El Regimiento 7 daba
instrucciones al Arzobispado
Por Francisco Martínez, Vanina Wiman y Ximena Martínez
(Secretaría
de Prensa)
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Alba
Martino. Un sacerdote le dijo
que su hija estaba en un "centro
de reeducación" (Foto:
FM)
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LA PLATA.- La
madre de una joven desaparecida durante la dictadura contó que tuvo en
su poder una nota en la que el Regimiento 7 de Infantería de La Plata
ordenaba al Arzobispado cómo proceder con las consultas de los
familiares que buscaban a sus seres queridos.
Alba Martino, madre de Graciela Pernas,
declaró ante la Cámara Federal que la instrucción dada por los
militares era que no se recibiera a los familiares y que se les dijera
que se dirijan al Regimiento. La nota se la dio un monseñor de apellido
Callejas y con ella Martino pudo entrar en la sede del Primer Cuerpo del
Ejército, en Capital Federal.
En ese lugar, según contó la testigo, vio un
plano del Gran Buenos Aires en el que había marcas de colores "que
indicaban a los que habían abatido o secuestrado". También observó la
llegada de un militar de alto rango al que "le tendieron una alfombra roja
desde el jeep hasta el ascensor".
Martino, en otro tramo de su testimonio, indicó
que monseñor Emilio Graselli -capellán de la Armada en la iglesia Stella
Maris- le dio referencias concretas de su hija desaparecida. "Yo vi una
rubiecita así en
Avellaneda", dijo el sacerdote cuando le describió a Graciela, quien había
desaparecido meses antes, el 19 de octubre de 1976, junto a su esposo Julio
Genaro Poce.
"La tiene un hombre que es muy bueno y que
se enojó porque por cinco días no le habían dado de comer", agregó
Graselli según la testigo.
Otro contacto eclesiástico que tuvo Martino
fue el párroco de la iglesia de Los Polvorines, del Regimiento de Campo de
Mayo. Este sacerdote le dijo que su hija y su yerno debían estar en un
"centro de reeducación, porque yo soy el autor de esos centros".
La mujer señaló además que entre otras
gestiones que hizo para dar con el paradero de su hija tuvo un contacto con
Horacio Panchieri, un militar que decía ser amigo del subjefe de la Policía
provincial, coronel Guillermo Trotz.
"Decía que tenía trotyl en el auto por
si la guerrilla le ponía una bomba", manifestó Martino sobre ese
personaje, que según pudo averiguar tiempo después trabajó en el Ministerio
de Defensa.
Por el testimonio de ex detenidos, Martino
averiguó que su hija estuvo en los centros clandestinos "El Banco" y
"Pozo de Bánfield".
La testigo contó también que cuando se dirigió
al domicilio de su hija y su yerno, encontraron que la puerta había sido
"reparada" de los balazos que tenía, y que dentro de la vivienda se
habían dejado embaladas las pertenencias del matrimonio, listas para una
mudanza.
Ex detenido
Otro testimonio fue el de Eduardo Kirilovsky,
un geólogo detenido ilegalmente en la madrugada del 1 de julio de 1977, por
varias personas que irrumpieron en el domicilio de sus padres, en donde vivía
junto a su esposa. Tras ser detenido e introducido en un coche, los
secuestradores detuvieron a una persona más a la que el testigo no pudo
reconocer.
"Nos llevaron a la Brigada de
Investigaciones, era pleno invierno y nos tuvieron toda la noche en el
patio", expresó Kirilovsky, a lo que añadió: "Preguntaron quién
tenía frío y yo respondí. Entonces trajeron un ventilador y lo pusieron
delante mío".
En los días siguientes, Kirilovsky fue llevado
sucesivamente a un centro clandestino de Arana y a la Brigada de
Investigaciones. En este último lugar fue torturado: "Me acostaron en un
colchón mojado y me aplicaron picana en las zonas más sensibles: párpados,
encias, genitales; mientras preguntaban nombres y direcciones", manifestó.
