Ex
subjefe de la Brigada niega la presencia de detenidos ilegales
Bernabé Corrales fue segundo en jerarquía
en la Brigada de Investigaciones en 1978. Dijo que sobre la existencia en ese
lugar de personas secuestradas por el régimen de facto no se enteró antes de
asumir ni cuando estuvo en funciones.
Por Francisco Martínez y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)
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Bernabé Corrales, ex subjefe de la Brigada
de Investigaciones (Foto: FM) |
LA PLATA.- Un ex
directivo de la Brigada de Investigaciones de La Plata en 1978 negó saber
de la existencia de detenidos ilegales en esa dependencia, en donde
funcionó un centro clandestino de detención.
Se trata de Bernabé Jesús Corrales,
quien a partir de 1978 fue segundo jefe de la Brigada. Sin embargo, el ex
policía dijo que no se enteró que allí se alojó a personas
secuestradas durante la dictadura. “Desde que yo me hice cargo, no me consta”
la presencia de detenidos ilegales, señaló Corrales, quien según su legajo
comenzó en noviembre de 1977 a secundar al Jefe de la Brigada, comisario Pedro
Ferrioli.
Corrales “aclaró” que asumió como segundo
de la Brigada en enero de 1978, a pesar de lo cual nadie le comentó lo que
pasaba o había pasado en esa dependencia policial, que por entonces era el
primer destino de los detenidos ilegales.
Cuando un juez le recordó que incluso el jefe
anterior a Ferrioli, Rubén Oscar Páez, admitió ante la Cámara la presencia
de los detenidos clandestinos, el testigo manifestó: “Lo habrá dicho porque
a él le consta. Yo no lo puedo afirmar”.
Corrales desarrolló cargos de jerarquía en la
Policía durante la dictadura, ya que tenía rango de comisario: en 1976 fue
Director de Seguridad Personal, una oficina dependiente de la Dirección de
Investigaciones, en donde fue jefe de turno en 1977. Cuando se le recordaron
estos antecedentes, previos a su designación como segundo jefe de la Brigada de
La Plata, el ex policía insistió en que no se enteró de nada.
Además, al ex comisario se le pidió que diga
qué cambios hubo en la Policía a partir del golpe de estado de 1976. Bernabé
Corrales sorprendió con un “ninguno”. “Yo no sentí subordinación (de
las Fuerzas Armadas sobre la Policía), si eso es rendir cuentas a un
militar”, declaró.
El ex segundo de la Brigada de Investigaciones
afirmó también que “no fui notificado en ningún momento que (como policía)
dependía de las fuerzas militares. Sí me notificaron que tenía un jefe (de la
Policía) que era militar”, por el coronel Ramón Camps.
También le preguntaron si se enteró del
episodio de “La Noche de los Lápices”, y manifestó que “no conozco el
caso ni vi la película”.
Corrales aseguró que él único caso de
“combate a la subversión” del que se enteró fue el de un
“enfrentamiento” en San Vicente, en donde fue comisario antes de ir a la
Brigada de La Plata. Reseñó que él no participó de ese operativo, “en el
que hubo tres o cuatro detenidos muertos”. “Nunca participé de tareas de
prevención o represión de la subversión”, sentenció el ex policía.
El Tribunal intentó buscar, mientras se
desarrollaba la audiencia, testimonios de ex detenidos ilegales que hayan pasado
por la Brigada en 1978, pero no los encontró. No obstante, varios ex
prisioneros declararon ante la Cámara haber estado en ese centro clandestino
hasta meses antes de haber asumido Corrales.
Por ejemplo, José María Llantada dijo que
estuvo hasta el 8 de agosto de ese año y Osvaldo Lovazzano, que pasó por ese
centro en septiembre.
Corrales aparece en el libro “Memoria
Debida”, del ex capitán D’Andrea Mohr, y en “Culpables para la sociedad,
impunes para la ley”, como un policía beneficiado por la Ley de Punto Final.
En la audiencia de hoy se le preguntó si había declarado ante algún tribunal
en la década del ’80, y el ex policía dijo vagamente: “Ante el doctor
Strassera o Moreno Ocampo”. El ex comisario habría declarado en la “causa
Camps”.

Policía José Félix Madrid
estuvo en la Brigada en 1979: "No había detenidos que no fueran ilegales"
(Foto: FM) |
Otros policías
Además de Corrales, otros dos ex policías
provinciales testimoniaron ante la Cámara Federal de esta ciudad.
Gabriel Ernesto González dijo que trabajó en
la Dirección de Investigaciones (que comandaba el represor Miguel Etchecolatz),
pero que en ese lugar desarrolló una “tarea administrativa”.
