Reconocen por
la voz a un
represor durante su declaración
Una
ex detenida, presente en la sala de audiencias, dijo que
el policía Miguel Ferreyro fue cabo de guardia en la Brigada
de Avellaneda cuando ella estaba secuestrada. Además, otro
ex detenido involucró a un médico policial en torturas.
Por
Lucas Miguel, Francisco Martínez y Vanina Wiman (Secretaría
de Prensa)
LA
PLATA.- Mientras declaraba en el Juicio por la Verdad, el
suboficial mayor de la Policía bonarense Miguel Ángel Ferreyro
fue reconocido por la ex detenida Nilda Eloy como uno de
los represores que la tuvo cautiva en el centro clandestino
de detención que funcionó en la Brigada de Investigaciones
de Avellaneda.
El
policía había terminado su declaración cuando Eloy se acercó
llorando ante el tribunal para denunciar que entre noviembre
y diciembre de 1976, mientras estuvo detenida ilegalmente
en la Brigada de Avellaneda, Ferreyro —que hoy cuenta 60
años— era cabo de guardia de aquella dependencia.
En
diálogo con esta Secretaría, Eloy señaló que pudo reconocer
al policía por la voz, ya que durante su cautiverio estuvo
vendada y atada en aquel centro clandestino. “Estoy segurísima
que era él”, manifestó la ex detenida. “Era el cabo de guardia”,
añadió.
Cuando
subió al estrado para hablar con los jueces, Eloy clavó
la mirada en el policía, que bajó la vista y miró al suelo,
al tiempo que se sonrojó.
Minutos
antes de que esto ocurriera su apuro por dejar la sala de
audiencias había sido elocuente. Tras firmar el acta de
su declaración, se paró para irse antes de que terminaran
de hacerlo los jueces, el fiscal, el defensor y los abogados
de los organismos de derechos humanos. El juez Leopoldo
Shiffrin le exigió que permaneciera en la sala.
Los
jueces Julio Reboredo, Leopoldo Schiffrin y Alberto Durán
dejaron que Ferreyro se retirara de la sala cuando culminó
la declaración, y ordenaron que la Secretaría Única del
Tribunal labre un acta con los dicho de Eloy. No obstante,
extraoficialmente se informó que Ferreyro volverá a ser
citado por la Cámara Federal.
Preguntados,
los jueces no desmintieron la posibilidad de que la denuncia
de Eloy pase a un juzgado de primera instancia y que, en
ese marco, Ferreyro sea citado a declaración indagatoria.
Aunque para que eso ocurra, según indicó el juez Durán,
debería haber una mayoría de nueve jueces de la Cámara que
así lo decidan.
Ferreyro
fue citado en carácter de testigo por pedido de la APDH
La Plata en la causa por la detención ilegal de Victor Hugo
Díaz y sus tres hermanos, ya que en el legajo del policía
está asentado que durante el año 1976 se desempeñó en la
Brigada de Avellaneda, fecha en la que Víctor Hugo estuvo
secuestrado allí. “Podría formular aportes de importancia
a la investigación de la presente causa”, fundamentó la
Asamblea en su pedido.
El
policía le dijo a los jueces que cumplió funciones en esa
Brigada “entre 1974 y 1975. Después estuve en la Brigada
de Caseros y de ahí pasé a la de Martínez”, aseguró.
El
Tribunal, entonces, indicó a Ferreyro que las fechas que
proporcionaba “no coincidían” con el legajo. El documento,
enviado por el Ministerio de Seguridad bonaerense, reseña
que Ferreyro trabajó en la Brigada de Avellaneda desde comienzos
de 1975 hasta julio de 1976. Y que, desde esa fecha, desempeñó
funciones en la Brigada de Tigre hasta 1979.
No
es la primera vez que un policía declara destinos o fechas
distintos a los que constan en su legajo. Es frecuente que
aparezcan diferencias de varios meses entre lo que dice
el policía y lo que señala el documento.
Ferreyro
no desmintió la información de su legajo y aseguró que “mientras
estuve (en Avellaneda), fue una cosa normal como en todas
las Brigadas. Hacía represión del juego clandestino”. También
señaló que quienes estaban prisioneros allí “eran detenidos
comunes” y dijo ignorar “si todos los detenidos estaban
registrados en el libro de guardia”.
Nilda
Eloy aseguró en diálogo con esta Secretaría que Ferreyro
estuvo en la Brigada de Investigaciones de Avellaneda, entre
noviembre y diciembre de 1976, período en el que estuvo
detenida en ese lugar.
