Comisaría 5ª: Nuevo testimonio
relativiza el "área restringida"
Un policía dijo que el personal podía acceder a
la cocina, ubicada en el
fondo de la dependencia, donde funcionó el centro
clandestino. Sin embargo, remarcó que
nunca escuchó ni vio prisioneros. Un juez le dijo que su testimonio
no era "veraz".
Por Lucas Miguel, Ximena Martínez, Vanina Wiman y
Francisco Martínez
(Secretaría de Prensa)
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Palazzi:
"En esa época se ordenaba
y se cumplía". (Foto:
FM)
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LA PLATA.- El policía
Horacio Palazzi, que se desempeñó durante los primeros tres años de
la dictadura en la comisaría 5° de esta ciudad, reconoció ante la Cámara
Federal que los efectivos de la dependencia tenían acceso a la
"zona restringida", que estaba a cargo del Ejército, en los
fondos de la seccional.
Palazzi es hoy comisario inspector y se
desempeña en Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense.
Recién había egresado de la escuela de Policía cuando ingresó en la
5°, a principios de 1976.
El policía declaró que luego del
golpe de Estado de marzo de ese año "comenzaron las refacciones en
los calabozos" de la comisaría, que se convertirían en el centro
clandestino de detención.
El policía declaró que luego del golpe de
Estado de marzo de ese año "comenzaron las refacciones en los
calabozos" de la comisaría, que se convertirían en el centro clandestino
de detención. Relató que el Área Operacional 113 se hizo cargo de la parte
posterior de la comisaría pero que el personal iba "a la cocina a tomar
mate". De esta forma desdijo a muchos de sus ex compañeros, que
sostuvieron ante el Tribunal que no podían pasar ni siquiera al patio.
Para llegar hasta la cocina, los efectivos debían
cruzar el patio de la seccional y pasar frente a los calabozos, donde estaban
alojados los detenidos ilegales. Sin embargo, Palazzi remarcó una y otra vez
que no vio prisioneros, ni tenía acceso a las celdas. También señaló que había
un cartel en una viga que señalaba el "área prohibida".
Por otro lado, el policía manifestó que por
las noches había mayor movimiento en el centro clandestino: "Entraban y
salían autos con gente, con tres, cuatro y cinco personas adentro", declaró.
Palazzi reconoció que en el fondo de la
comisaría funcionaba un centro clandestino, pero dijo que nunca vio a un
prisionero. "Estaba el comentario de que había gente detenida a disposición
del PEN (Poder Ejecutivo) o el Ejército", afirmó. No obstante, insistió
en que no escuchó gritos de dolor provenientes del fondo, tal como lo habían
manifestado algunos de sus compañeros en anteriores audiencias del Juicio por
la Verdad.
Ante esta insistencia, el juez Julio Reboredo
le manifestó que su testimonio no era "veraz" y le recordó que el
Tribunal "busca la verdad". Palazzi respondió: "En esa época se
ordenaba y se cumplía. Y cuanto menos se preguntaba... era como una
autodefensa". Y luego, agregó: "Si escuché gritos del fondo, no
presté atención".
Durante toda la audiencia el hoy comisario
inspector justificó la ignorancia de algunos aspectos del funcionamiento de la
5° en el hecho de que recién había egresado de la escuela de Policía y era
muy joven. Con esto, sostuvo que no podía hacer preguntas. Para graficar su
sumisión a los superiores, llegó a decir: "Para mí, en aquella época,
ver un comisario inspector era como ver al Papa".
Otro policía que declaró fue Abel Oscar Córdoba,
quien trabajó en la Comisaría 5º desde mayo del 1976 a enero del 1983.
Durante su declaración el testigo recordó un procedimiento contra la
"subversión" en las cercanías de 30 y 74. Además mencionó ver, en
la Comisaría, un nene de alrededor de cinco años que provenía del
procedimiento y a quien posteriormente retiró su abuelo.
Sobre la existencia de un centro clandestino en
esa dependencia, Córdoba señaló que "algo pasaba, pero yo sinceramente
no quería ingresar a la parte posterior de la comisaría, por todas las cosas
que pasaban". Córdoba mencionó que existía un "área
restringida".
En otro tramo de su testimonio, el ex policía
manifestó que iba a buscar comida "a hospitales como el San Juan de Dios o
el Italiano", aunque dijo que no sabía si era para los detenidos ilegales
de esa dependencia.
Vecina de un represor
En tanto, Hilda Casas de Cortez declaró hoy
por la causa de su hijo, Néstor Alfredo Cortez, quien fue secuestrado el 21 de
abril de 1977 y está desaparecido desde entonces.
La testigo contó que también su marido fue
secuestrado, torturado y liberado 48 horas después. "Lo de |