"Yo daba direcciones de gente que ya no
estaba en La Plata", recordó el ex detenido. "Me insultaban por el
apellido y porque era judío", agregó en otra parte de su declaración.
Eduardo Kirilovsky señaló también que
durante su cautiverio en la Brigada de Investigaciones, los represores trajeron
a cuatro jóvenes en muy mal estado, que venían de la comisaría 5° de esta
ciudad. "Los desataron, les hicieron curaciones y los volvieron a atar.
Revisando diarios viejos, vimos que por
esa fecha hubo un enfrentamiento. Supusimos que eran ellos", expresó el
testigo.
Familiares
En otro orden, Roberto Hugo Moschini declaró
por su hermano Enrique Antonio Moschini, quien permanece desaparecido desde el 3
de octubre de 1976.
El testigo relató que supo por la esposa de
Enrique que en la tarde de ese día llegó a la casa del matrimonio un grupo de
quince personas armadas, que traían también a Carlos Ibarra, que "era un
inquilino de mi hermano, y lo deben haber llevado para que lo identifique".
Ibarra también está desaparecido desde ese mismo día.
Roberto Moschini dijo que en el año '84 obtuvo
información sobre su hermano por medio de un contacto con "un suboficial
retirado de apellido Romero, que durante la dictadura había reconocido a
Enrique en algún centro clandestino porque mi hermano tenía un quiosco de
revistas, y le llevaba el diario todos
los días".
De acuerdo a esta información, en el secuestro
de Moschini habían participado dos hermanos "Pelusa" y
"Pupi" Re, que "eran suboficiales de la policía, e incluso tenían
hijos adoptivos que se decía que eran hijos de desaparecidos", expresó
Roberto Moschini.
"No estoy seguro, pero me parece que después
por televisión uno de los hermanos Re participó en el copamiento de La Tablada
y quedó mal de una pierna", agregó el testigo, que además dijo haber
escuchado comentarios de que "a mi hermano lo vieron en la ex división de
cuatrerismo, en la ruta
205, cerca de Ezeiza, y en Banfield".
En otro orden, María Beatriz Sabalúa
declaró sobre la desaparición de su hermano Miguel Angel y la esposa de éste,
María Isabel Basso.
La testigo contó que el hecho ocurrió el 26
de enero de 1978, en momentos en que la pareja se encontraba en el domicilio de
los padres de María Isabel. El grupo de tareas se llevó al matrimonio y dejó
con los abuelos a sus dos hijos, uno de 2 años y otro de ocho meses.
Miguel Angel Sabalúa y María Isabel Basso tenían
una casa en Los Hornos, que días después del secuestro fue desvalijada.
María Beatriz Sabalúa contó también que años
después un anónimo que le llegó a la familia decía que su cuñada estaba
recluida en un convento en Capital Federal. Pero este dato nunca se pudo
confirmar.
También testimonió Azucena Peralta de Falcón,
en el marco de la causa por la desaparición de su esposo, Carlos Agustín Falcón,
que era delegado gremial de la fábrica de autoelevadores en la que trabajaba en
el barrio de Constitución, en Capital Federal.
La testigo dijo que, en la madrugada del 27 de
marzo de 1976, su marido fue secuestrado de su casa en 135 y 187 en Bernal Oeste
por un grupo numeroso de hombres de civil "que se identificaron como de
Coordinación Federal".
"Ese mismo día se llevaron de la fábrica
al sereno y a otro muchacho más. Carlos me había comentado que habían tenido
llamadas por teléfono a la fábrica y que todos los delegados estaban
amenazados", declaró Azucena Falcón, quien hoy tiene 52 años y es no
vidente.
Además, la testigo contó que su marido
militaba en un partido socialista y que, entre sus compañeros se encontraba
"Silvia Díaz, que fue diputada por el MAS (Movimiento Al
Socialismo)".
Después del secuestro de Carlos, Azucena Falcón
no tuvo más noticias de él hasta dos años más tarde, en que "un amigo
de mi cuñada habló con un capellán que dijo que Carlos había estado en Campo
de Mayo, pero después al capellán no lo vio más y nadie me dijo más
nada".
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