El
29 de septiembre de 1999, cuando declaró en el Juicio por
la Verdad, recordó que los
propios policías definían a la Brigada como “el infierno”.
Allí estuvo en un calabozo de “dos por dos” sin ventilación,
junto a otras siete personas. “Nos turnábamos para sentarnos.
Nos ataron de manos y pies”. Eloy también dijo en aquella
oportunidad que les daban agua “cada cuatro o cinco días
por la mirilla de la puerta y cada uno se las arreglaba
para poder tomar” y que “en dos meses nos dieron de comer
cinco veces”. (ver
290999.htm)
Nilda
Eloy fue detenida ilegalmente el 1° de octubre de 1976 en
un operativo del que participó el director de Investigaciones
Miguel Etchecolatz. Después de pasar por los centros clandestinos
“La Cacha”, “Pozo de Quilmes”, “Pozo de Arana” y “El Vesubio”,
recayó en la Brigada de Avellaneda. Después, fue “legalizada”
y sus últimos destinos fueron la Comisaría 3° de Valentín
Alsina y la cárcel de mujeres de Devoto, de donde salió
en libertad a principios de 1979.
Denuncias contra un médico
En
tanto, el ex detenido Norberto Liwski, en un detallado testimonio,
habló del rol que el médico Jorge Vidal tenía en la Brigada
de Investigaciones de San Justo.
Vidal
es, junto a su colega Jorge Bergés, uno de los médicos policiales
que firmaron partidas de nacimiento de chicos apropiados
por los represores o allegados a ellos. Entre tantas, Vidal
firmó el acta de Paula Logares, la primer chica restituída
por Abuelas de Plaza de Mayo a su familia biológica.
Paula
fue secuestrada cuando tenía dos años junto a sus padres,
Mónica Grispon y Claudio Logares. Hoy ante los jueces, Norberto
Liwski recordó que supo, estando detenido en San Justo,
que los dos desaparecidos "clamaban por su hija, con
quien habían sido secuestrados en la República Oriental
del Uruguay".
Vidal
nunca fue juzgado por este caso, en el que el Jefe de la
Brigada, comisario Rubén Lavallén, fue condenado a cuatro
años de prisión por apropiarse de Claudia.
Liwski,
también médico, señaló que Vidal estaba presente en muchas
de las treinta sesiones de tortura a las que fue sometido.
"Una vez dijo que quería hablarme «de colega a colega».
Me explicó el mecanismo químico que generaba la descarga
eléctrica. Dijo que se podía llegar a la muerte de la persona",
señaló el ex detenido.
El
testigo afirmó que fue secuestrado el 5 de abril de 1978
luego de que se hiciera una misa en la Catedral de San Justo
(Gran Buenos Aires) para pedir que una detenida ilegal,
que pertenecía al centro sanitario que Liwski dirigía, no
fuera expulsada del país. "Tras esa misa, se inició
una verdadera cacería", dijo el médico y recordó que
muchas personas del Centro de Salud de Ciudad Evita fueron
secuestradas.
Liwski
relató que fue llevado a la Brigada de San Justo. "El
nombre de Lavallén lo tengo registrado en los primeros días
de mayo, cuando en una conversación entre dos torturadores
(apodados "Burro" y "Víbora") escuché
que decían que era el único que tenía bolas allí".
El
ex detenido aseguró también que fue sometido a una tortura
psicológica, que consistía en decirle, estando vendado,
que sus dos hijas pequeñas estaban en ese lugar. "Me
sacaban la venda y me mostraban ropa de interior de mis
hijas. Mojadas, manchadas", expresó.
En
esa oportunidad, el represor Jose Antonio "Tiburón"
Raffo, "le preguntó al médico Vidal cuál era el peso
mínimo para torturar a los chicos, y éste le respondió que
a partir de los 25 kilos. No hizo fundamentación, pero lo
dijo con mucha certeza".
Liwski
detalló que pudo enterarse de la identidad de Vidal gracias
a que vio una receta que el médico firmó en el centro clandestino.
Al
"Tiburón", Liwski le vio la cara cuando el 1°
de junio de 1978 fue trasladado a la comisaría de Gregorio
de Laferrer. "De manera inexplicable, exhibió su rostro.
Dijo que si alguna vez alguien decía algo de lo vivido,
si lo volvía a ver, era para morir".
