Tras los careos, continúan las contradicciones
entre dos testigos
El entredicho se da entre la madre de una desaparecida y un ex vecino suyo, por
la presencia de un represor en el edificio en que vivían. Además, la madre de
un desaparecido denunció que un geriátrico de La Plata se recibía "lo
que robaban de las casas de los secuestrados". Por
Francisco Martínez, Vanina Wiman y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)
Adriana Othaz y María
Elena Vázquez, durante el careo (Foto: FM)
LA
PLATA.- La Cámara Federal de esta ciudad realizó hoy dos careos con el fin de
resolver las contradicciones entre dos testigos que habrían sido en 1977
vecinos de un torturador, según el testimonio de la madre de la desaparecida
María Inés Ortega.
El 22 de agosto pasado, María Elena Vázquez declaró ante los jueces que en el
edificio en que ella vivía, en 67 entre 29 y 30, había un hombre "que era
el que picaneaba durante la noche, llevaba una picana eléctrica", y explicó
que eso se lo dijo su vecino, Roberto Bonfiglio.
La mujer señaló además que una noche Bonfiglio le contó, en oportunidad de
la presencia de unos "encapuchados" en el pasillo del edificio, que
"le pusieron la ametralladora en la panza" a su mujer, Adriana Othaz,
quien por entonces estaba embarazada.
Cuando fue citado a declarar el 17 de octubre, Bonfiglio fue tajante: "En
ningún momento a mi esposa le apuntaron con una ametralladora, así que esa señora
(por Vázquez), lo digo, lo sostengo y lo afirmo, miente", acusó.
Vázquez, a su vez, dijo que en 1982 logró reconocer al hombre de "la
valijita" —en donde el supuesto torturador llevaba la picana—, a quien
identificó como el ex policía Víctor Trabucco, hoy un empleado de la Junta
Electoral que, citado por el Tribunal, se negó a declarar.
En el careo de esta tarde, la madre de la desaparecida ratificó los términos
de su declaración y explicó que "me consta que (Bonfiglio) ha tenido
serios problemas de salud y que no es la misma persona. Eso quizás influyó en
su capacidad de memoria". Más tarde, agregó: "No cabe duda que no
tiene intención de perjudicarme".
Los problemas de memoria de Bonfiglio ya eran conocidos por los jueces de la Cámara,
dado que en su declaración el testigo no supo recordar la fecha de nacimiento
de sus hijos.
A su turno, en el careo, el vecino de Vázquez confirmó que tuvo problemas de
salud, y respondió afirmativamente cuando se le preguntó si eso podría haber
afectado su capacidad para recordar. "A esta hora, ya tomé cuatro
pastillas", graficó Roberto Bonfiglio. Asimismo, aseguró que está
"convencido" de que el episodio no ocurrió, lo que llevó al juez
Schiffrin a calificar la contradicción entre los testigos de "abierta y
total".
La madre de la desaparecida llegó a decirle a Bonfiglio: "Vos tenés que
acordarte del vecino que teníamos adelante", a lo que éste respondió:
"No me acuerdo, María Elena. Si me acordara, te lo diría".
En las audiencias de hoy también declaró Adriana Othaz, la esposa de
Bonfiglio, quien negó haber sido amenazada con una pistola mientras estuvo
embarazada en 1977: "Si hubiera pasado lo recordaría", señaló, y
conjeturó que Vázquez "está confundida".
Othaz -una empleada policial jubilada, al igual que su marido- también fue
careada con María Elena Vázquez, sin que el procedimiento aportase elementos
significativos. En horas de la tarde, la Cámara realizó una rueda de
reconocimiento con el ex policía Trabucco, para ver si Vázquez u Othaz lo
reconocían como vecino, que arrojó resultado negativo.
El geriátrico de Graselli
"Monseñor Graselli tenía un geriátrico y los camiones del Ejército le
bajaban ahí las cosas que se robaban de las casas de los secuestrados. Yo lo
vi", afirmó hoy ante la Cámara la madre de un desaparecido. Haydée Eloísa
Velazco aseguró que supo que "La casa del Padre Pilo" —un hogar de
ancianos ubicado en calle 4 entre 61 y 62— pertenecía a Monseñor Emilio
Graselli porque "me lo contaron las monjas que están enfrente de ese
lugar".
La testigo expresó que "el hogar todavía está allí y creo que sigue
siendo de él". Y añadió: "Yo misma vi todo, porque vivo a pocos
metros. Bajaban las cosas que robaban de las casas allanadas".
A pesar de la gravedad de esta denuncia, durante la audiencia a Velazco no se le
pidieron más precisiones.
Velazco fue citada a declarar por la desaparición de su hijo Ricardo Díaz,
ocurrida el 24 de diciembre de 1976. "Se lo llevaron fuerzas de seguridad y
del Ejército de nuestra casa, en calle 61 entre 4 y 5. Yo no estaba, pero
varios vecinos fueron testigos del secuestro", manifestó la testigo.
La madre del desaparecido contó que "según los que lo presenciaron, el
operativo fue un gran despliegue. Dijeron que había jeeps, Torinos y hasta un
helicóptero".
