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Miércoles 4 de septiembre de 2002 - B

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Testimonio de un ex policía: "En la
5° hubo nacimientos y muertes"

El ex agente Omar Piacentini rebatió las afirmaciones de la mayoría de los policías, que declararon desconocer lo que ocurría en la parte trasera de la comisaría 5°. Reconoció las torturas y aseguró que los cuerpos de los desaparecidos se quemaban en la localidad de Arana.

Por Lucas Miguel y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)


LA PLATA.- "En la comisaría 5° se investigaban pocos delitos comunes y no había presos comunes", aseguró hoy ante la Cámara Federal de esta ciudad el ex policía Omar Raúl Piacentini y dejó en claro el funcionamiento del centro clandestino de detención en la parte trasera de la dependencia, que la mayoría de sus ex compañeros negaron en el Juicio por la Verdad.

Piacentini prestó servicios en la 5° como ayudante de guardia entre el 6 de julio de 1976 y el 31 de marzo de 1978, y al poco tiempo fue puesto en disponibilidad preventiva, hasta su exoneración en 1979. El ex agente -ese fue su último grado- reconoció que a la comisaría "entraban autos con personas encapuchadas" y que entre los detenidos "había hombres y mujeres". Luego agregó: "Hubo mujeres embarazadas. La mayoría de las mujeres extremistas estaba embarazada".

Inmediatamente fue preguntado por los partos en el centro clandestino y con una frase destruyó la mentira que habían edificado la mayoría de sus ex compañeros: "Hubo nacimientos y también muertes".

La afirmación revela el conocimiento de los policías sobre lo que ocurría en el patio y los calabozos de la comisaría 5°. Ante la Cámara Federal más de cuarenta efectivos expresaron desconocer -con distintos matices- lo que sucedía allí atrás, salvo pocas excepciones como las de los ex policías Jorge Luis Piazza y José Alfredo Orellana.

La gran mayoría de los efectivos aseguró que en los fondos de la 5° había un área restringida a la que sólo tenían acceso grupos de tareas integrados por militares, y varios coincidieron que tenían prohibición de transitar por allí por la existencia de un cartel con la leyenda "Área restringida".

Hoy Piacentini, que prestó funciones de ocho de la noche a seis de la mañana durante los dos años que estuvo en la 5°, aseguró que nunca hubo un cartel de ese tipo y que "la seguridad de los detenidos estaba a cargo del personal de la comisaría 5°". Fue más lejos: reconoció que ingresaba frecuentemente a los calabozos y que "el cabo de guardia realizaba su limpieza".

"Una noche entramos y había un muerto en la celda hacía 24 horas. Era una chica joven", aseguró.

—¿Y qué hicieron con el cuerpo? — le inquirió el juez Leopoldo Schiffrin.

—Sé que sacaron el cuerpo en un auto y decían que los quemaban en Arana — respondió el ex policía, reafirmando los resultados de la investigación del Juicio por la Verdad. Ex detenidos y vecinos de esa localidad manifestaron lo mismo. En ese lugar, ubicado en las afueras de La Plata, funcionaron al menos tres centros clandestinos de detención y uno de ellos era el Destacamento Policial que dependía directamente de la comisaría 5° de esta ciudad.

—¿Y cuáles eran las causas de las muertes? —insistió Schiffrin más tarde.

—Qué se yo. Les habrían dado mucha "máquina", los habrán golpeado — dijo Piacentini, en alusión a la picana eléctrica y otros tormentos.

Luego los jueces le preguntaron más detalles sobre nacimientos y muertes, pero dijo no haber presenciado ninguno. "De noche no hubo ningún nacimiento y no vi otros muertos, pero me enteré de otros casos por comentarios de mis compañeros de otros turnos", aseguró.

Piacentini abundó en detalles sobre las condiciones de detención: "En los calabozos no había luz y no se podía entrar del tufo. Ahí adentro los detenidos no estaban encapuchados, sino vendados, y pienso que nos podían ver", aseguró. El ex policía reconoció que en una oportunidad "hubo hasta setenta personas en la celda de contraventores".

También se refirió a la forma de operar de los grupos de tareas, a quienes en todo momento nombró como "esa gente" y describió como "hombres de civil, a cara descubierta, que a la noche trabajaban con los detenidos".

Cuando la abogada de la APDH La Plata Elizabeth Rivas le pidió que explicará a qué se refería con "trabajaban", el ex policía respondió: "Los interrogaban".

—¿Bajo tortura?

—Y sí. Llámele así, "bajo tortura".

Piacentini, no obstante, negó que el personal policial participara de los tormentos y aseguró que "el trabajo" lo hacían sólo los grupos de tareas.

Dijo que durante aquellos años "teníamos prohibido llamarnos por nuestros nombres y jerarquía" y que "nos habíamos puesto apodos y otros apellidos". Segundos después dijo que a él le decían "bigote".

El juez Julio Reboredo le leyó una lista con alrededor de cuarenta nombres de policías y sólo respondió negativamente en tres oportunidades. A los demás los conocía.

Piacentini aseguró también que la comida que servían a los detenidos ("guiso", "polenta") se elaboraba en el Seminario Mayor, ubicado a pocas cuadras de la comisaría. "Yo fui a buscarla al menos dos veces. Nos la daban los seminaristas", dijo.

Caso Martinicorena

En tanto, la ex policía Sara María Estarópoli declaró en el marco de la causa en la que se investiga la desaparición del policía Daniel Omar Martinicorena, ocurrida el 8 de julio de 1977.

Estarópoli trabajó en la comisaría 4º, en donde el efectivo prestaba servicios. No obstante, la mujer no pudo aportar datos sobre el secuestro de Martinicorena, pues, según consta en su legajo, recién empezó a trabajar en la dependencia en marzo de 1978.

La ex policía, hoy jubilada por incapacidad, manifestó que nunca conoció al desaparecido. "Sé que Martinicorena figuraba en las planillas como enfermo, o en disponibilidad", agregó.

La testigo contó que antes de ingresar a la 4º prestó servicios como guardia en la Jefatura Central del Policía. "La época en que estuve fue la época en la que vi cosas muy feas", señaló Estarópoli, y explicó que ella era la encargada de tratar con la gente que iba a preguntar por sus familiares desaparecidos.

"Trataba con gente muy deprimida, con llantos...", indicó la ex policía, y agregó que "siempre traté de aislarme de ciertas cosas en la época de la guerrilla".

También recordó que le planteó a sus superiores la angustia que le causaba tener que tratar con los familiares: "Pero me decían que a un oficial de seguridad no le correspondía esa actitud, sino que tenía que tener fortaleza". Y añadió: "Tuve crisis nerviosas y aún estoy medicada".

Estarópoli negó saber de la presencia de detenidos ilegales en el subsuelo de la Jefatura de Policía. "No nos hacían saber esas cosas", dijo.

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