Incluye el de un bebé apropiado nunca
denunciado hasta hoy
La Cámara Federal
investiga tres nuevos casos
Entre las causas que comenzaron hoy figuran las de
dos matrimonios desaparecidos. Una de las mujeres estaba embarazada durante el
cautiverio, y es la primera vez que se denuncia el caso de su bebé. También,
se investiga el secuestro de cuatro estudiantes que fueron liberados. Hubo un
careo entre dos médicos policiales.
Por Lucas Miguel y Francisco Martínez (especial para APDH La
Plata)
LA PLATA.- La Cámara Federal de esta ciudad
comenzó hoy la investigación de tres nuevos casos de desaparecidos durante la
última dictadura, entre los que se encuentra el de una mujer embarazada de
cinco meses.
Nilda Noemí Aued declaró por la desaparición
de su hermano Roberto Eduardo y la esposa de éste, María Graciela Médici,
quien esperaba un bebé. El matrimonio fue secuestrado de su casa de 135 y 32 el
1º de agosto de 1977. Sin embargo, Aued fue llamada a declarar por un hábeas
corpus que presentó después del secuestro de su esposo Alberto Rafael Arias,
liberado a los pocos días de ser detenido.
Como Aued contó lo que había pasado con su
hermano y su cuñada, el Tribunal estimó más importante este caso y la
interrogó sobre el mismo, como un nuevo aporte sobre la investigación que
lleva adelante desde septiembre pasado sobre el destino de más de 2000
desaparecidos en la región.
Según la testigo, en el operativo en el que
fueron secuestrados su hermano y su cuñada, participó personal del Ejército.
“Los tiraron al suelo, los envolvieron en frazadas y los cargaron en una
camioneta”, sostuvo Nilda Aued ante la Cámara.
Un ex
detenido contó que Roberto Aued y Graciela Médici "fueron
torturados física y psicológicamente" durante los cuatro años
de permanencia en el circuito represivo.
Por lo que pudo averiguar Aued, Roberto Aued y
Graciela Médici estuvieron los primeros tres meses detenidos en la Brigada de
Investigaciones de La Plata y luego fueron trasladados al centro clandestino de
detención conocido como “Pozo de Banfield”. “Estuvieron allí hasta el
‘81”, declaró la mujer.
Estos datos se los brindó un ex detenido
(Nieves Acosta) que estuvo con el matrimonio durante el cautiverio y la última
vez que vio a la pareja fue en 1981, ya que la pusieron a disposición del Poder
Ejecutivo Nacional en ese año. El ex detenido también le contó a Aued que
Roberto y Graciela “fueron torturados física y psicológicamente” durante
los cuatro años de permanencia en el circuito represivo.
Por otra parte, el mismo día en que se produjo
el secuestro de Roberto Aued y Graciela Médici, en la casa de ambos fue
asesinado Daniel Mariani, quien fue hasta allí por una diligencia y llegó en
el momento en que se estaba llevando a cabo el operativo. Cabe destacar que la
esposa de Mariani, Diana Teruggi, fue asesinada en el ataque perpetrado a su
casa —conocida como “La Casa de la Resistencia”— por las fuerzas de
seguridad en noviembre de 1976, y en ese mismo operativo fue secuestrada su beba
Clara Anahí de tres meses. Cuando Mariani fue asesinado vivía escapando de los
represores.
El esposo de Nilda Aued, Alberto Rafael Arias,
fue detenido en su casa por personal del Ejército y llevado a la comisaría 4ª
de esta ciudad, meses antes del secuestro de Roberto y Graciela. Mientras estuvo
allí “le preguntaban por las actividades que realizaba Roberto”, dijo la
testigo ante la Cámara.
Asimismo, Aued sostuvo que pudo comprobar que
la persona que comandó el operativo de secuestro de su marido era el titular de
la comisaría 4ª, aunque no pudo recordar su nombre cuando fue consultada en
ese sentido. Se le preguntó por un comisario de nombre Quartucci, a lo que la
testigo dijo que no estaba segura que fuere ese el apellido.
Represión sin límites
También prestó testimonio ante la Cámara
Alfonso Dell’Orto, padre de Alicia Graciela y suegro de Ambrosio Francisco De
Marco, quienes fueron secuestrados el 5 de noviembre de 1976.
Dell’Orto y su familia estaban pasando el fin
de semana en una casa de la localidad de City Bell cuando a la 1.30 de la mañana
golpearon a su puerta. “Abrí y entraron personas de civil con armas largas.
Me hicieron acostar boca abajo y comenzaron a revisar la casa”, relató el
testigo. Minutos después, y desde el piso, Dell’Orto pudo escuchar cómo se
llevaban a su hija y a su yerno en dos autos.
