Afirman que en el Tiro Federal de Campana habría cuerpos enterrados Un ex detenido que estuvo secuestrado en el centro clandestino que funcionó allí dijo que recibió un llamado telefónico advirtiendo que había cadáveres enterrados en ese lugar.
Por Vanina Wiman, Francisco Martínez y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)
Iglesias aportó una lista de 36 personas
con la que estuvo en cautiverio (Foto: FM)
LA PLATA.- El ex detenido José María Iglesias afirmó hoy ante la Cámara que hace diez años recibió un dato anónimo según el cual varios cadáveres de detenidos ilegales estarían enterrados en el Tiro Federal de Campana, donde funcionó un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar.
Iglesias fue secuestrado en Zárate (norte de la provincia de Buenos Aires) el 27 de marzo de 1976 por personal de Prefectura Marítima, y fue llevado al Arsenal de Artillería de Marina, donde estuvo una noche. Después fue trasladado a una comisaría de esa ciudad.
Estuvo detenido allí pocos días, hasta que fue llevado a un barco anclado en el muelle del Arsenal de Marina. "Ahí me torturaron por primera vez", señaló Iglesias. Y agregó que en ese centro clandestino de detención pudo identificar a uno de sus torturadores: "Era el 'Chino' García Storni, y era muy conocido en Zárate", explicó.
Unos días más tarde fue trasladado a un barco de la Armada, al cual identificó posteriormente como el "Murature". En ese lugar también fue torturado. "Nunca me preguntaron otra cosa que cuál era mi nombre de guerra y quiénes eran mis compañeros", contó el testigo.
También allí permaneció poco tiempo. Fue llevado en lancha al centro clandestino de detención que en el libro "Memoria Debida", de José Luis D´Andrea Mohr, figura como "el Tolueno", en Campana.
"Ahí hubo golpes e interrogatorios. Nos tenían a todos metidos adentro de una pileta de natación", relató el ex detenido. Después fue trasladado, junto con otros prisioneros, al Tiro Federal de Campana, donde nuevamente fue interrogado. "Éramos torturados en grupo. No nos sacaban de ahí. Había mujeres que eran violadas en ese lugar, mientras estábamos todos allí", manifestó el testigo.
Iglesias comentó que "hace más o menos diez años -durante su exilio en México- me llamaron por teléfono para decirme que podía encontrar los cadáveres de mis amigos, y que estaban enterrados en el Tiro Federal de Campana". Cuando regresó al país dos años después se contactó con el ex
detenido Alberto Calvo, y fueron juntos a visitar el lugar.
"Vimos indicios de que era posible que hubiera habido enterramientos; había hileras de baldosas hundidas y de un color distinto al de todas las demás, y eso demostraba que ahí había pasado algo", afirmó el testigo.
Entre 1996 y 1997, Iglesias realizó gestiones ante el diputado Alfredo Bravo y ante el Equipo Argentino de Antropología Forense para que se abriera una investigación al respecto. "Todavía no hubo noticias", dijo el ex detenido.
Después de unos días de estar secuestrado en Campana, fue trasladado al centro clandestino conocido como "Pozo de Bánfield". "Fue donde más me torturaron", indicó.
"En un momento me dijeron que tenían detenida a mi hija y que la iban a torturar y violar delante mío. No era cierto, pero fue lo peor que me pudo pasar", expresó el testigo. Y añadió: "Lo que yo quería era morirme, de haber podido me hubiera suicidado. Mi vida estaba en manos de estos criminales".
Iglesias dijo que en el "Pozo de Bánfield" eran comunes los simulacros de fusilamiento, y que "en dos o tres oportunidades fuimos drogados". Después de estar cerca de seis días secuestrado en ese centro, fue llevado al Hospital de Gendarmería de Campo de Mayo, donde logró recuperarse parcialmente de los efectos de la tortura y el cautiverio.
Fue en ese hospital que Iglesias pudo encontrarse con el abogado Juan Carlos Deghi. El testigo aseguró que habían estado detenidos juntos, por lo menos, desde el "Pozo de Bánfield", aunque no pudo recordar si también estaba en los demás lugares por los que había pasado.
Iglesias y Deghi eran amigos y compartían una activa militancia política en Zárate, antes del golpe militar de 1976. "En el hospital tuvimos una larga charla, tomados de la mano. Necesitábamos un contacto humano", contó el testigo.
Deghi fue asesinado el 21 de marzo de 1978, instantes después de ser liberado de la Unidad Nº 9 de La Plata.
Iglesias mencionó, además de Deghi, a 36 personas más con las cuales compartió el cautiverio en distintos centros.
