Mercedes Benz:
un gerente dice que
no se reunían con los militares Juan
Tasselkraut, quien declaró sobre la desaparición de catorce
obreros, no supo explicar por qué la empresa siguió pagando
el sueldo a los familiares hasta 1986. Negó haber entregado
a los represores la dirección de un empleado. Por
Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)
Tasselkraut: Qué hizo
el directorio "está fuera de mi conocimiento"
(Foto: FM)
LA
PLATA.- Un directivo de la Mercedes Benz, que durante la
dictadura fue Jefe de Producción de la planta de González
Catán buscó desvincular a la empresa de la represión ilegal
al decir que "no había reuniones, bajo ningún concepto"
entre los gerentes y los miembros de las Fuerzas de Seguridad,
en el interior de la fábrica.
Juan Rolando Tasselkraut dijo que él mismo se opuso al secuestro
en su lugar de trabajo del empleado Héctor Ratto, ocurrido
en agosto de 1977. "Me negué a que lo detengan y pedí (a
los represores) que viniesen con una orden de arresto",
sentenció el ex gerente de Producción, que concurrió a declarar
al Juicio por la Verdad luego de haber sido mencionado por
la periodista alemana Gabriela Webber, investigadora del
caso.
Las denuncias contra Mercedes Benz ante la Cámara surgieron
con el testimonio de María Luján Ramos, esposa del desaparecido
Esteban Alfredo Reimer. En agosto de 2000, la mujer dijo
que su marido fue secuestrado la noche siguiente en que,
como líder de una comisión interna, había negociado con
la empresa la reincorporación de más de cien trabajadores
cesanteados (ver 230800).
Preguntado por este hecho, Tasselkraut sólo respondió: "He
leído sobre eso", sin brindar mayores explicaciones.
En julio de 2001, la periodista Webber señaló que mediante
su investigación pudo probar que la empresa continuó pagando
los sueldos a las familias de los catorce empleados desaparecidos
de la fábrica de González Catán (Gran Buenos Aires),. "Era
dinero para callarse la boca", expresó.
La denuncia más fuerte que recogió Webber fue contra el
propio Tasselkraut, quien resultó acusado de brindar a un
grupo de represores el domicilio del empleado Diego Núñez,
también desaparecido. Hoy ante la Cámara, el directivo de
la Mercedes Benz fue tajante: "Lo niego absolutamente".
Tasselkraut, quien en todo su testimonio cuidó sus palabras
anteponiendo un "conjeturando" a cada frase, dijo que "no
sé ni cómo pasó ni qué movió" a la empresa a continuar pagando
los sueldos a las familias de los desaparecidos, situación
que se prolongó hasta 1986.
"Qué ha hecho el directorio en esa época está fuera de mi
conocimiento", dijo Juan Tasselkraut, al explicar que como
Jefe de Producción él sólo tenía el "manejo técnico" de
la fábrica.
El gerente señaló que el directorio de la empresa estaba
en Montevideo, por "cuestiones de seguridad", ya que la
Mercedes Benz había tenido dos secuestros de gerentes en
los años '74 y '75. En Buenos Aires, sólo atendía el Jefe
de Personal, de apellido Delias y ya fallecido, quien habría
sido el que tuvo la reunión con Esteban Reimer y Víctor
Ventura, los líderes de la comisión interna.
Tasselkraut agregó que en la Mercedes Benz "nadie le atribuyó
nada" a la comisión interna sobre los secuestros de los
gerentes, con lo que puso en falta al secretario general
de la SMATA, José Rodríguez, que en una carta en noviembre
de 1975 acusó a la comisión de ser "prohijada de la subversión".
(ver 150801A)
Rodríguez escribió esa carta al ministerio de Trabajo de
la Nación, pidiendo la intervención de la fábrica. SMATA,
como dijo hoy Tasselkraut, "no tenía representatividad"
en la fábrica de González Catán, ya que "la empresa se la
reconoció a la comisión interna", si bien la tildó de "minoritaria"
Entre 1978 y 1979, la fábrica de Mercedes Benz en González
Catán contrató como Jefe de Seguridad al represor Rubén
Lavallén, condenado por la Justicia en 1984 por apropiarse
de la hija de desaparecidos Claudia Logares.
Cuando se le preguntó a Tasselkraut por qué la empresa había
contratado al ex subcomisario, presente en el centro clandestino
que funcionó en la Brigada de San Justo, el ex Jefe de Producción
contestó: "Habrá tenido las cualidades", aunque aclaró que
sólo era una suposición, ya que "no era de mi competencia".
Lavallén fue citado hoy por la Cámara pero no se presentó.
El Tribunal informó que envió la citación a dos domicilios
y que el represor "estaría en Mar del Plata".
Por último, Tasselkraut señaló que "en varias oportunidades
vino personal militar" a la fábrica, y que eso ocurría con
una periodicidad de seis meses. Aunque, más tarde, repitió:
"La empresa no ha tenido relación con las Fuerzas de Seguridad".
La remake de los Libros
En otro orden, declaró la ex comisario Stella Maris Fernández,
por la causa en la que se investiga la desaparición o destrucción
de 23 libros de Partes Médico-legales de la Dirección de
Sanidad de la Policía provincial, que contenían pruebas
sobre el Terrorismo de Estado.
Fernández fue citada luego de que la Cámara recibiera una
denuncia anónima, que hoy el Tribunal decidió hacer pública.
Allí se decía que cuando la mujer declaró en 1999 sobre
los libros, "no dijo todo lo que sabía" porque "la tiene
amenazada" el comisario Carlos Navarro, quien "estaba presente
en la sala del Tribunal y le tenía la mirada clavada". "Ella
mintió pero no es mala persona, estaba asustada", agrega
el anónimo.
Navarro, que fue secretario del ex Director de Sanidad,
Néstor De Tomas, fue citado a declaración informativa hace
dos meses, pero se negó a declarar.
Hoy Fernández había sido citada en el mismo carácter, pero
tras la solicitud del fiscal, que entendió que "no pesa
sospecha" sobre Fernández, la Cámara cambió la calificación.
No obstante, declarando como testigo, Fernández no aportó
nuevos datos. "Nunca recibí una intimidación ni una amenaza
de parte de este señor. A Navarro no lo volví a ver", dijo,
y agregó: "Yo los libros no los vi nunca, mi función era
administrativa. No sé dónde se pudieron haber guardado".