Ratifican
que un delegado de SMATA se llevó una lista con nombres
de obreros
Lo dijo un ex operario de la fábrica Mercedes Benz, en referencia
al sindicalista Rubén Aguiar. El fiscal volvió a pedir que
se envíen a primera instancia las declaraciones del gremialista
para iniciarle una denuncia por falso testimonio.
Por Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)
Segovia contradijo a
Aguiar y dijo que éste estuvo en la fábrica "en un
clásico acto de matonaje" (Foto: FM)
LA
PLATA.- La Cámara Federal de La Plata realizó hoy tres careos
en el marco de la causa que investiga la desaparición de 14
operarios de la fábrica Mercedes Benz, en González Catán.
Uno fue entre el ex delegado de SMATA Rubén Aguiar y un ex
empleado de la empresa, Ramón Germán Segovia, quien afirmó
que Aguiar participó activamente en dos asambleas de operarios
en octubre de 1975.
Segovia, que pidió declarar después de que escuchó el testimonio
del sindicalista, contradijo así lo que el mismo Aguiar había
sostenido minutos antes, cuando ratificó su declaración de
la semana pasada (en la cual aseguraba que jamás intervino
en cuestiones gremiales).
El testimonio de Segovia confirmó lo que Rubén Cueva, ex director
de Asuntos Jurídicos de la fábrica, declaró en 1975 y ratificó
en abril de este año. Según éste último, Aguiar -delegado
del sindicato en Mercedes Benz durante los conflictos gremiales
de octubre de 1975- había participado en una asamblea de trabajadores
en la que recibió la lista de los nombres que se proponían
para conformar una nueva comisión interna. De acuerdo con
Cueva, Aguiar fue quien llevó la nómina al SMATA.
La lista de nombres y domicilios aparece en una denuncia ante
la División de Delitos Políticos de la Policía Federal, en
donde declaró originalmente Cueva. Allí, se pretende vincular
a los empleados con el secuestro de Heinrich Metz, un gerente
de Mercedes Benz que fue secuestrado en octubre de 1975. Algunos
de los operarios mencionados en esa lista fueron secuestrados
en la misma planta automotriz y aún permanecen desaparecidos.
Hoy, Aguiar ratificó lo que declaró el miércoles pasado respecto
de su participación en esa reunión: "Desconozco totalmente
ese hecho. No conozco al señor Cueva, no sé quién es".
Y sostuvo, tal como hizo la semana pasada, que su función
estaba limitada a "las cuestiones del comedor" y
que no había tenido un rol protagónico en ninguna asamblea.
Cueva no se presentó hoy para el careo que estaba previsto
entre él y Aguiar, y que fue pospuesto para la semana próxima.
Pero el ex delegado del SMATA tuvo que enfrentarse a Ramón
Segovia. El ex operario de la planta automotriz afirmó que
el sindicalista participó en dos asambleas de obreros: una,
a principios de octubre de 1975, en la que "defendió
la postura del sindicato" respecto de la conformación
de una nueva comisión interna.
"La segunda vez que lo vi a Aguiar en una asamblea fue
a fines de octubre; llegó acompañado de varios coches y hasta
detectamos gente armada. Un clásico acto de matonaje",
contó hoy Segovia, y añadió: "Ahí propusimos los nombres
(para una nueva comisión interna). Ellos (los delegados del
SMATA) no estaban de acuerdo. La gente se les fue encima y
se tuvieron que ir".
Según el ex operario, "a Aguiar lo conocían todos los
trabajadores, era el interventor, la cabeza visible de SMATA
en Mercedes Benz, junto con (Juan Carlos) Sellés".
Los jueces le preguntaron a Segovia si consideraba que los
directivos de la empresa y los dirigentes de SMATA habían
tenido algún grado de responsabilidad en la desaparición de
los 14 obreros de la planta.
"Yo no tengo pruebas concretas, pero estas desapariciones
hacían a los intereses de la empresa y del sindicato",
respondió el testigo, y remató: "Le doy un ejemplo: hasta
el 2002 no existe oposición en el gremio. Es el reino de la
lista única. Así que yo puedo presumir que todo apuntaba a
esto. Y lamentablemente les dio resultado".
Las afirmaciones de Segovia sobre la participación de Aguiar
en la asamblea de fines de octubre de 1975 condujeron al careo
entre los dos. La contradicción no fue resuelta, ya que ambos
testigos ratificaron sus dichos.
"Vuelvo a sostener lo que yo planteaba", dijo Aguiar.
