Arrestan
por falso testimonio a
un policía en la sala de audiencias
El
Tribunal ordenó la detención del suboficial principal Julio Argüello luego de
que incurriera en “flagrantes contradicciones” en su declaración. Fue
alojado en la alcaidía de los tribunales federales y quedó a disposición del
juez Corazza.
Por Vanina Wiman,
Lucas Miguel y Francisco Martínez
(Secretaría de Prensa)
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Argüello,
observando un plano de la Brigada de Investigaciones (izq.); El
Tribunal ordenó su arresto en la sala de audiencias (der.) [
Fotos: FM ]
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LA PLATA.- El policía Julio César Argüello
fue detenido hoy por orden de la Cámara Federal de La Plata, acusado de
cometer falso testimonio en su declaración. El hoy suboficial principal, que
declaró en carácter de testigo, cayó en "flagrantes
contradicciones" al negar hoy afirmaciones que había realizado en 1977,
en un sumario abierto ante un Consejo de Guerra, como consecuencia de su
participación en el operativo en el que fueron desaparecidos Daniel Omar
Favero y su mujer, María Paula Álvarez.
"Arréstelo, nomás", dijo el
presidente del Tribunal, el juez Leopoldo Schiffrin, luego de que Argüello
brindara un testimonio plagado de imprecisiones sobre su intervención en ese
procedimiento, ocurrido el 24 de junio de 1977 en el departamento de la pareja
desaparecida, ubicado en la calle 57 número 880.
Dos días después de ese episodio, Argüello
-que en ese momento era cabo en la Brigada de Investigaciones de La Plata-
declaró en un sumario por orden del entonces comisario Rubén Oscar Páez que
el objetivo del operativo había sido "llamar a la rendición a una célula
subversiva" ubicada en el departamento de Daniel Favero.
En ese mismo sumario consta la declaración del
policía Raúl Machuca, jefe del grupo operativo en el que Argüello participó
junto a otro oficial no identificado. Según Machuca, los tres efectivos
estaban apostados en el departamento "donde se presumía se alojaban
delincuentes subversivos", cuando "de forma imprevista" la
pareja "abrió fuego contra el personal policial". Y finaliza:
"Tal actitud es respondida de igual forma (por la policía) hasta que la
mujer y el hombre caen abatidos".
Argüello, en ese momento, pareció ver otra
cosa. Según su declaración en el mismo expediente, en cuanto el grupo se
identificó como personal policial la pareja habría intentado huir disparando
sobre los policías. El policía señaló que como consecuencia de eso recibió
un tiro en el pie. Y agregó, también en 1977, que antes de perder el
conocimiento, vio cómo "la mujer caía herida mientras que el hombre se
entregaba y era detenido".
Hoy, en su testimonio ante la Cámara Federal,
Argüello dio una tercer versión: "Yo no puedo precisar que el hombre
haya sido detenido ni que la mujer cayó herida. No lo recuerdo", dijo.
"Yo no sabía a qué estábamos yendo", aseguró además, cuando el
juez Alberto Durán le pidió que ratifique que él estaba al tanto del
objetivo del procedimiento. "Yo no participaba de los grupos operativos.
Yo en ese momento realizaba el mantenimiento de los vehículos de la
dependencia", indicó.
Cuando se le preguntó por qué había integrado
entonces ese grupo de tareas, respondió: "A uno le decían 'vaya a hacer
tal cosa' y uno iba. Uno no podía preguntar". No obstante, no explicó
por qué, si su tarea en la Brigada era llevar los vehículos policiales al
taller, se encontraba en la dependencia en horas de la madrugada, cuando fue
realizado el operativo.
Por otra parte, el testigo negó que el grupo de
policías estuviera "vigilando" el lugar, como expresó Raúl
Machuca en 1977. "Yo llegué con él y el otro policía en un auto y
ellos dos se identificaron enseguida", aseveró. Y cuando se le requirió
que precisara si la pareja había sido detenida -y no "abatida",
como afirmó Machuca- dijo que no podía "ni negarlo ni
confirmarlo".
Las preguntas de los jueces apuntaron también
al funcionamiento del centro clandestino de detención en la Brigada de
Investigaciones, en 55 entre 13 y 14. Argüello también se mostró reticente
a responder. "Nunca vi detenidos encapuchados o vendados. Yo nunca tuve
acceso a los calabozos", señaló el policía, que ingresó a la
dependencia en 1976.
