Testimonio
de un ex policía: "En la
5° hubo nacimientos y muertes"
El ex agente Omar Piacentini rebatió las afirmaciones de la
mayoría de los policías, que declararon desconocer lo que
ocurría en la parte trasera de la comisaría 5°. Reconoció
las torturas y aseguró que los cuerpos de los desaparecidos se
quemaban en la localidad de Arana.
Por
Lucas Miguel y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)
LA
PLATA.- "En la comisaría 5° se investigaban pocos delitos
comunes y no había presos comunes", aseguró hoy ante la
Cámara Federal de esta ciudad el ex policía Omar Raúl
Piacentini y dejó en claro el funcionamiento del centro
clandestino de detención en la parte trasera de la dependencia,
que la mayoría de sus ex compañeros negaron en el Juicio por
la Verdad.
Piacentini prestó servicios en la 5° como ayudante de guardia
entre el 6 de julio de 1976 y el 31 de marzo de 1978, y al poco
tiempo fue puesto en disponibilidad preventiva, hasta su
exoneración en 1979. El ex agente -ese fue su último grado-
reconoció que a la comisaría "entraban autos con personas
encapuchadas" y que entre los detenidos "había
hombres y mujeres". Luego agregó: "Hubo mujeres
embarazadas. La mayoría de las mujeres extremistas estaba
embarazada".
Inmediatamente fue preguntado por los partos en el centro
clandestino y con una frase destruyó la mentira que habían
edificado la mayoría de sus ex compañeros: "Hubo
nacimientos y también muertes".
La afirmación revela el conocimiento de los policías sobre lo
que ocurría en el patio y los calabozos de la comisaría 5°.
Ante la Cámara Federal más de cuarenta efectivos expresaron
desconocer -con distintos matices- lo que sucedía allí atrás,
salvo pocas excepciones como las de los ex policías Jorge Luis
Piazza y José Alfredo Orellana.
La gran mayoría de los efectivos aseguró que en los fondos de
la 5° había un área restringida a la que sólo tenían acceso
grupos de tareas integrados por militares, y varios coincidieron
que tenían prohibición de transitar por allí por la
existencia de un cartel con la leyenda "Área
restringida".
Hoy Piacentini, que prestó funciones de ocho de la noche a seis
de la mañana durante los dos años que estuvo en la 5°,
aseguró que nunca hubo un cartel de ese tipo y que "la
seguridad de los detenidos estaba a cargo del personal de la
comisaría 5°". Fue más lejos: reconoció que ingresaba
frecuentemente a los calabozos y que "el cabo de guardia
realizaba su limpieza".
"Una noche entramos y había un muerto en la celda hacía
24 horas. Era una chica joven", aseguró.
—¿Y qué hicieron con el cuerpo? — le inquirió el juez
Leopoldo Schiffrin.
—Sé que sacaron el cuerpo en un auto y decían que los
quemaban en Arana — respondió el ex policía, reafirmando los
resultados de la investigación del Juicio por la Verdad. Ex
detenidos y vecinos de esa localidad manifestaron lo mismo. En
ese lugar, ubicado en las afueras de La Plata, funcionaron al
menos tres centros clandestinos de detención y uno de ellos era
el Destacamento Policial que dependía directamente de la
comisaría 5° de esta ciudad.
—¿Y cuáles eran las causas de las muertes? —insistió
Schiffrin más tarde.
—Qué se yo. Les habrían dado mucha "máquina", los
habrán golpeado — dijo Piacentini, en alusión a la picana
eléctrica y otros tormentos.
Luego los jueces le preguntaron más detalles sobre nacimientos
y muertes, pero dijo no haber presenciado ninguno. "De
noche no hubo ningún nacimiento y no vi otros muertos, pero me
enteré de otros casos por comentarios de mis compañeros de
otros turnos", aseguró.
Piacentini abundó en detalles sobre las condiciones de
detención: "En los calabozos no había luz y no se podía
entrar del tufo. Ahí adentro los detenidos no estaban
encapuchados, sino vendados, y pienso que nos podían ver",
aseguró. El ex policía reconoció que en una oportunidad
"hubo hasta setenta personas en la celda de
contraventores".
También se refirió a la forma de operar de los grupos de
tareas, a quienes en todo momento nombró como "esa
gente" y describió como "hombres de civil, a cara
descubierta, que a la noche trabajaban con los detenidos".
Cuando la abogada de la APDH La Plata Elizabeth Rivas le pidió
que explicará a qué se refería con "trabajaban", el
ex policía respondió: "Los interrogaban".
—¿Bajo tortura?
—Y sí. Llámele así, "bajo tortura".
Piacentini, no obstante, negó que el personal policial
participara de los tormentos y aseguró que "el
trabajo" lo hacían sólo los grupos de tareas.
Dijo que durante aquellos años "teníamos prohibido
llamarnos por nuestros nombres y jerarquía" y que
"nos habíamos puesto apodos y otros apellidos".
Segundos después dijo que a él le decían "bigote".
El juez Julio Reboredo le leyó una lista con alrededor de
cuarenta nombres de policías y sólo respondió negativamente
en tres oportunidades. A los demás los conocía.
Piacentini aseguró también que la comida que servían a los
detenidos ("guiso", "polenta") se elaboraba
en el Seminario Mayor, ubicado a pocas cuadras de la comisaría.
"Yo fui a buscarla al menos dos veces. Nos la daban los
seminaristas", dijo.
Caso Martinicorena
En tanto, la ex policía Sara María Estarópoli declaró en el
marco de la causa en la que se investiga la desaparición del
policía Daniel Omar Martinicorena, ocurrida el 8 de julio de
1977.
Estarópoli trabajó en la comisaría 4º, en donde el efectivo
prestaba servicios. No obstante, la mujer no pudo aportar datos
sobre el secuestro de Martinicorena, pues, según consta en su
legajo, recién empezó a trabajar en la dependencia en marzo de
1978.
La ex policía, hoy jubilada por incapacidad, manifestó que
nunca conoció al desaparecido. "Sé que Martinicorena
figuraba en las planillas como enfermo, o en
disponibilidad", agregó.
La testigo contó que antes de ingresar a la 4º prestó
servicios como guardia en la Jefatura Central del Policía.
"La época en que estuve fue la época en la que vi cosas
muy feas", señaló Estarópoli, y explicó que ella era la
encargada de tratar con la gente que iba a preguntar por sus
familiares desaparecidos.
"Trataba con gente muy deprimida, con llantos...",
indicó la ex policía, y agregó que "siempre traté de
aislarme de ciertas cosas en la época de la guerrilla".
También recordó que le planteó a sus superiores la angustia
que le causaba tener que tratar con los familiares: "Pero
me decían que a un oficial de seguridad no le correspondía esa
actitud, sino que tenía que tener fortaleza". Y añadió:
"Tuve crisis nerviosas y aún estoy medicada".
Estarópoli negó saber de la presencia de detenidos ilegales en
el subsuelo de la Jefatura de Policía. "No nos hacían
saber esas cosas", dijo.