El ex director de la Casa
Cuna
negó presiones de los
militares
Dijo que nunca recibió instrucciones
del poder militar sobre qué hacer con los chicos que dejaban los
secuestradores en el hogar. Habló sobre 32 casos entre 1975 y
1978.
Por Francisco Martínez y Vanina Wiman (Secretaría de
Prensa)
Marcos Cusminsky, ex
director de la Casa Cuna (Foto:
FM) |
LA PLATA.- El ex director de la
Casa Cuna de La Plata, Marcos Cusminsky, negó hoy haber recibido
presiones o indicaciones de los militares sobre qué hacer con los
niños, hijos de las personas secuestradas durante los operativos
ilegales, que se entregaban a esa entidad.
"Nosotros no recibimos ninguna
presión, de ninguna índole", manifestó el ex funcionario
cuando se le preguntó en ese sentido.
Cusminsky declaró sobre 32 casos de
menores que fueron entregados a la Casa Cuna por los secuestradores
de sus padres durante la última dictadura militar. El número surge
de un registro realizado por esa entidad, y las entregas van desde
abril de 1975 al mismo mes de 1978. Diecinueve de ellos ingresaron
como "NN" a la entidad.
El ex funcionario contó que
"generalmente" los niños venían -junto a policías o
militares- "con una orden del juez de menores". La
mayoría de esos chicos fueron recuperados por sus abuelos, y
"uno o dos" -según Cusminsky- fueron entregados en
adopción.
El ex director de la Casa Cuna
negó también que hubiese menores en situación
"clandestina" dentro del hogar. "Nunca tuvimos una
cosa así", dijo.
También desestimó que personal
que trabajara en esa dependencia tuviese vinculación con militares
o policías, y que existieran registros de quiénes dejaban a los
chicos.
Cusminsky recordó un
"operativo" en el que un grupo de personas sin
identificación llegó a la Casa Cuna dando un aviso de bomba. En
esa oportunidad, uno de los niños se tomó del pie de una de esas
personas y se fue con ella.
Sasiaiñ dio datos
En otro orden, Inés Seoane Toimil
declaró por la desaparición de su hermana María, el 12 de mayo de
1977. "Nos despertamos con un tiroteo en la calle. Por un
altoparlante decían que la casa estaba rodeada y que saliésemos
afuera", dijo.
Seoane relató que el grupo que se
llevó a su hermana estaba integrado por unas 8 o 10 personas
vestidas de civil y disfrazadas con pelucas. "Se la llevaron en
camisón. Dijeron que era por averiguación de
antecedentes".
La testigo señaló que María
trabajaba en la Petroquímica General Moscón de Ensenada (a 5
kilómetros de La Plata) y que por medio de Mario Barragué, un
coronel que estaba en el directorio de la empresa, tuvo datos de su
destino.
Barragué se contactó con el
general de brigada Juan Bautista Sasiaiñ, un militar indultado por
el ex presidente Carlos Menem en 1990. A los diez días del
secuestro de María Seoane Toimil, Sasiaiñ mandó decir que estaba
viva.
Pero tres meses después, Sasiaiñ
le dijo a Barragué que no podía dar más datos porque era "un
caso comprometido".
Inés Seoane Toimil afirmó que el
ex detenido Alberto Omar Diessler, quien hoy vive en Suecia, dijo
que estuvo con su hermana en el centro clandestino "La
Cacha".
La desaparecida era militante de la
Juventud Peronista y tenía nacionalidad española, por lo que su
caso fue presentado ante el juez Baltasar Garzón.
En otro testimonio, Ana Kobal de
Dimovich habló de la desaparición de su hija, Nélida Dimovich de
Leguizamón, ocurrida el 20 de enero de 1977.
La mujer, de 84 años, contó que
en el operativo de secuestro también fue desvalijada la casa y que
a su hija "se la llevaron casi desnuda".
Una ex detenida de la comisaría
5ª dijo que Nélida Dimovich estuvo en ese centro clandestino y en
otro de Arana.
Ex policía
Declaró también ante la Cámara
Fortunato Italo Messina, un ex policía que se desempeñó como
agente en la Comisaría 5º entre fines de 1977 y 1979. El testigo
negó que hubiera un "área restringida" en la zona de los
calabozos, y afirmó que había detenidos comunes en la
repartición. Contradijo así testimonios de audiencias anteriores
sobre estos dos puntos.
Messina dijo que ingresó como
personal de la 5º en septiembre de 1976, pero que trabajó en el
restaurant del Círculo Policial hasta el año '77. Comenzó en la
comisaría como personal civil en la oficina de expedientes a fines
de ese año, y se fue "cerca del '79 por un juicio en la
institución por un problema que tuve".
Según su legajo, en 1979 el ex
policía fue puesto bajo disponibilidad preventiva, y en 1981 fue
exonerado, después de que se le iniciara un sumario por asociación
ilícita, robos reiterados, extorsión y defraudación.
"La puerta al patio y los
calabozos no estaba clausurada, es más, a veces estaba
abierta", aseguró el testigo, pero aclaró que él no entraba
a ese sector "porque no tenía nada que hacer ahí".
Asimismo, señaló que vio cómo trasladaban a detenidos comunes con
causas penales hacia los calabozos de la seccional.
El juez Leopoldo Schiffrin hizo
notar, hacia el final de la audiencia, que los dichos de Messina se
contradicen con testimonios anteriores ante la Cámara, en los
cuales se afirma que el fondo de la comisaría pertenecía a un
área de acceso restringido para la mayoría del personal.
Además, Schiffrin destacó que,
según estas declaraciones, durante el período de tiempo en que la
comisaría funcionó como centro clandestino de detención, no se
alojaba a detenidos comunes en los calabozos de la 5º.
En otro orden, se conoció que la
Cámara intentó citar a Horacio Cid de la Paz, una persona que en
CONADEP aportó valiosa documentación sobre centros clandestinos y
represores de la última dictadura.
Cid de la Paz figura como "ex
detenido" en los papeles oficiales pero algunos lo acusan de
haber colaborado con la dictadura. La APDH La Plata pidió que se lo
cite como testigo en el Juicio por la Verdad.
El juez Leopoldo Schiffrin anunció
al público que el Tribunal intentó citarlo en una casaquinta de
City Bell, pero que allí se dijo que no estaba en Argentina. De
esta forma, la Cámara libró un oficio a la Dirección de
Migraciones para que informe si Cid de la Paz ingresó al país,
como indicaba una versión.
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