Von Wernich dijo a la
familia
que no buscara más al
desaparecido
Una vez más se relacionó al sacerdote
con la represión ilegal. En otro orden, una ex detenida contó su
historia y la de dos familiares desaparecidos. Y la Asociación ex
Detenidos-Desaparecidos presentó un informe sobre los centros
clandestinos de Arana.
Por Francisco Martínez y Lucas Miguel (Secretaría
de Prensa)
Jorge Manazi dijo
que Von Wernich "sabía
qué había pasado" (Foto: FM) |
LA PLATA.- Jorge Manazi, hermano
de un desaparecido durante la última dictadura, relató hoy en el
Juicio por la Verdad que el cura Christian von Wernich le dijo a la
madre de otro desaparecido que no lo buscase más porque ya no iba a
aparecer.
"Preocúpese por sus otros
tres hijos, porque ya no va a aparecer", dijo el sacerdote a la
madre de Rodolfo Petiná, quien fue secuestrado junto a Héctor
Oscar Manazi y Ricardo Sangla en La Plata el 15 de junio de
1977.
Manazi relató que von Wernich —un
cura que según otro testigo estuvo en el centro clandestino que
funcionó en la Brigada de Investigaciones y que recomendó
"masajes" para los torturados (ver
310500)— concurrió al lugar de donde su
hermano
y los otros dos jóvenes fueron detenidos ilegalmente, la casa que
la Municipalidad de Trenque Lauquen tenía en La Plata.
Allí, el cura preguntó a Jorge
Manazi y a la madre de Petiná por las gestiones que habían hecho
para dar con el paradero de sus familiares. "Él sabía qué
había pasado", dijo Manazi ante los jueces y señaló también
que Von Wernich "fue enviado" por el obispo de la
localidad de 9 de Julio, en el interior de la provincia de Buenos
Aires.
El secuestro de los tres jóvenes
ocurrió a las 2 de la madrugada y fue protagonizado por gente
vestida de civil que bajó de tres Torinos. Hoy Manazi contó que no
supo nada del destino de su hermano, que estudiaba Medicina y tenía
20 años.
Ex detenida
En la jornada de hoy también
declaró Diana Inés Montequín, quien estuvo detenida ilegalmente
durante casi ocho meses y tiene a su hermano Mariano Carlos y a su
esposo, Pablo Alberto Balut, desaparecidos.
Diana nunca había realizado una
denuncia por su detención y hoy fue la primera vez ante un tribunal
legal después de más de 20 años.
La detención de la mujer comenzó
con un "hecho fortuito", según lo definió ella misma. En
enero de 1978, dos empleados del comercio de su padre salieron a
cazar y llevaban "walkie-talkies" con los que se
comunicaban. Sin querer sintonizaron la frecuencia de la Policía,
que los detuvo. De esta manera, los efectivos llegaron a la casa del
dueño de los walkie-talkies, Pablo Alberto Balut, quien ya estaba
desaparecido desde el 24 de octubre de 1977.
Un "grupo armado"
ingresó en la casa preguntando por Pablo, que obviamente no estaba.
Entonces quisieron saber por Diana, que en ese momento estaba en
Buenos Aires, y le advirtieron a sus padres que le dijeran que se
"entregara".
En febrero de ese año, Diana se
presentó en el Regimiento de Infantería 7: "A mi padre le
dieron un documento que decía que se entregaba la 'delincuente
subversiva Diana Montequín'", contó la testigo ante el
Tribunal.
Allí quedó detenida y luego pasó
por la Comisaría de la Mujer, el Regimiento de Granaderos,
"Ingenieros" -así definió el lugar-, y volvió a la
seccional femenina, donde fue finalmente liberada en
octubre.
En su paso por
"Ingenieros" fue sometida a un juicio, que se llevó a
cabo en la sede del I Cuerpo de Ejército, en la Capital Federal.
"Yo tenía un abogado que era teniente. Querían saber datos de
personas y circunstancias", afirmó Diana durante la
declaración. Y agregó: "Me acusaban de pertenecer
a
un grupo subversivo".
Finalmente, fue sobreseída y
trasladada a la Comisaría de la Mujer, en La Plata. Aquí declaró
ante la Justicia civil, en el Juzgado Federal N° 1, donde "se
me dio un sobreseimiento provisorio", relató. A esta
altura ya era octubre y habían pasado ocho meses de su
detención.
Durante el testimonio, Diana contó
que sus padres mantuvieron contacto con un militar de apellido
Durán -que podría ser el coronel Alberto Durán Sáenz, jefe del
centro clandestino conocido como "El Vesubio", según
manifestó- mientras estuvo detenida, con el fin de tener noticias
sobre ella.