"Del hospital me trasladaron a (la cárcel de) Devoto; ahí ya había sido legalizado. Seis meses después, me llevan a la Unidad 9 de La Plata", relató el testigo. En este último lugar, a Iglesias se le entregó un formulario que debía llenar para tener la opción de dejar el país. Inmediatamente después de su liberación, se exilió en México, en donde reside actualmente.
"Soy periodista, y en el diario en donde trabajaba en México me enviaron después a cubrir los juicios a los militares en Argentina. Lo entrevisté a (el fiscal Julio César) Strassera, y cuando supo mi historia quería que declare para ver las conexiones entre las tres Fuerzas Armadas para reprimir, pero ya era tarde", señaló el testigo. Y añadió: "Hoy tengo una nueva oportunidad, y por última vez voy a decir todo lo que quiero decir".
"Mi hermana fue torturada en la comisaría 5°"
En otro orden, la Cámara recibió el testimonio del periodista Jorge Manchiola, quien tiene a su hermana Mirta Graciela desaparecida desde el 5 de noviembre de 1976.
Manchiola relató que supo que Mirta fue torturada en la comisaría 5° de La Plata, según el relato que le hizo una ex detenida de ese centro clandestino.
El periodista dijo que por su labor como jefe de la sección Policiales del diario La Gazeta de La Plata en esa época, tenía contactos habituales con las autoridades, y que de esa forma "comencé a intentar quebrar lo que fue un manto de silencio".
Jorge Manchiola afirmó que uno de los pocos que lo recibió para hablar de la desaparición de su hermana fue el Jefe de la Policía Federal Delegación La Plata, Jorge Fontana, quien le dijo: "Nosotros no fuimos, buscá por otro lado".
De esta forma, el hermano de la desaparecida se contactó con quien fue titular de la comisaría 5° hasta junio de 1976, Fernando Polonio Muñoz. Este policía llamó a su sucesor en la 5°, Osvaldo Sertorio, quien sólo dijo "está detenida".
Manchiola recordó que el día anterior él lo había llamado a Sertorio para preguntarle por Mirta y que éste le había negado "rotundamente" que estuviese secuestrada en esa dependencia policial.
Dos días más tarde, el periodista contactó en la comisaría 2° de La Plata a un oficial de apellido Costillas, quien lo recibió junto a otros cuatro presuntos integrantes de un Grupo de Tareas: estos le relataron cómo había sido secuestrada su hermana Mirta.
Según contaron, la mujer fue detenida ilegalmente en la calle 18 entre 64 y 65, alrededor de las cinco de la tarde del 5 de noviembre. La hoy desaparecida vivía a dos cuadras de allí, estudiaba Derecho y estaba embarazada de 6 meses.
"Tengo mis dudas del nacimiento de mi sobrino", dijo Jorge Manchiola, y explicó que su desconfianza se debe a las torturas que padeció su hermana.
De este dato se enteró por una ex detenida, de apellido Roldán o Barragán quien, tiempo después y quebrada por el llanto, le dijo que estuvo con su hermana en la comisaría 5°. Esta mujer precisó que Mirta Manchiola fue torturada hasta las cuatro de la mañana, presuntamente de la noche en que fue secuestrada.
Según declaró el testigo, "el objetivo era detener, localizar o matar a mi cuñado, a quien identificaban como "cuadro montonero"". El esposo de Mirta Manchiola era Guillermo Otaño, quien fue muerto en un supuesto enfrentamiento en junio del '78, conforme a lo que le dijeron a Jorge Manchiola fuentes policiales. La familia nunca recuperó el cuerpo.
El periodista comentó que también para esa época se enteró que el Jefe de Policía, brigadier Ovidio Richeri, estaba intentando "levantar la imagen" de la Fuerza, y que para eso necesitaban un periodista que hiciera de nexo con los medios de comunicación.
Manchiola dijo que se ofreció porque "me pareció una oportunidad de poder averiguar más" acerca del destino de su hermana.
A los 23 días, Richeri lo llamó a su oficina, y el secretario del Jefe le dijo que era "hermano de una subversiva".
"Yo le respondí que era hermano de una detenida-desaparecida", contó Manchiola, y agregó que le preguntó si "era o fue" hermano de ella, dado que no sabía si estaba viva. "Me contestó: "Manchiola, adiós"", afirmó el testigo.
"Quizás pequé de soberbio pensando que podía romper ese muro de silencio", señaló el testigo.
El periodista aseguró que también le preguntó por su hermana a Luis Héctor Vides, jefe de uno de los centros clandestinos de Arana. El represor, ya fallecido, le dijo: "Piense en su familia, porque para nosotros los familiares también son sospechosos de subversivos".
Además, Jorge Manchiola contó que tres días después de la desaparición de su hermana fueron "abatidos" diez "terroristas", según las palabras usadas por Vides.
