La hermana de una desaparecida pidió que citen a
Samuel Miara
Según
los testimonios, el represor abusaba de las detenidas en “El Banco”.
En tanto, la ex directora del Bellas Artes dijo que se enteró “por
comentarios” de la desaparición de los chicos de la “Noche de los Lápices”.
Por Francisco Martínez, Vanina Wiman y Lucas Miguel
(Secretaría de Prensa)

Silvia Crespo: "Que
se haga Justicia con quienes hicieron este horror"
(Foto: FM) |
LA
PLATA.- La hermana de la desaparecida Laura Crespo pidió a los jueces de la Cámara
Federal que citen a declarar al represor Samuel “Cobani” Miara, quien según
los testimonios de sobrevivientes abusaba de la joven cuando estaba secuestrada
en el centro clandestino “El Banco”.
Silvia
Crespo, en un emotivo testimonio de más de dos horas, contó que su hermana fue
secuestrada el 6 de diciembre de 1977 en Capital Federal. El grupo de hombres
vestidos con ropas del Ejército se llevaron también al marido de la chica,
Ricardo Moya, y a María Sedeni Bonasorte. “El departamento estaba destrozado.
El reloj despertador estaba roto y parado a las 14.36”, precisó la testigo.
La
mujer dijo también que “me encantaría” que la Cámara cite a declarar al
represor Carlos Guillermo Suárez Mason y al culminar su declaración pidió
“que se haga Justicia con quienes hicieron este horror. Luchemos contra la
impunidad, la diferencia es complicidad”.
Al
pedirle a la Cámara que cite a declarar a Samuel Miara, Crespo se quebró
mientras leía parte del testimonio de los ex detenidos que dijeron que este
represor —apropiador de los mellizos Reggiardo-Tolosa— abusaba de su hermana
y le pegaba a su esposo en “El Banco”.
La
testigo señaló que la última noticia que tuvo de Laura fue un llamado que
ella hizo a una tía, a quien le dijo: “Estamos cercados”. Seis días después,
Rodolfo Crespo —otro hermano, también desaparecido— avisó que a Laura se
la habían llevado.
Relató
que un vecino denunció ante una comisaría el allanamiento de la vivienda donde
Laura fue secuestrada —en Acevedo 1260, 3° 14, Capital Federal— y que por
eso el padre de la chica fue citado a declarar por la Policía.
“Mi
papá encontró la puerta del departamento partida en dos y con una faja de la
Policía Federal. El portero del edificio dijo que habían sido efectivos del Ejército
que llegaron con una foto”, aseguró Silvia Crespo.
También
contó que el padre, dado que era capitán retirado de la Marina,
pudo reunirse con el teniente coronel Raúl Alberto Gatica —mencionado
como represor en el legajo 7169 de CONADEP— y con el Jefe de la Armada,
almirante Emilio Massera.
Gatica
lo recibió en el Primer Cuerpo del Ejército en una oficina con las paredes
llenas de ficheros, de los que extrajo dos: el de Laura y el de su marido
Ricardo, que contenían la fecha de secuestro e información sobre su militancia
política.
“Le
dijo que Laura era muy linda, que a todos les gustaba ver su belleza en «El
Banco». Nosotros pensamos, ¿estará sentada en un banco?. Después nos
enteramos que era el nombre del campo de concentración”, expresó Silvia
Crespo.
Massera
pertenecía a la misma promoción de la Escuela Naval que el padre del
desaparecida. En la reunión, el dictador prometió contestar. Al poco tiempo se
lo encontró en una cena de la promoción N°73: “Massera le dijo que no le
habían querido decir nada. Mi papá se enojó y lo insultó, diciéndole que él
sabía perfectamente dónde la podía encontrar”, contó la testigo.
Ocho
ex detenidos dijeron en el Juicio por la Verdad que estuvieron con Laura Crespo
mientras permanecieron en cautiverio. La chica, que era estudiante avanzada de
Odontología, fue puesta en un “Consejo” de prisioneros que tenían
distintas habilidades. Laura estaba en la enfermería.
Su
hermana recordó hoy un poema que el ex detenido Roberto Ramírez le escribió,
luego de ser liberado. “Aquí te han traído Laura, para que te hagas cargo de
nuestra maltrecha existencia”, dice el escrito.
Sobre
la desaparición de su hermano Rodolfo, Silvia Crespo dijo que fue secuestrado
el 25 de febrero de 1978, junto a José Américo Pollola, Mario Demichel y Mónica
Elsa Ortega, quienes también permanecen desaparecidos.
La
mujer dijo que supo que tanto Rodolfo, como Laura y su marido Ricardo estuvieron
en “El Banco” hasta julio de 1978, cuando fueron trasladados, según los
testimonios de los sobrevivientes.