Durán era dueño de una vinería y
vendía mercadería al padre de Diana. Según concluyó la testigo,
su padre compraba el vino y, a cambio, el militar le daba
información.
En un hecho que despertó risas en
el público, el presidente de la Cámara, Alberto Durán, aclaró a
la testigo durante el acto que "no tengo ni tuve ningún
familiar militar. Lo digo para su tranquilidad".
En tanto, el hermano de Diana,
Mariano Carlos Montequín, fue secuestrado en su domicilio de la
Capital Federal el 6 de diciembre de 1977, "por un grupo de
civil armado". Con Mariano, los represores se llevaron a
Patricia Villar (desaparecida) y Virginia Casalaz, de la que Diana
ignora su paradero. "El departamento fue clausurado con una
faja del Ejército y quedó en custodia de la seccional 37° de la
Policía Federal. Unos días después, un camión del Ejército se
llevó todo lo que había en la casa", manifestó la
testigo.
Según relató, ex detenidos le
contaron que su hermano pasó por los centros clandestinos conocidos
como "Club Atlético" y "El Banco", "donde
en mayo de 1978 tuvo su traslado final".
Pablo Balut, el marido de Diana,
fue secuestrado el 24 de octubre de 1977 en Mar del Plata. La mujer
no contó más detalles sobre la detención de su esposo y la de su
hermano porque la Cámara debe resolver si tiene competencia sobre
los casos, ya que supuestamente no tendría
jurisdicción
sobre ellos.
Por otro lado, Stella Barrufaldi
declaró por la desaparición de su pareja, Luis Roberto
Contrisciani, el 6 de diciembre de 1976.
La mujer relató que el secuestro
se produjo en su domicilio de diagonal 73 N° 1495 de esta capital,
cuando Contrisciani arribaba al lugar.
También dijo que los represores se
llevaron algunas de sus pertenencias y que tiempo después comenzó
a recibir llamadas telefónicas en las que se escuchaban quejidos o
en las que le "avisaban" que ella había llegado a su casa
.
Barufaldi señaló además que el
desaparecido era delegado gremial en el Hipódromo y que tiempo
antes de la dictadura comenzó a seguir perseguido políticamente
por esa actividad.
Informe de Ex Detenidos
Durante la audiencia de hoy se
presentó a ampliar su declaración la ex detenida Nilda Eloy, quien
presentó un informe que elaboró la Asociación de Ex Detenidos
Desaparecidos sobre los centros clandestinos que funcionaron en
Arana.
Eloy fue secuestrada en su casa el
1° de octubre de 1976 y liberada en 1979 de la cárcel de Devoto.
Antes había pasado por los centros clandestinos de detención
"La Cacha", "Pozo de Quilmes", "Pozo de
Arana", "El Vesubio", la Brigada de Investigaciones
de Lanús y la Comisaría 3° de Valentín Alsina.
Hoy ante el tribunal entregó un
informe elaborado sobre la base de 93 testimonios de sobrevivientes
que da cuenta que "entre mayo de 1976 y marzo de 1978
estuvieron detenidas-desaparecidas en los campos de Arana al menos
186 personas, de las cuales 95 fueron liberadas, 68 continúan
desaparecidas y de 23 no se conoce su destino",
afirmó.
Además, remarcó que "seis
mujeres estaban embarazadas y hasta donde sabemos sólo una
recuperó su libertad junto a su hija".
En el informe están identificados
"72 represores y cómplices vinculados a los hechos ocurridos
en Arana. Aproximadamente 50 de ellos son acusados por los
sobrevivientes como testigos directos de tener conocimiento o
participación en los delitos".
De todos los testimonios recabados,
la Asociación de Ex Detenidos concluye que en Arana existieron tres
centros clandestinos. "Uno, sin duda, fue el destacamento de
Arana, ubicado en las calles 640 y 131; otro en las cercanías de
610 y 17; y el tercero aludido como Pozo de Arana, en las
instalaciones que formaban el casco de la estancia 'La Armonía',
ubicada en el predio que actualmente ocupa el Regimiento 7 de
Infantería, al que se ingresa por 137 y 620", señaló
Eloy.
Policía enfermo
Para hoy estaban citados también
tres ex policías que trabajaron en la comisaría 5° de La Plata,
en donde funcionó un centro clandestino de detención.
Ceferino Gauna, señalado por cinco
de sus ex colegas como "El Correntino" —apodo con el que
se conoce a un represor de ese centro clandestino—, no concurrió
por razones de salud. Mediante un certificado médico adujo que
padece arritmia, hipertensión y un edema pulmonar. Los otros dos
policías tampoco se presentaron.
Testigo secreto
El primer testigo de hoy fue un ex
detenido que pidió que se mantuviese su nombre en reserva. La
Cámara Federal también determinó que el contenido de la
declaración no trascendiese.
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