Al día siguiente, Dell’Orto presentó un hábeas
corpus y fue a ver a un amigo, que era comisario retirado, para ver si por
intermedio de éste podía averiguar qué había pasado con sus seres queridos.
En el
Ministerio del Interior, un coronel le dijo a Alfonso Dell'Orto que no
se preocupara por su hija y su esposo: "Quédese tranquilo, están en
campos de reeducación porque son buenos pero estaban desviados".
Su amigo pudo enterarse que Alicia y Ambrosio
estaban detenidos en la Jefatura de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Este dato se lo proporcionó al amigo de Dell’Orto un subcomisario que en ese
momento se desempeñaba en la Jefatura: Héctor Vargas.
Horas después, Alfonso Dell’Orto fue a
visitar a su hija pero el guardia de la entrada no lo dejó ingresar, aunque
reconoció que Alicia estaba detenida en esa dependencia.
Después de este episodio, el testigo no supo más
nada respecto del destino de su hija y su yerno hasta hace dos años, cuando un
ex detenido le contó a su hijo Gerardo que había visto a Alicia y a Ambrosio
en el centro clandestino de detención “Pozo de Arana”.
El ex detenido, de apellido López, relató que
el matrimonio fue fusilado al poco tiempo de haber llegado a allí.
En plena dictadura, Dell’Orto hizo varias
gestiones para dar con el paradero de su hija y su yerno. En una de las tantas
visitas que hizo al Ministerio del Interior, un Coronel de apellido San Román
le dijo que no se preocupara por ellos: “Quédese tranquilo, están en campos
de reeducación porque son buenos pero estaban desviados (sic)”, contó
Dell’Orto que le habían expresado.
Reaparecidos
En las audiencias de hoy también declaró
Daniel Esteban De Sarro, quien fue secuestrado en su casa junto a tres amigos el
21 de septiembre de 1976 y liberado dos días más tarde.
El testigo relató que “entraron policías a
empujones y nos encañonaron”. Junto a él fueron detenidos su compañero de
departamento, Guillermo Monjeau, y dos vecinos.
De Sarro contó que lo golpearon mientras le
preguntaban por Alejandro Monjeau, hermano de su compañero Guillermo. También
sostuvo que “en el interrogatorio me preguntaron sobre hechos de cuando tenía
15 o 16 años, y yo en ese momento tenía 20. O sea que estaban bien
informados”.
Consultado por la Cámara por el lugar donde
estuvo detenido, De Sarro no pudo recordar nada de los hechos que vivió porque
“siempre estaba encapuchado”. Y cuando le preguntaron si habló de este tema
con sus amigos —que también fueron liberados—, respondió: “Hay mejores
temas para hablar”.
Libros perdidos
En tanto, se realizó un careo entre los ex médicos
de la Dirección de Sanidad de la Policía de la Provincia Néstor De Tomas y
José Albisu. El primero había dicho que en 1986 le entregó a su superior,
Albisu, veintitrés libros de partes Médico-legales usados en Sanidad durante
la dictadura, que había recibido de un juzgado provincial. Albisu, director de
Sanidad en ese momento, negó que De Tomas se los haya dado.
En el día de hoy, ambos se mantuvieron en sus
posiciones, y De Tomas reconoció que pudo haber entregado la documentación a
otro funcionario de la dependencia. El tribunal le hizo a saber a De Tomas que
“es el único responsable” del destino de los libros, ya que no existen
registros de que él los haya entregado, luego de recibirlos del juzgado. Cabe
aclarar, que en esa documentación constan las causales de la defunción de
cuerpos NN, presuntamente víctimas de la represión ilegal.
Además, declaró Héctor Mario Cacavielo, un
comisario que trabaja actualmente en el Ministerio de Justicia y Seguridad con
funciones administrativas. El Tribunal le hizo saber que tenía datos que lo
sindicaban como “ayudante del Director de Investigaciones de la Policía
durante la dictadura, Miguel Osvaldo Etchecolatz”, y que se habría encargado
con éste de hacer desaparecer “libros del PEN”.
Cacavielo negó haber tenido los libros (que no
serían los mismos que los de Sanidad) y haber sido ayudante de Etchecolatz.
Explicó que en 1976 él era cabo primero y que cumplía funciones
administrativas.
Sobre el destino de los libros de partes Médico-legales
de Sanidad, Cacavielo dijo que no sabía dónde estaban, pero aportó datos
sobre el sistema de documentación de la policía y sobre el Archivo General de
la Policía, dónde estarían las actas de incineración, en el supuesto que la
documentación de Sanidad haya sido destruida.
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