“Los
chicos estaban confiados”
En
tanto, declaró también Elena Makaruk, quien fue directora del Bachillerato de
Bellas Artes desde septiembre de 1975 hasta 1979. La testigo afirmó que se
enteró “por comentarios” que los chicos de la “Noche de los Lápices”
estaban desaparecidos, pero que la institución no hizo gestiones para buscarlos
porque “no se podía considerar verdad un comentario”.
“Yo
no tenía el dato verdadero para denunciar algo”, manifestó Makaruk. Y agregó
que “nosotros en la escuela nos enteramos que estaban desaparecidos dos o tres
semanas después, pero yo personalmente no sabía lo que pasó, aunque me
preocupaba lo que se hablaba”. Dijo que ante la ausencia de los chicos la
escuela citó a algunos de los padres, “pero no se presentaron”.
Makaruk
fue designada interventora del Bachillerato por el entonces interventor de la
Universidad Nacional de La Plata, Pedro José Arrighi, en diciembre de 1974. En
septiembre de 1975, comenzó a desempeñar el cargo de rectora del colegio,
hasta que renunció en 1979.
La
testigo indicó que las autoridades de la escuela estaban al tanto del reclamo
de los alumnos por el Boleto Estudiantil Secundario, “aunque no se reunían en
la escuela”. Hace dos semanas, Susana Fittipaldi de Gallo —vicedirectora del
establecimiento durante la dictadura militar— declaró en el Juicio que no tenía
“ni idea” que los chicos estuvieran reclamando por el boleto y que se enteró
que los jóvenes estaban desaparecidos cuando vio la película “La Noche de
los Lápices”.
“Una
vez me pusieron en la pared que era una traidora, porque puse la Constitución
Argentina en el plan (de estudios)”, señaló Elena Makaruk cuando se le
preguntó si hubo cambios en el funcionamiento de la escuela después del golpe
de estado de 1976. “Pero fuera de eso, nada más. No hubo una cosa taxativa
que marcara un cambio, nunca me dieron una indicación especial”, añadió.
La
ex directiva contó también que “algunas veces hubo vigilancia policial o
militar en la puerta del colegio, pero yo pedí que los sacaran. Yo nunca mandé
a nadie a revisar a los chicos”. Mencionó además que en algunas
oportunidades “hubo alumnos que pidieron que cierren las puertas de colegio
porque temían que los fueran a buscar”, pero que nunca se restringió el
ingreso al edificio. Y aseguró que “los chicos no tenían miedo, estaban
confiados”.
Las
fuerzas conjuntas
En
la tarde de hoy también declaró José Emir Pérez, padre del desaparecido
Gustavo Emir, secuestrado en la noche el 7 de julio de 1977, cuando un grupo de
entre doce y catorce personas vestidas de civil y armadas ingresaron en su casa
y se lo llevaron.
“Mi
hijo dormía. Estos hombres revolvieron toda la casa y no hallaron nada que les
interesara. Después, se lo llevaron”, recordó Pérez. “Dijeron que eran de
las fuerzas conjuntas y que podía preguntar por él en el Regimiento 7”,
continuó. Allí no le dieron respuesta.
Gustavo
Pérez cursaba el tercer año de la carrera de Medicina en la Universidad
Nacional de La Plata y era egresado del Bachillerato de Bellas Artes. José Pérez
contó que una vez detuvieron a su hijo —cuando era estudiante secundario—
en un acto, porque llevaba encima panfletos. “Aplicaron la ley antisubversiva
y lo tuvieron preso seis días en una comisaría de Berisso”, afirmó.
También
señaló que tiempo antes del secuestro de su hijo sufrió persecuciones en
auto, en varias oportunidades.
Pérez
dijo que haciendo averiguaciones se enteró que su hijo estuvo detenido en la
Dirección de Inteligencia de la Policía bonaerense, en 54, entre 4 y 5, de
esta capital. La Cámara Federal cuenta con testimonios de sobrevivientes que
aseguraron ver a Gustavo en la Comisaría 5° y
en un centro clandestino de Arana. El juez Leopoldo Schiffrin, además,
informó que el nombre del desaparecido figura en el fichero que el cura
castrense Emilio Teodoro Graselli elaboró con datos de detenidos.
Ex
policía se negó a declarar
En
otro orden, el ex policía Víctor Héctor Trabucco, quien estaba citado para
dar declaración informativa en la causa que investiga la desaparición de Inés
Ortega, se negó a declarar.
El
pasado 22 de agosto, María Elena Vázquez, madre de la desaparecida, había señalado
a Trabucco como posible torturador. La mujer —que vivía en el mismo
edificio— afirmó que solía verlo salir en horas de la madrugada llevando una
valija que, según le había contado otro vecino, contenía una picana eléctrica.
El
ex policía oyó la lectura de los fragmentos de la declaración de Vázquez que
lo mencionaban y luego se negó a prestar testimonio.
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