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Miércoles 24 de mayo de 2000 (B)

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Presentan los casos de dos 
gremialistas desaparecidos  
Uno de los testigos vinculó a Diego Ibáñez con la desaparición de su padre. En tanto, un policía dijo que hoy se enteró que en la comisaría 5° funcionaba un centro clandestino.  

Por Francisco Martínez, Vanina Wiman y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa) 


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Reydó contó que el sindicalista Diego Ibáñez le dijo que no investigara qué había pasado con su padre. (Foto: FM)
LA PLATA.- Dos casos de sindicalistas de la Destilería YPF desaparecidos durante la última dictadura fueron tratados hoy en el Juicio por la Verdad: el de Raúl Jorge Reydó y el de Imar Miguel Lamonega. 

Sobre el primero declaró su hija, Adriana Reydó, quien señaló que su padre fue secuestrado de su casa de calle 30 entre 45 y 46 de esta ciudad, el 20 de mayo de 1977, mientras almorzaba con su familia. 

Raúl Reydó era delegado del Sindicato Unido Petroleros del Estado (SUPE) y además presidente de la Juventud Peronista de Ensenada. Del operativo de secuestro participó el jefe del Regimiento 7 de Infantería, general Roque Presti. Este dato lo aportó la esposa del desaparecido, quien días después reconoció a Presti cuando apareció en el diario junto al jefe de la Policía provincial, coronel Ramón Camps. 

Adriana Reydó señaló en su testimonio que en 1981 el fallecido sindicalista Diego Ibáñez -durante años secretario nacional del SUPE- se acercó a su casa y le dijo a la familia que no investigara más qué había pasado con Raúl, porque podía "ser peligroso". Reydó le contestó que él pertenecía a la "mafia que tenía que ver" con el secuestro de su padre, y entonces Ibáñez amenazó, según la testigo: "Te va a pasar lo mismo". 

"Yo no hice denuncia, no había garantías, era peligroso", señaló la mujer. La hija del desaparecido relató además que dos meses después de ese hecho un operativo militar estuvo a punto de secuestrarla en la puerta de su casa, pero que pudo salvarse ya que apareció en la vereda un grupo de jóvenes al que los militares comenzaron a perseguir. 

Adriana Reydó afirmó también que la familia hizo la denuncia del secuestro de Raúl en la comisaría 4° de La Plata, "donde dijeron que estaba registrado el procedimiento". 

Una versión que le llegó a la familia sobre el destino del sindicalista es que habría estado en el centro clandestino "La Cacha", que funcionó cerca de la Cárcel de Olmos. 

Asimismo, en 1983, Adriana Reydó vivió un acontecimiento fortuito: se encontró en un colectivo con un hombre que había estado secuestrado en otro centro clandestino junto a su padre. "Él estaba conmigo hasta julio de 1977 -le dijo el ex detenido, de apellido Lazcano-, estaba muy mal por la tortura, había adelgazado 30 kilos". 

Esta persona le reveló que el lugar en el que estuvo con su padre Raúl era la Brigada de Investigaciones de la Policía, y que los llevaban a torturar al Batallón de Infantería de Marina N°3, con una frecuencia de cinco sesiones de tortura por semana. 

El otro caso de un gremialista de YPF tratado hoy fue el de Imar Miguel Lamonega, por el que declararon su esposa, Antonia Rosa Del Rabal, y su hija, Gabriela Lamonega. 

Del Rabal contó que su marido fue detenido ilegalmente en su vivienda en el Barrio Banco Provincia, de Berisso, cuando ya había sido despedido de YPF por razones políticas. El secuestro se produjo en la madrugada del 23 de diciembre de 1976. 

"Esa noche cerraron todo el barrio (...). Ni siquiera los perros ladraron. Lo único que se escuchaba era el abrir y cerrar de las puertas de los autos", sostuvo la esposa del desaparecido. Además, dijo que todos los secuestradores se llamaban entre sí "Carlitos", una característica de los Grupos de Tareas de la Armada. 

"Le apuntaban con un arma en la cabeza a una niña de ocho años y ahogaban con una almohada a un nene de seis", recordó Antonia del Rabal sobre lo que sus hijos vivieron durante el secuestro. 

La testigo señaló también que fue "a todos los lugares" para averiguar el paredero de Imar, y agregó: "Recibí todas las vejaciones habidas y por haber. Hasta el soldado de la puerta de un Regimiento nos podía vejar verbalmente". Contó que visitó unidades militares, comisarías y dependencias oficiales, pero que nunca logró nada. 

"Lo he visto bajar de un subterráneo, en muchos lugares, pero eran puras fantasías", expresó. 

Antonia Del Rabal afirmó que muchas veces recibió ofertas de información sobre el destino de su marido, a cambio de dinero, pero que nunca pagaron. "Ese mensaje nos lo dieron las monjas francesas", declaró. 

Graciela Lamonega, por su parte, afirmó que según una versión su padre Imar habría pasado por un centro clandestino de Arana. 

Matrimonio desaparecido 

En otro orden, Julio Ernesto Cédola habló de la detención ilegal de su hermana, Laura Cédola, y su cuñado, Manuel Monteagudo, quienes están desaparecidos desde el 22 de junio de 1977. 

Cédola, quien presenció el secuestro de la pareja, relató que en horas de la madrugada un grupo de hombres armados llegó a la casa en donde se encontraban, vestidos con uniforme de fajina y a cara descubierta, preguntando por Laura. "A mí me hicieron poner en puntas de pie y con los dedos de la mano apoyados contra la pared, y me taparon la cabeza con una toalla", contó el hermano de la desaparecida. 

El testigo declaró que los secuestradores interrogaron a su hermana y le preguntaron varias veces si pertenecía a la Juventud Guevarista, y expresó que cuando Manuel protestó por la forma en que la trataban "le dijeron que se callara porque se lo iban a llevar a él también". 

Durante su testimonio, Julio Cédola también declaró que su padre, que era oficial de la Marina, en el momento del secuestro trató de interceder por Laura, sin ningún resultado. El testigo afirmó que más adelante lo acompañó a ver al almirante Emilio Massera, que había