Astiz
interrogaba prisioneros
en
la Unidad 9 de La Plata
Lo
dijo un ex detenido, que estuvo tres años en esa cárcel. También señaló que
Monseñor Plaza dio una misa en el centro clandestino de 1 y 60. En tanto,
declararon dos familiares de víctimas de “La Noche de los Lápices”.
Por Francisco Martínez
y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)
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El ex detenido Horacio
García dibuja un plano del centro de 1 y 60 (Foto:
FM)
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LA
PLATA.- Un ex detenido de la Unidad 9 de esta ciudad declaró a la Cámara
Federal que estando en cautiverio durante la última dictadura fue interrogado
en ese penal por el represor Alfredo Astiz.
Horacio García dijo que
“el Ángel Rubio” lo visitó junto a otras dos personas y le hizo preguntas
sobre su militancia en un partido de izquierda. Astiz participó de los
secuestros y desapariciones ocurridos en la Escuela de Mecánica de la Armada, y
el dato sobre su actuación en la Unidad 9 —y la conexidad represiva que esto
podría implicar— es nuevo en el Juicio por la Verdad.
“A
mí me interrogó Astiz, lo mismo que a toda la gente de Astilleros (Río
Santiago)”, expresó el ex detenido y recordó, en forma risueña, que “sabía
más de la línea del partido que yo”.
García
afirmó que el represor vino acompañado de dos “secretarios” quienes también
realizaban preguntas, aunque Astiz pedía que contestase sólo las de él. Agregó
que iba usualmente a ese penal a realizar esa tarea.
En
otro tramo de su declaración, el testigo recordó que la misma tarea la hacía
el coronel Carlos Sánchez Toranzo, quien en 1999 declaró en el Juicio que
“mi misión era ir viendo cuál era el
comportamiento de los detenidos dentro de las unidades penitenciarias”. García
denunció hoy que Sánchez Toranzo tiene un cargo en la Gobernación de la
Provincia, que conserva hace algunos años, aunque no supo dar otras
precisiones.
El
testigo fue el décimo ex detenido de la Unidad 9 que declara en el año en el
Juicio por la Verdad. Coincidió en relatar los vejámenes y torturas que recibían
los presos supuestamente “legales” —recordó que estuvo dos días desnudo
en el calabozo de castigo—, y habló también de Juan Carlos Deghi y Dardo
Cabo, dos prisioneros que fueron asesinados luego de que se les concediera la
libertad.
“En
mi pabellón murieron tres compañeros. A uno le pegaron tanto que lo llevaron
al Hospital de Olmos, quedó en estado vegetativo y murió”, rememoró.
García
contó que fue detenido el 29 de abril de 1976 y en un primer momento llevado a
la sede de la Prefectura Naval en Ensenada, a metros de la calle Ortiz de Rozas,
donde también estaba secuestrada “gente de Astilleros, de Propulsora Siderúrgica
y del Frigorífico Swift”.
Después
lo trasladaron al centro clandestino que funcionó en la Guardia de Infantería
de la Policía Provincial, en 1 y 60. “Un día antes que yo llegue Monseñor
(Antonio) Plaza dio una misa ahí”, reveló García.
Añadió
que Plaza les dijo a los detenidos: “Hijos de Dios, no es posible que estén
vendados y encapuchados. Yo voy a dar la orden para que les saquen todo”. Según
el relato que hizo hoy García, nadie le hizo caso.
El
ex detenido contó que los prisioneros permanecían “en boxes, engrillados a
la pared”, y que él llegó a estar siete días sin comer. Dijo que las
mujeres estaban encadenadas a las camas todo el tiempo y contó que vio algunas
embarazadas.
Entre los jefes de ese lugar,
García nombró a un “comisario Pacheco”, que hoy vive en Ensenada, y a
“un teniente primero que estaba a cargo de todo, que le decían «Sargento
Avellaneda»”.
En
junio de 1976, Horacio García fue trasladado a la Unidad 9, en donde permaneció
hasta octubre de 1979. Entre los represores, mencionó a un oficial de apellido
Dupuy (“mano derecha de Camps”), y a Parenti, “quien tiene una agencia de
autos en 41 entre 13 y 14”.
El
nuevo fiscal que está presente en las audiencias, Félix Crous, pidió a los
jueces de la Cámara que estos dos represores sean citados a declarar.
Noche de los Lápices
En
tanto, también prestó testimonio Nélida Koifman, tía de Claudio de Acha, uno
de los estudiantes secundarios secuestrados durante “La Noche de los Lápices”.
La testigo contó que “el 16 de septiembre me llamó mi hermana desde La Plata
y me contó que el día anterior fuerzas militares habían irrumpido con
violencia en su hogar y se habían llevado a mi sobrino”.
Koifman,
que vivía en Capital Federal, viajó a La Plata y se hizo cargo de los hermanos
de Claudio, mientras la madre del desaparecido realizaba gestiones para conocer
el paradero de su hijo. “Cuando llegué al departamento de mi hermana vi que
la puerta tenía un boquete, la casa estaba desecha y los placares habían sido
vaciados”, relató.
De Acha estudiaba en el
Colegio Nacional y tenía 17 años cuando fue secuestrado. “Tramitamos varios
hábeas corpus, e incluso el director del colegio hizo uno”, indicó la
testigo. Por el testimonio de Pablo Díaz, otro de los estudiantes secundarios
secuestrados, se sabe que Claudio estuvo detenido en Arana y en el Pozo de Bánfield.
“Mi
hermana consiguió una entrevista con el general (Ramón) Camps, pero el día
que fuimos esperamos mucho y no la atendió”, señaló Koifman. Y añadió que
se reunieron con Monseñor Antonio Plaza. “Le dijo a mi hermana: ‘Señora,
si se llevaron a su chico es porque en algo estaba y, si es así, no lo busque más
porque está muerto’. Puedo asegurar que eso es verdad, porque de eso no se
olvida nadie”, expresó la tía del desaparecido.
Asimismo,
Koifman dijo que el abogado que su hermana había contratado para buscar a
Claudio también fue secuestrado. “Él tenía alguna relación con los
militares y le habían dicho que algunos de los chicos estaban vivos. Yo lo
visitaba periódicamente, pero una de las veces que llegué al estudio, en el año
‘79, las fuerzas de seguridad lo habían clausurado y se lo habían llevado a
él y todas sus cosas. Estuvo preso y después por suerte lo soltaron”,
manifestó la testigo.
Koifman
relató que en 1983 se contactó con una pariente de Claudio por vía paterna
que le dijo que el joven había estado en un hospital de las afueras de La
Plata. “Podría haber sido el Melchor Romero, aunque no estoy segura. Esta
mujer trabajaba como nutricionista en el hospital San Juan de Dios”, expresó
la testigo. Según la declaración que la tía del desaparecido hizo ante la
CONADEP, la nutricionista habría atendido a un hombre que trabajaba en el
centro clandestino conocido como “La Cacha”.
Laura
Treviño, por su parte, declaró por la desaparición de su hermano Víctor,
secuestrado en su domicilio en la madrugada el 10 de septiembre de 1976. La
testigo no pudo aportar muchos datos, ya que tenía 13 años cuando ocurrió
todo.
Víctor
Treviño tenía 17 años y estudiaba en la Escuela de Enseñanza Media N°2 de
La Plata, de 12 y 60, conocida como “La Legión”. Fue visto en Arana y también
en el “Pozo de Quilmes”
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