El
testigo contó que se enteró que "el Tiburón" era
Raffo cuando una ex compañera de cautiverio lo telefoneó
en 1984. "María
Graciela Guiborg me llamó horrorizada para decirme que lo
había visto en la televisión, en donde aparecía como Jefe
de la División Narcotráfico de la Policía de la Provincia",
recordó Liwski.
Por
último, el ex detenido señaló que el médico Jorge Vidal
nunca fue echado del Colegio de Médicos de Morón, en donde
está inscripto. Cuando se conoció que firmó la partida de
Claudia Logares, "fue suspendido por tres meses, la
sanción más grave".
"Hace
poco tiempo tuve conocimiento que seguía como médico en
un centro sanitario de la Municipalidad de La Matanza",
denunció Liwski.
Al
finalizar la audiencia, el fiscal ad hoc Félix Crous pidió
a la Cámara que solicite al Ministerio de Seguridad los
legajos de todo el personal que trabajó en la Brigada de
Investigaciones de San Justo, "a pesar de que no corresponda
a la jurisdicción del Tribunal".
Familiares
Por
otro lado, prestó declaración Mabel Matamoros, hermana del
desaparecido Julio Alberto Matamoros, secuestrado el 11
de mayo de 1977 junto al matrimonio compuesto por Alejandro
Efraín Ford y Mónica Edith Olazo, embarazada de dos meses.
La
testigo aseguró que, de acuerdo a lo que contaron los vecinos
de la casa de los Ford, su hermano había sido secuestrado
por “gente que andaba en Falcon verdes, con armas largas”,
luego de un operativo en el que cortaron calles y se introdujeron
en viviendas vecinas para esperar la llegada de las víctimas.
Mabel
Matamoros dijo que nunca supo qué pasó con su hermano, pero
que más de dos años después del secuestro recibió un llamado
anónimo: “Todavía está vivo, pero no puedo decir dónde”,
le dijeron.
Además,
contó que buscó a Julio por todas las comisarías y por la
Unidad Penal N°9 y que en una de las dependencias policiales
una mujer policía le dijo: “Esta cara la conozco, pero no
puedo hacer nada”.
Recordó
también que dos o tres meses después del secuestro “me citaron
de la Comisaría 6° para decirme que ‘los chicos ahora se
querían hacer los San Martín, pero San Martín ya fue’”.
Julio
trabajaba en el Banco de Crédito Provincial y militaba en
el Partido Socialista de los Trabajadores y nunca hubo noticias
de él ni del matrimonio Ford y del bebé que debió haber
nacido en un centro clandestino.
La
CONADEP informó que fueron vistos en el centro clandestino
“La Cacha”, pero no figuran en el completo informe sobre
ese centro de detención que preparó la Asociación de Ex
Detenidos Desaparecidos.
En
tanto, también testimonió Marcelo Alberto Fracchia, cuyo
hermano Fernando está desaparecido. Según una denuncia realizada
por la madre de los dos hermanos ante la Justicia provincial
en 1983, Fernando fue asesinado el 16 de noviembre de 1976
en un operativo realizado por un grupo de tareas en la pensión
en donde vivía, en la esquina de las calles 4 y 36.
No
obstante, su cuerpo nunca fue hallado. Según la denuncia
de la mujer, existe la posibilidad de que el cadáver del
estudiante de Derecho haya sido enterrado en una de las
tumbas NN del Cementerio de La Plata.
En
su testimonio, Marcelo Fracchia contó lo que le relató Rubén
Gorosito, quien vivía con Fernando en la pensión y sobrevivió
al ataque de la casa por parte de un grupo de hombres armados.
Gorosito declaró en el Juicio en noviembre de 1999.
Fracchia
indicó hoy ante la Cámara que en ese operativo murieron
también tres personas más, aunque sólo pudo identificar
a una: Elvio Fransocci. “Los vecinos me contaron que vieron
salir a dos muchachos rubios, que debían ser Fernando y
Elvio, y que a uno lo mataron arriba de un tapial y al otro
lo fusilaron en un árbol”, manifestó el testigo.
También
señaló que, dos o tres días después de ese episodio, un
departamento en la calle 40 propiedad de la familia Fracchia,
en el cual habían vivido los dos hermanos hasta poco tiempo
antes, fue “totalmente saqueado; no quedaron ni los zapatos”.
“Nos
habíamos mudado de allí porque, pese a que no habíamos recibido
amenazas directas, sí había seguimientos”, dijo el hermano
del desaparecido, y recordó que pocos días antes del ataque
a la pensión de 4 y 36
“dos hombres me habían estado siguiendo”.
|