"¿Cuándo vamos a tener
justicia?",
preguntó una Madre a los jueces
Además, la mujer, que tiene dos hijos
desaparecidos, denunció que el ex dictador
Jorge Videla viola el arresto domiciliario. Declararon familiares y amigos
de desaparecidos.
Por Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)
LA PLATA.- A dos días de cumplirse el 24°
aniversario del golpe de Estado de 1976, la madre de dos desaparecidos aprovechó
su comparecencia ante el tribunal federal e interrogó a los magistrados que
llevan adelante el Juicio por la Verdad: "¿Cuándo vamos a tener Justicia?
Yo espero que la Justicia ahora me diga algo a mí porque en estos años yo dije
mucho ¿será posible?", preguntó a los jueces Juana Haydee Asteinza.
Asteinza declaró por la desaparición de sus
hijos Eduardo Cassataro y la mujer de éste, Elba Arteta Fernández, y Daniel
Cassataro y su esposa, Alicia Ramírez Abella.
Durante su testimonio, la mujer denunció que
el ex dictador Jorge Rafael Videla —preso por el robo de bebés— está
violando las condiciones de su arresto domicialiario: "Videla va los
domingos a misa a una iglesia de la localidad (bonaerense) de Torquinst y está
viviendo en una casa quinta del mismo lugar", dijo después de su reclamo
de Justicia. En este sentido, la APDH La Plata pidió formalmente que la
denuncia sea remitida a la brevedad al juzgado de Adolfo Bagnasco, quien
investiga la sustracción de menores durante el régimen militar.
En una declaración emotiva, Juana Asteinza, de
72 años, relató que su hijo Eduardo y su nuera, Elba, fueron secuestrados la
noche del 22 de enero de 1977 en su casa. "Cuando regresaron de trabajar,
los esperaban quince personas. Con una sábana les ataron los ojos y se los
llevaron", afirmó.
De inmediato, la familia comenzó con las
averiguaciones para dar con el paradero de Eduardo y Elba. Su primer contacto
fue el cabo de la policía bonaerense, Roberto Luna, quien les contó que
trabajaba para las "fuerzas conjuntas" a las que las Fuerzas Armadas
pagaban 10000 pesos por mes por los secuestros nocturnos, según reveló
Asteinza.
Asimismo, afirmó que Luna le dijo a su marido
que él no había secuestrado a Eduardo y a Elba: "No me lo llevé yo, se
lo llevó mi amigo", sostuvo Luna ante el esposo de Juana Asteinza, en
referencia a otro integrante del grupo de tareas.
No obstante, la mujer dijo con pesar que
"de mi hijo nunca supimos nada" y manifestó que Elba envió una carta
a sus padres desde la comisaría 5°, donde funcionó un centro clandestino de
detención. Según consta en legajos CONADEP, el sargento de policía Patraul
llevó la misiva a los padres de Elba. En está, la desaparecida pedía a sus
padres "ropa de abrigo y chocolates".
La mujer también contó que el sacerdote de
Los Hornos (afueras de La Plata) Antonio Astolfi —quien era capellán de la 10°
Brigada del Regimiento 7— le dijo que había visto los nombres del matrimonio
en una lista de ese regimiento militar, y, según contó Asteinza, días más
tarde el cura se desdijo. Astolfi conocía a los desaparecidos porque los había
casado meses antes.
Asteinza también estuvo en el arzobispado de
La Plata, donde lo atendió el secretario de monseñor Antonio Plaza, pero no
tuvo respuesta. El peregrinaje por dependencias eclesiásticas siguió por la
capilla Stella Maris. Allí se entrevistó con monseñor Emilio Graselli, quien
confeccionó un fichero de
2500 piezas -ya secuestrado por la Cámara Federal- con datos de desaparecidos y
sus familiares. Asteinza sostuvo que la segunda vez que fue a esa parroquia
"vi pasar tantos uniformados que me pregunté ¿vengo a buscar información
o a darla? Entonces, me fui".
El 17 de enero de 1978, fueron secuestrados en
Tres de Febrero su hijo Daniel Cassataro y su nuera Alicia Ramírez Abella,
ambos militantes montoneros. Meses antes de la desaparición, el matrimonio le
había pedido a la familia que no los visitaran porque pensaba que los estaban
siguiendo.
Asteinza y su esposo se enteraron de la
desaparición dos meses y medio después, cuando les avisaron que las hijas de
Daniel y Alicia, Juliana —en ese entonces de tres años— y Roxana —de un año
y nueve meses— estaban en un asilo de niños en La Plata. Según dijo Asteinza
el juez Baso de San Martín comunicó a la familia que las nenas habían sido
encontradas en una esquina de la Capital Federal.