"Desconozco totalmente esos hechos, incluso lo de las
personas armadas", remarcó.
Después de carearse con Segovia, el ex delegado de SMATA tuvo
que enfrentarse con Raúl Amín, ex secretario gremial del sindicato,
quien también declaró la semana pasada en el Juicio.
Esta vez, la contradicción giraba en torno a las atribuciones
de Aguiar dentro de la planta automotriz. El ex delegado había
afirmado la semana pasada que su trabajo "era muy específico,
estaba siempre en el comedor". Pero Amín lo contradijo:
según él, Aguiar "suplantaba a la comisión interna (en
representación del SMATA), así que tenía que estar en todos
los turnos, recorriendo la planta para tomar los reclamos
de los trabajadores".
Hoy, durante el careo que los confrontó, Amín sostuvo lo mismo
que el miércoles pasado: "Lo que yo les he manifestado
es la realidad: el responsable (como representante de SMATA
en los conflictos gremiales) era Sellés, y si él no estaba,
era Aguiar. Fue designado por el sindicato como colaborador
de Sellés".
A su turno, el ex delegado del sindicato modificó sus afirmaciones
anteriores: "Los trabajadores le hacían los reclamos
al que estuviera cerca. Si yo estaba cerca, me lo pedían a
mí para que se lo transmita a los directivos. Si eso es ser
responsable, eso es lo que era", dijo.
El juez Leopoldo Schifrin consideró estos dichos como una
rectificación de parte de Aguiar en relación a que "sus
funciones tenían una mayor amplitud" de lo que inicialmente
admitió. No obstante, el camarista manifestó que la negativa
del ex delegado respecto de su participación en las asambleas
de obreros "nos ha asombrado".
El fiscal Félix Crous insistió en su pedido de que todas las
declaraciones y careos de Aguiar sean enviados a un juzgado
de primera instancia para evaluar si el testigo cometió el
delito de falso testimonio. "La brutal resignificación
que hizo de su rol (en la empresa) no hace más que confirmar
los dichos de los otros testigos, y no es coherente con sus
sucesivos testimonios", manifestó.
El último de los careos del día de hoy fue entre Amín y el
ex operario Segovia, a raíz de una aparente contradicción
respecto de la actividad sindical del ex secretario gremial
de SMATA después del golpe de estado del 24 de marzo de 1976.
Amín afirmó la semana pasada que durante la dictadura había
abandonado su actividad gremial. Pero Segovia dijo hoy, durante
su declaración, que había visto al sindicalista recorriendo
la planta de Mercedes Benz en tiempos del gobierno militar.
A fines de resolver esta contradicción, los jueces dispusieron
el careo entre los dos testigos. En esta instancia, Amín sostuvo
que retornó al SMATA en 1979. Segovia no pudo precisar en
qué año lo volvió a ver como delegado en la fábrica y la audiencia
se dio por finalizada.
Arquitectos desaparecidos
En otro orden, José Miguel Lanzilotta declaró hoy por la desaparición
de Pacífico Francisco Díaz y Guillermo Sobral, quienes fueron
secuestrados el 30 de noviembre de 1977. Los tres compartían
en ese entonces un estudio de arquitectura en 17 y 55, en
donde ocurrió la detención ilegal.
Lanzilotta no pudo aportar mayores datos sobre el secuestro
de sus colegas, ya que no se encontraba en La Plata en esa
fecha. "Yo me había ido a Las Toscas (provincia de Buenos
Aires) con mi padre. (Los secuestradores) me fueron a buscar
a mi casa y no me encontraron", relató hoy.
"A las 12 de la noche me fui con mi esposa y mi padre
a Morón, y de ahí a Paraguay. A las 7 de la mañana, la patota
llegó a Las Toscas a buscarme", recordó.
El testigo aseguró hoy a la Cámara que la esposa de Sobral,
Elsa Lilia Cicero, estaba embarazada de cuatro meses cuando
fue secuestrada junto con su marido.
Lanzilotta contó que los dos hijos que Guillermo Sobral tenía
de su primer matrimonio también estuvieron presentes en la
detención. "A ellos y a la madre de Pacífico los hicieron
meter en una pieza del fondo. Pasaron dos días allí, porque
tenían miedo a salir", indicó.
"Daniel Cerillo, un amigo mío de la infancia, estuvo
detenido con Pacífico en un lugar que podría ser Arana",
dijo Lanzilotta, y añadió: "Me dijo que estuvieron todo
el tiempo encapuchados y que escuchaban gritos de torturas".