado y me atendió
amablemente. El tuteo con él surge a raíz de que nuestros hijos
estaban de novios". A su lado, Russo sonreía socarronamente.
La mujer añadió más tarde: "Puedo cometer un solo error.
No recuerdo si la reunión fue a fines de 1977 o en 1978. Fue una
reunión a nivel amistoso. Le pregunté si sabía algo de mi hijo
y él incluso habló sobre su vínculo con los jefes de la
represión".
Tras el careo, que el tribunal
circunscribió sólo a la contradicción sobre la reunión, Russo
se retiró de la sala de audiencias, y en el hall de los
tribunales miembros del público le recriminaron su actuación
como juez federal de La Plata durante la dictadura:
"Cómplice, colaborador de los milicos", gritaron.
"Cien años de cárcel para vos", "A mí me
rechazaste los habeas corpus", se escuchó.
El ex magistrado recibió en su
juzgado más de 200 hábeas corpus en dos años y rechazó 78,
algunos de ellos con la obligación del pago de costas para los
familiares de las víctimas.
Russo, alterado, respondió:
"Son todos unos mentirosos y cobardes".
"Comunistas, comunistas", repitió una y otra vez a modo
de insulto.
Rápidamente fue rodeado por dos
efectivos de la Policía Federal e incluso por el presidente del
Tribunal, Antonio Pacilio, quienes lo condujeron hasta el ascensor
que lo llevó a la planta baja. Russo salió de los tribunales y
caminó por la explanada unos veinte metros, hasta que cayó
víctima de un infarto.
De inmediato fue asistido por
periodistas y por la guardia de los tribunales federales. La
ambulancia tardó en llegar más de veinte minutos. Mientras se
esperaba la llegada del servicio médico, pasó por allí una
ambulancia del Ministerio de Salud bonaerense. La policía quiso
pararla, pero su conductor hizo señas y siguió de largo.
El ex juez Leopoldo Russo
ascendió a juez federal en agosto de 1976. "El Ministerio de
Justicia quería un socialista. Yo había militado en el
socialismo desde chico. En el Juzgado (Federal de La Plata) N°1
ponen a (Héctor) De la Serna, un militar abogado. Él se encarga
de la cuestión electoral, por estar en el 1. A mí me preguntan
si quería el (juzgado) 2 o el 3. 'Denme el 2', les dije",
relató el 23 de octubre pasado cuando le preguntaron por su
nombramiento.
Luego remarcó: "Yo no tengo
nada que esconder". Y sostuvo que integraba un "grupo de
amigos" que accedieron a cargos públicos tras Golpe de
Estado. Sus antecedentes en la Justicia remiten al golpe de Estado
de 1955: "Fui designado juez del Tribunal Laboral N°1 de
provincia con la 'Revolución Libertadora'", había declarado
en octubre pasado.
Daniel Carlos Ponti, secuestrado
el 25 de noviembre de 1976, era novio de Cintia, la hija del ex
juez. Russo, además, cursó la escuela secundaria en el Colegio
Nacional de la Universidad de La Plata con el padre del
desaparecido. Las dos familias se conocían hacía mucho tiempo
cuando se produjo la desaparición de Daniel.
Los jueces Julio Reboredo y
Antonio Pacilio y el fiscal Félix Crous presentaron ante el juez
federal de primera instancia, Arnaldo Corazza, una denuncia para
que se investigue "la posible comisión de un delito"
por la muerte del ex juez Russo. Según averiguó esta
Secretaría, algunos policías de la guardia de tribunales
declararon ante el juez.
Reboredo y Pacilio, además, suspendieron las restantes tres
audiencias que estaban estipuladas para hoy en el Juicio por la
Verdad.
Harvey: "Buscaba a mi
hijo"
Antes de carearse con el ex juez
Russo, Gladys María Harvey prestó declaración testimonial en la
causa Alaye, en la que se investigan los enterramientos NN en el
Cementerio de La Plata. Harvey, que es escribana, fue funcionaria
de la necrópolis durante la dictadura.
La mujer, que antes del golpe se
desempeñaba en la Municipalidad de La Plata, señaló que fue
asignada al cementerio en julio de 1976. Dijo que durante su
gestión "escuchaba relatos (de los empleados) de la llegada
de cadáveres y del estado en el que estaban esos cadáveres. A
partir de un atentado a la Jefatura de Policía (la represión) se
endurece de tal manera que los cadáveres vuelan".
Luego, aclaró: "Es
impresionante la cantidad de cadáveres con pérdida de masa
encefálica por herida de arma de fuego. Noviembre (de 1976; el
mes en que desapareció su hijo) fue un mes terrible".
Harvey relató que, tras el
secuestro de su hijo, comenzó a buscarlo entre los cadáveres que
llegaban al cementerio. El abogado de la APDH La Plata, Jaime
Glüzmann, le preguntó entonces si durante esas inspecciones de
los cuerpos pudo identificar a algún desaparecido. "Lo mío
era un vistazo, mirar, buscaba a mi hijo", respondió Harvey
y señaló que no pudo identificar a nadie. Sólo señaló que una
característica común a todos los cadáveres era un pequeño
papel prendido de un dedo del pie con una inscripción, un número
o sigla. "Esto me indicaba que de alguna manera estaban
identificados", afirmó.
La mujer dijo que en aquel
momento se enteró que el Cementerio requirió a la Funeraria
Lualdi una partida de entre cuatro y cinco mil féretros. Durante
la última dictadura militar hubo más de 500 entierros NN en el
cementerio platense. La mayoría de los diagnósticos de las
muertes asentados en los libros forenses indican que se produjeron
por "pérdida de masa encefálica por herida de arma de
fuego". Es decir, un tiro en la cabeza. |