Sin embargo, su legajo dice que fue felicitado
por haber participado en un hecho en que resultó herido el ex comisario
represor Luis Héctor Vides. González negó haber participado de este episodio,
pero cuando la abogada de la APDH La Plata pidió precisiones al respecto, el
Tribunal no permitió la pregunta ya que implicaba alguna imputación que
necesitaría el cambio de González en su calidad de testigo a imputado no
procesado.
El ex policía dijo que entre las tareas
“administrativas” que tenía, estaba la de coordinar las diferentes Unidades
Regionales de la Provincia. Se le requirió entonces que explique qué cambios
hubo en la Policía al comenzar la dictadura, y González contestó que no se
enteró de nada.
Por su lado, José Félix Madrid declaró que sólo
estuvo en la Brigada de Investigaciones de La Plata entre enero y marzo de 1979.
Para entonces, según el ex policía, “no había detenidos que no fueran
ilegales”.
Como otros efectivos que citó la Cámara,
Madrid obtuvo durante la dictadura el premio “San Miguel Arcángel”. Explicó
que la condecoración se debió a haber participado en la detención del
“delincuente más buscado del país”, Antonio D’Amico, quien por esa época
se lo acusaba de numerosos robos a bancos y de “cincuenta secuestros
extorsivos”, según el policía.
Secuestrado en su escuela
En otro orden, Gabriel Mayorga declaró acerca
de su propia detención ilegal, ocurrida el 15 de abril de 1977. El testigo
relató que ese día dos hombres de civil lo secuestraron en el pasillo de
entrada de la escuela nocturna de 7 y 33, a donde concurría.
Mayorga —que también era conocido con el
apodo de “Pato”— fue colocado dentro de un Renault 6, en donde fue atado y
vendado. El testigo no pudo identificar con precisión a qué lugar fue llevado
posteriormente, aunque reconoció lo que pudo haber sido el lugar en donde
estuvo secuestrado, cuando se le exhibió un croquis de la comisaría 2º de La
Plata (en 8 y 38). Al momento de editarse este informe, el Tribunal realizaba
una inspección ocular con el ex detenido en esa dependencia polial.
Según su testimonio, Mayorga —de 16 años de
edad en ese momento— fue interrogado y torturado en ese lugar. “Me
desnudaron, me ataron sobre el elástico metálico de una cama y me aplicaron
picana eléctrica”, contó.
Durante su cautiverio, Gabriel Mayorga tuvo
contacto con otros detenidos, entre los que reconoció a María Angélica Cañas
y Andrea Lebrini, a quienes conocía también con los apodos de “Tita” y
“la Negra”, respectivamente. “Las dos militaban conmigo en la Unión de
Estudiantes Secundarios y están desaparecidas”, manifestó el testigo.
También recordó a otro detenido apodado “el
Gordo Batata”, que podría ser Rubén Scognamillo, un conscripto secuestrado
el 14 de abril de 1977, y que también se encuentra desaparecido.
Mayorga fue liberado el 21 de abril de ese año,
en un descampado cercano al cementerio de La Plata. “Me soltaron junto con
otras dos mujeres; nos dieron un cigarrilo a cada uno y nos dijeron que cuando
termináramos de fumar nos fuéramos”, señaló el ex detenido.
El testigo agregó, hacia el final de su
testimonio, que pocos meses antes de su detención ilegal fue secuestrado su
padre, Raúl Mario Mayorga: “Fue en diciembre de 1976, y me enteré por un
amigo de la familia que lo habían detenido en Derqui (Pilar), junto a Graciela,
su segunda mujer. Ninguno de los dos volvió a aparecer”, indicó.
Por otra parte, también prestó testimonio
ante la Cámara Ana Eloísa Ronda, por la desaparición de su hijo, Víctor
Domingo Gómez, quien fue secuestrado del domicilio de la familia en City Bell,
el 12 de enero de 1977.
A las cuatro de la mañana, entró a la casa un
grupo de hombres vestidos con uniformes del ejército. “A mí me sentaron en
un sillón y me taparon con una frazada, y escuché cómo a mi hijo lo tiraban
al piso y lo golpeaban”, contó la testigo, y agregó: “A mi marido lo
llevaron afuera, y le preguntaban si andaba en algo o si tenía armas”.
La madre del desaparecido aseguró también que
“en esos días se llevaron a mucha gente de la cuadra, a muchos vecinos; todos
desaparecieron”.
La testigo expresó que nunca tuvo noticias
acerca del destino de su hijo, a pesar de haber realizado numerosas gestiones:
“Anduve por todos lados, pero no conseguí nada”, señaló.
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