"Una vecina me dijo que a las nenas las
sacaron tapadas en sábanas", contó la mujer, quien también agregó:
"A lo de mi hijo fueron policías, Ejército, Marina. Después, un camión
del Ejército se llevó todo". En ese mismo operativo, reveló, los
represores mataron a un detenido de apodo "Mingo" que llevaban con
ellos.
Al finalizar su declaración, Asteinza miró a
los jueces y les mostró las fotos de su familia destruida: "Esta era mi
familia, estos los hijos —dijo, mientras sostenía las fotos—, esto es del día
que se casaron". Y pidió justicia: "Hablo por mis hijos y los 30 mil
desaparecidos", enfatizó.
"Teníamos miedo a los Falcon"
Los primeros testimonios de la audiencia de hoy
apuntaron a esclarecer el paradero del desaparecido Alberto Persoglia,
presuntamente asesinado por las fuerzas de seguridad, quienes después
secuestraron su cuerpo.
Alicia Persoglia —hermana de Alberto—,
Lidia Novo —testigo del secuestro— y los hermanos Raimundo y Carlos Alberto
Pérez, amigos del desaparecido, testimoniaron sobre el caso.
Alberto era delegado gremial en la
Municipalidad de Avellaneda y fue secuestrado el 18 de junio de 1976, luego de
una persecución: "Venía un señor corriendo (Persoglia) y bajaron de un
Falcon, lo ametrallaron, lo liquidaron. Después lo subieron y lo
llevaron", relató Novo, propietaria en esa época de una despensa en las
inmediaciones del lugar del secuestro. La mujer dejó en claro que ella no vio
cuando ultimaron a Persoglia y dijo que eso se lo dijeron otros vecinos
"que vieron sangre" sobre la calle.
Alicia, hermana de la víctima, declaró que al
otro día su padre, su marido y un amigo fueron al Cementerio de Avellaneda para
averiguar si estaba el cadáver de Alberto. "Les dijeron que estaba en la
bandeja 7. Ese día era tarde, y no vieron el cuerpo.
Cuando volvieron al día siguiente no estaban
ni el cuerpo ni la persona que los había atendido", afirmó Alicia
Persoglia.
Sobre las circunstancias del secuestro, sostuvo
que tiene dos versiones: "La primera, que le tiraron a las piernas. La
otra, que cuando llegaron (a donde estaba tirado), le dispararon en la
cabeza".
La hermana de la víctima destacó que Alberto
"figura como que renunció a su cargo en la Municipalidad de Avellaneda un
mes antes de la desaparición" y que todavía hoy su nombre aparece en los
padrones electorales.
Raimundo y Carlos Pérez coincidieron con los
testimonios anteriores. Este último, además, declaró por la detención
ilegal de 48 horas que sufrió en enero de 1977. Pérez dijo que policías
bonaerenses lo secuestraron en su casa y lo llevaron "vendado y
esposado" a un lugar que no supo determinar. "Escuché quejidos y
llantos", manifestó.
Lo buscó entre cadáveres
En tanto, también declaró Dorotea Morales,
hermana del desaparecido Julio Felipe Morales, secuestrado en su casa el 12 ó
13 de julio de 1976.
Julio era analfabeto, trabajaba en el hipódromo
local y no tenía militancia. Un ex detenido le dijo a su familia que le pareció
haber escuchado su voz mientras estuvo secuestrado en un centro clandestino, que
no pudo identificar porque todo el tiempo permaneció vendado.
Dorotea hizo varias denuncias. Una de ellas en
la comisaría 5°, donde funcionó un centro clandestino. Ni ahí, ni en el
Regimiento 7 tuvo respuestas.
También fue a la Jefatura de Policía.
"Me dijeron que podía estar en la morgue", afirmó la mujer. Y
continuó: "Me exhibieron tres cadáveres que estaban en la heladera y no
lo reconocí. Ninguno presentaba lesiones".
Como en el barrio se comentaba que podría
haber detenidos en Arana, Dorotea fue a averiguar al Destacamento policial de
esa localidad. "Cuando nos acercamos a la puerta salieron todos armados.
Nos dijeron que por qué estábamos ahí y que nos fuéramos, que ahí no había
nada", concluyó. Sin embargo, está probado que en el Destacamento y en
otro lugar de Arana funcionaron centros clandestinos.
CTA
Después de un acto realizado en las
escalinatas de los tribunales de 8 entre 50 y 51, la Central de Trabajadores
Argentinos (CTA) hizo una presentación ante la Cámara Federal para ser tenida
como parte en el Juicio por la Verdad.
|