El destino de los desaparecidos
Revelan que en Arana
se quemaban cadáveres
Lo dijo un testigo que tuvo contactos con un
guardia de ese centro clandestino de detención. Además, declaró un ex juez de
la dictadura que hasta 1976 era militar. Y dos represores se negaron a declarar.
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Por Francisco Martínez y Lucas Miguel (especial para APDH La Plata)
LA PLATA.-
Hacían un pozo donde ponían cubiertas de autos, después tiraban los cadáveres
y otra capa de cubiertas. Echaban gasoil y los prendían fuego.
De esta manera se destruían cadáveres de
detenidos ilegales en el centro clandestino de detención “Pozo de Arana”,
según le contó un policía que prestó servicios en ese lugar a un testigo que
hoy declaró en el Juicio por la Verdad.
Francisco Fanjul testimonió en el caso de la
desaparición de la beba Clara Anahí Mariani y del cuerpo de su madre, Diana
Teruggi. El testigo, que tiene un hermano desaparecido, dijo que su padre
organizaba reuniones durante la dictadura entre familiares de las personas
secuestradas y el policía que actuó en el “Pozo de Arana”, un cabo de
nombre Roberto Grillo.
El cabo
Roberto Grillo le confió a familiares
de desaparecidos que su función en Arana era
"hacer desaparecer" cadáveres.
En una de esas reuniones, Grillo le confió a los
familiares de desaparecidos que su función en Arana era “hacer desaparecer”
cadáveres y relató cómo se hacía el procedimiento.
Interrogado acerca de si el policía u otros
efectivos de las fuerzas de seguridad con los que se reunió su padre aportaron
algo sobre el paradero de la beba Clara Anahí, Fanjul no pudo dar precisiones.
“Siempre que se preguntaba por la beba había hermetismo, si bien daban otras
informaciones reservadas”, afirmó el testigo. No obstante, recordó que
Grillo les dijo que en los casos de secuestros de menores, estos eran entregados
a la Casa Cuna de la Capital Federal.
El juez de facto
En tanto, el ex juez federal durante de la
dictadura, Héctor De la Serna, declaró también en el marco de la causa
Mariani.
El tribunal citó a De la Serna porque María
Isabel Chorobik de Mariani había declarado que se dirigió a su juzgado en 1976
para denunciar el robo de sus teléfonos, en un procedimiento ilegal que
realizaron las Fuerzas de Seguridad días después que atacaran la casa de su
hijo. “Me dijeron que los teléfonos eran bienes del Estado, por eso fui a
denunciar el robo”, dijo Chorobik al Tribunal.
Ante la Cámara, el ex juez dijo no recordar la
entrevista con Mariani y en todo momento estuvo a la defensiva.
Por la contradicción que se desprende del
testimonio de ambos, y a pedido de la representante legal de Chorobik, el
tribunal decidió un careo entre De la Serna y la denunciante, en el que los
testigos se mantuvieron en su postura: Chorobik dijo que se había reunido con
De la Serna y éste respondió que no recordaba ese encuentro. La mujer también
contó que el ex juez la derivó a la Policía Federal para que hiciera la
denuncia.
De la
Serna fue coronel del Ejército y fue llamado
en 1976 para ser juez. "Sentí que debía ser juez
para hacer algo por mi patria", afirmó.
La importancia de la declaración de De la Serna radica en que tuvo a su cargo
el Juzgado Federal Nº1 de La Plata entre los años 1976 y 1984, y en los
primeros siete años recibió cientos de hábeas corpus presentados por
familiares de desaparecidos. Además, el ex juez era teniente coronel en el Ejército
y se retiró en 1976 para ejercer funciones en ese juzgado “porque me llamaron
para el cargo”, afirmó. Y agregó: “Sentí que debía ser juez para hacer
algo por mi patria”.
De la Serna también tuvo intervención en
casos de personas desaparecidas. Cuando la APDH La Plata le preguntó cuántos hábeas
corpus se tramitaron en su juzgado, eludió: “No lo recuerdo, tengo la cabeza
en la filosofía porque estoy rindiendo exámenes”.
Asimismo, el ex juez de la dictadura contó que
cuando recibía pedidos de eximición de prisión solicitaba informes a los
organismos de seguridad. “Muchas veces me apersoné ante (el ex Jefe de la
Policía de la Provincia) Ramón Camps y ante el coronel Presti”. La APDH La
Plata le preguntó también si su trabajo estaba “condicionado” y el ex
magistrado respondió: “No recibíamos órdenes. A la Justicia se le dio
libertad en aquella época”.
En el final de la declaración, De la Serna se
refirió a los centros clandestinos de detención durante la dictadura. Dijo que
“ni sabía” de su existencia y que de haberse enterado “hubiéramos ido.
Pero no fuimos porque no sabíamos”.
Un testigo del ataque
En las audiencias de hoy también declaró
Eduardo José Díaz, un almacenero que tiene su comercio en la esquina de 30 y
56, a pocos metros de la casa en la que vivía el matrimonio Mariani y su hija.
Díaz había recibido a Diana Teruggi el 24 de
noviembre de 1976 en su negocio. La mujer fue a hacerle un pedido que el
almacenero llevó alrededor del mediodía a su casa. Allí lo recibió Daniel
Mariani, el esposo de Teruggi, quien se salvaría más tarde de la masacre
gracias a un viaje. Díaz, además, pudo ver a la pequeña Clara Anahí —de
tres meses— en su cuna y a otras tres personas que estaban cocinando, ya que
en la casa funcionaba una empresa familiar de comidas.
El almacenero contó que, pasada la una de la
tarde de ese día, personal del Ejército y de la Policía de la Provincia de
Buenos Aires cortaron el tránsito a 200 metros de la casa. “Según las
referencias, había como 500 efectivos”, afirmó Díaz.
Esa tarde murieron Diana Teruggi y tres de sus
compañeros, mientras que la beba aun permanece desaparecida.
Pacto de silencio
Asimismo, dos policías que estuvieron en el
operativo represivo en la casa de los Mariani se negaron a declarar.
Luis María González, comisario general
retirado de la Policía de la Provincia de Buenos Aires era el Jefe del Cuerpo
de Bomberos en 1976. En la audiencia de hoy, antes de manifestar su negativa a
declarar, se preocupó por demostrar —con señas y gestos— que desconocía
el caso.
En tanto, Daniel Omar Lacay, quien habría sido
custodio del coronel Ramón Camps, es un jubilado de policía de apenas 48 años.
Tiene una causa abierta por la fuga de un detenido en la comisaría novena de La
Plata, pero dijo que no sabía en qué situación procesal se encontraba.
Al igual que la semana pasada, los represores
que participaron del ataque a la casa de Daniel Mariani y Diana Teruggi se
negaron a revelar lo ocurrido en la vivienda conocida en La Plata como “La
Casa de la Resistencia”.
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