Durán le recordó que la existencia del centro
clandestino en ese lugar está comprobada. "Cualquiera que haya trabajado
allí se tiene que haber enterado de lo que ocurría", le advirtió.
No obstante, Argüello dijo no haber siquiera oído comentarios de sus colegas
sobre la presencia de detenidos ilegales en el lugar. "Yo no soy de
hacerme amigos", indicó.
Durante el transcurso de la audiencia, Durán
hizo notar al testigo la "manifiesta contradicción entre sus dos
declaraciones" y le recordó en varias ocasiones que "usted se
encuentra bajo juramento de ley y no podrá desembarazarse de la
responsabilidad de un falso testimonio".
"No puedo esperar de este testigo ninguna
verdad", expresó el fiscal Félix Crous, cuando se le inquirió si
deseaba formular preguntas. Instantes después, Argüello era esposado delante
del público presente en la sala de audiencias. El arresto del policía
constituye un hecho inédito en la historia del Juicio por la Verdad. Argüello
es el tercer policía denunciado por falso testimonio por la Cámara Federal,
pero es la primera vez que el denunciado queda detenido.
En diálogo con esta Secretaría de Prensa, el
juez Durán señaló que es probable que el policía quede detenido toda la
noche. La denuncia fue remitida al Juzgado Federal Nº 3, a cargo del juez
Arnaldo Corazza.
En ese mismo juzgado, la ex detenida María
Laura Bretal presentó hoy una denuncia por amenazas contra la esposa de Argüello.
Cuando el testigo se retiraba esposado de la sala, varios de los presentes
aplaudieron, entre ellos Bretal. La esposa del policía, que estuvo sentada en
la primer fila de audiencias mientras su marido declaraba, pasó al lado de la
ex detenida y le dijo por lo bajo: "Asesina también tu hija".
Bretal estaba embarazada cuando fue secuestrada en mayo de 1978.
"La Cámara dio una señal de que los policías
no pueden venir a mentir en un tribunal de Justicia. Algunos jueces se
hartaron de que les tomaran el pelo", dijo la secretaria Jurídica de la
APDH La Plata, Marta Vedio.
Otros testimonios
En la jornada de hoy también declaró Elba
Elena Olaizola, esposa del desaparecido Carlos Alberto Pasero, un ex delegado
de Astillero Río Santiago.
Pasero fue secuestrado a las tres de la mañana
del 10 de junio de 1977 de la casa que alquilaba en Los Hornos (La Plata) por
"un grupo de gente armada, vestida de civil" que irrumpió en la
morada, según declaró la testigo.
"Abrí o volamos la puerta", gritaron
de afuera. Después, ingresaron a la casa varias personas armadas, lideradas
por un "hombre alto de traje gris, rubio y de ojos celestes".
"Me encerraron en una pieza y a Carlos se
lo llevaron", relató la mujer.
Al día siguiente, Olaizola realizó la denuncia
en la comisaría 4° de esta ciudad, donde se encontró a la
"patota" que había secuestrado a su esposo durante la madrugada.
"Me tomaron declaración y dijeron que ahí (Carlos) no estaba", añadió.
Posteriormente, la familia presentó habeas corpus, que no tuvieron respuestas
positivas.
Carlos Alberto Pasero había sido despedido de
Astilleros el 30 de marzo de 1976. Luego, trabajó como comerciante hasta la
fecha en que fue secuestrado.
En otro orden, Jorge Gilbert contó el
cautiverio que vivió desde el 30 de agosto de 1977, junto a Liliana
Zambano. "Con ella habíamos rendido a la mañana una materia en la
facultad, y por la noche íbamos a festejar", recordó.
Gilbert contó que fue llevado al centro
clandestino de 1 y 60, y a otro que identificó como el "Pozo de
Arana", donde fue torturado.
Días después, contó el ex detenido, lo
llevaron a la Brigada de Investigaciones. En ese lugar tuvo un encuentro con
el cura Cristian Von Wernich. "Cuando le dije que era de Concordia se
interesó por verme", expresó, y relató que habló unos momentos con el
capellán de Policía de personas de esa ciudad entrerriana.
Además, Elvira Inés De Maestri habló de la
desaparición de su hermano Daniel Luis, ocurrida en Florencio Varela el 8 de
febrero de 1977.
La mujer no pudo aportar muchos datos ya que
ella no fue testigo del secuestro. No obstante, dijo que dos vecinas, Beatriz
Gao y Laura Vigilio, podrían saber de la detención ilegal.
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