Por un contacto que tenía en la Dirección de Prensa de la Policía, Manchiola pudo entrar a la morgue policial a ver los cuerpos de unas 18 a 20 personas, "de no más de 25 años", y con heridas de bala.
"Una tenía rasgos parecidos a los de mi hermana, tan parecidos que me costó darme cuenta que no era. Además estaba embarazada", relató.
En la estancia "La Armonía"
Luisa Neri del Rosario Muñoz declaró hoy por la desaparición de su marido José Luis Romero. La mujer había sido citada en la causa que investiga la desaparición de Gladys Mabel Amuchástegui, amiga de ambos y vecina del barrio platense de La Loma.
En esta causa ya había declarado el hermano de José Luis, Jorge Daniel, quien permaneció dos días detenido en forma clandestina.
Muñoz relató hoy que su esposo fue secuestrado en agosto de 1976, pero que un mes antes habían sufrido un allanamiento ilegal, en el que hombres uniformados de verde, a bordo de autos sin identificación, saquearon la casa y los golpearon.
El día del secuestro, alrededor de veinte represores "vestidos de civil y encapuchados, golpearon a mis padres y a mis hermanos, y se llevaron a mi esposo", relató Muñoz ante la Cámara Federal.
La mujer señaló que por el relato de su cuñado Jorge, que había estado detenido, llegó a preguntar por su marido a una casa vieja de Arana. Hoy, tras visualizar fotos de la fachada de la casa del casco de la Estancia La Armonía, sede de un centro clandestino, Muñoz dijo que podría ser ese el lugar a donde fue a buscar a su esposo José Luis. Actualmente funciona allí el Regimiento 7.
"El día que fuimos, había hombres en el techo. Junto a mi suegro, les preguntamos a los gritos desde una tranquera por mi esposo. Se acercó un militar, nos preguntó su nombre y nos dijo que nos fuéramos porque ahí no había nadie que se llamara así", recordó Muñoz.
Luego del reconocimiento fotográfico, el juez Leopoldo Schiffrin anunció que esta semana el tribunal realizará una inspección ocular de la zona con ex detenidos.
En su declaración del 2 de mayo pasado, Jorge Romero dijo a la Cámara que había estado detenido en un centro clandestino de Arana, y que allí escuchó a José Luis: "Me quedó grabado su lamento", sostuvo. Y agregó: "Me da la idea de que Mabel también estaba ahí, por las
voces".
Hoy, Luisa Muñoz dijo que conocía a Gladys Amuchástegui de un grupo de entre quince y veinte jóvenes conocidos del barrio, del que "desaparecieron todos".
Mujer policía
En la jornada de hoy también declaró la policía Nora Asabeto, quien fue citada tras la declaración de la madre de Plaza de Mayo Edna Copparoni de Ricetti, quien había afirmado ante el tribunal que Asabeto había proporcionado datos de desaparecidos -entre ellos, su hijo- a una amiga suya en octubre de 1979.
Cuando le mencionaron el nombre del desaparecido Ariel Ricetti, la mujer aseguró: "No lo conozco, no recuerdo ni el nombre ni el apellido".
Asabeto se desempeñó entre 1978 y 1991 en la comisaría de Berisso. Precisamente, Ricetti fue secuestrado el 1° de febrero de 1978 por personal de la comisaría de esa localidad y de la subcomisaría de Los Talas (Berisso), según declaró Edna Copparoni.
En su testimonio ante la Cámara el 25 de abril pasado, Copparoni había señalado que en octubre de 1979, una amiga que estaba internada en una clínica conoció a una mujer policía que también se atendía allí.
La amiga de Copparoni, de la que no trascendió el nombre, le preguntó a la policía si tenía datos de dos hermanos desaparecidos, de apellido Sianis: "A uno lo sacamos muerto del departamento y el otro está desaparecido", le habría dicho Nora Asabeto, según el testimonio de la Madre de Plaza de Mayo.
La mujer le preguntó también por el hijo de Copparoni. "Ariel Ricetti fue llevado el 1° de febrero de 1978 a la calle 129, entre 63 y 64 (donde hubo un operativo); de allí se lo llevaron a la (Unidad) Regional de la calle 12, donde lo torturaron. Y después de la tortura lo pasamos al BIM 3 (Batallón de Infantería de Marina N°3)", le habría contado la policía a la amiga de Copparoni, siempre según la declaración que esta prestó en abril pasado en el Juicio por la Verdad.
Asimismo, la firma de Nora Asabeto, oficial subayudante en ese entonces, aparece en varios de los oficios librados durante la investigación del paradero de Ricetti.
Hoy, Asabeto reiteró varias veces que no recuerda los apellidos Ricetti y Sionis y que no estuvo internada durante octubre de 1979. Y agregó que "lamentablemente" no tiene nada para aportar sobre casos de desaparecidos.