"Pero yo sé quién se lo llevó", señaló Velazco, y explicó un
episodio que vivió pocos días después de la detención ilegal de Ricardo:
"Me encontré con una conocida, Haydeé Alfonsín de Herrera, que estaba
casada con un policía. Le conté que se habían llevado a mi hijo y ella me
dijo 'no me digas, se lo llevó mi marido'".
La madre del desaparecido, que no pudo recordar el nombre del policía, relató
que en ese momento le pidió a la mujer que la pusiera en contacto con Herrera.
"Ella me prometió que él me iba a recibir, pero después de ese día
nunca más los pude volver a localizar", indicó Velazco.
"Herrera estuvo citado por una causa penal en el Juzgado Nº 3, pero nunca
supe qué dijo cuando declaró. El juez no nos dejó entrar ni a mí ni a los
testigos del secuestro y nos dijo que era porque Herrera no tenía nada que
ver", recordó la testigo.
El juez Schiffrin añadió que existe una declaración del policía en el legajo
de Ricardo en la CONADEP y que en ese testimonio el hombre negó haber estado
involucrado en la detención del joven.
Por otra parte, Haydeé Velazco contó que hace dos años se enteró que un
policía de apellido Carrizo le había dado a la madrina de su hija información
sobre Ricardo. "Le dijo que a mi hijo lo habían matado en febrero de
1977", recordó la testigo. Y agregó que el policía prestaba servicios en
la comisaría 9º de La Plata en diciembre de 1976.
Velazco también afirmó hoy que, dos años después de la desaparición de
Ricardo, un policía llamado Luis Vitarello se puso en contacto con quien
entonces era su marido."Le dijo que mi hijo estaba en Arana y que si vendía
el auto y le daba la plata, él se iba a encargar de que a Ricardo no le faltara
nada", rememoró Velazco. "Lo hicimos, pero después no supimos más
nada", añadió.
Por último, mencionó que, en una oportunidad en que fue al Departamento de
Policía a preguntar por su hijo, un efectivo le contó que allí trabajaba un
muchacho llamado Francisco Flores y que "a él le llegaban las manos de los
desaparecidos muertos para que él les tomara las huellas digitales". Ante
esta afirmación, el fiscal Félix Crous pidió a la Cámara que cite a Flores a
prestar testimonio en el Juicio.
Al concluir su declaración, Haydeé Velazco se dirigió a los jueces y expresó:
"Quiero agradecerles infinitamente que me hayan dejado contar esto que
tengo adentro desde hace tantos años, que me hayan escuchado y que me hayan
comprendido".
Cuatro en "La Cacha"
Por otro lado, declaró hoy la ex detenida Inés Ordoqui, prima del desaparecido
Rubén Oscar Contardi, ambos secuestrados en distintas circunstancias el 17 de
marzo de 1977. Inés fue detenida junto a la esposa de Contardi, Cristina
Temperoni, en el departamento del matrimonio; y Rubén, con su suegro, Alfredo
Temperoni, en una cochera que administraban juntos.
El caso tiene relaciones con la desaparición del fiscal Antonio Bettini, ya que
Alfredo Temperoni era chofer del funcionario judicial. Además, Ordoqui contó
que sus secuestradores le dijeron que "querían encontrar a Bettini porque
decían que era el segundo de Montoneros en el mando, en la provincia de Buenos
Aires" y "decían que Rubén Contardi era montonero".
Ordoqui señaló que la llevaron al mismo centro clandestino que a sus tres
familiares, que de acuerdo a las descripciones podría tratarse de "La
Cacha"
, que funcionó en Olmos, en los viejos talleres de Radio Provincia.
Afirmó que en ese lugar se escuchaban gritos todo el día. "Me dijeron que
estaba cerca del hospital de locos y que los gritos eran de locos", contó.
Cinco o seis días después, Ordoqui y Alfredo y Cristina Temperoni fueron
liberados. Rubén Contardi no apareció más.
La testigo dijo que después del secuestro se cruzó en el centro de esta ciudad
a los represores que la habían detenido ilegalmente. "Me guiñaron el ojo
y me tuve que meter en un comercio, porque casi me desmayo. Otras veces, estábamos
en un bar cantando con amigos y entró ese grupo (de secuestradores) a cantar
canciones prohibidas. Nosotros no cantábamos, porque a lo mejor lo hacían para
llevarnos", recordó.
Caso Blanco
En otro orden, la Cámara tomó testimonio a María Teresa Borracer, amiga del
desaparecido Adrián Blanco, secuestrado en Corrientes el 28 de diciembre de
1976, mientras hacía el Servicio Militar.
La mujer no aportó datos más concretos que los que hace dos
semanas dio a la Cámara Leticia Angélica Torri (ver
171001), amiga de Fernando Blanco,
hermano de Adrián y desaparecido en La Plata dos días antes que él.
Sólo dio un nombre, el del profesor Jorge Gilbert, un ex detenido que vivió
con Adrián y podría brindar su testimonio.
Otro testigo de las audiencias de hoy fue Daniel Alberto Crescimbeni, quien no
resultó ser el hombre que buscaba el Tribunal, un ex detenido del centro
"La Cacha". Según se comprobó, quien compareció hoy tiene el mismo
nombre.