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Jueves 8 de julio de 1999 - B

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Inspección ocular por donde  
hubo centros clandestinos 
A pedido de la APDH La Plata, la Cámara Federal recorrió junto con un testigo, los lugares donde habrían funcionado los centros conocidos como “Cuatrerismo” y “Pozo” de Arana, y la comisaría 5º de La Plata. 

Por Francisco Martínez (especial para APDH La Plata) 


LA PLATA.- La Cámara Federal de La Plata, junto con el testigo Jorge López, realizó en la tarde de ayer una inspección ocular por los lugares donde funcionaron algunos de los centros clandestinos de La Plata durante la última dictadura. 

A través de un pedido de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata, el Tribunal visitó el lugar donde operó la División de “Cuatrerismo” de Arana, el espacio donde habría estado el “Pozo de Arana” y la comisaría 5º de La Plata. 

Guiados por el testigo López, un contingente integrado por jueces, funcionarios judiciales, abogados de la Asamblea, integrantes de Abuelas de Plaza de Mayo, familiares de desaparecidos y periodistas, recorrió en primer lugar la zona de Arana, una localidad rural distante 15 kilómetros al sur de esta capital. 

López reconoció el lugar en donde funcionó “Cuatrerismo” de Arana, en el que estuvo ilegalmente detenido. Al día de hoy, es un descampado rodeado de árboles de gran altura, ubicado en las calles 610 y 14, a cien metros de la entrada al Aeródromo Provincial de La Plata. 

“Cuatrerismo” fue demolido en 1980, según se precisó, y era una dependencia policial que inicialmente se dedicaba a investigar el robo de ganado en la zona, pero con el comienzo de la dictadura se transformó en un centro clandestino de detención. En el descampado que se visitó ayer, se encontaron restos de hormigón que el testigo López reconoció como el piso de “Cuatrerismo”. Los jueces de la Cámara decidieron secuestrar los restos, así como fotografiar el lugar y realizar un plano. 


El testigo López reconoció el lugar en donde funcionó "Cuatrerismo" de Arana. Hoy es un descampado
 rodeado de árboles de gran altura.



“Aquí había una construcción de 50 metros de largo por 30 de ancho”, relató López a los jueces, y agregó que estuvo ahí dos días. “Por acá pasaba el tren, lo sentíamos”, añadió. Familiares de desaparecidos recordaron que cuando la CONADEP visitó ese lugar el edificio ya había sido dinamitado. 

Alguien le preguntó qué sentía al volver a ese lugar, y López respondió: “Tantas malas pasé, que ésta no me hace...”. 

Más tarde, los camaristas y el testigo se dirigieron al lugar donde, según un campesino le contó, se enterraban los cuerpos de víctimas de la represión ilegal (ver: 080799A). Jorge López reconoció el lugar —que ahora es un campo privado — tal como se lo habían contado. 

A continuación, mientras caía el sol más allá de los campos de Arana, con la guía de López se llegó a un lugar donde habría funcionado el centro clandestino “Pozo de Arana”, en la calle 137 a la altura de 620 (a metros de la entrada al Regimiento 7 de Infantería). También era un descampado, pero el testigo reconoció algunos árboles, si bien dudó en algunos momentos sobre el espacio donde habría estado emplazado el centro. 

No obstante, López ayudó a confeccionar un plano de lo que habría sido el “Pozo de Arana”. Un perito judicial dibujó, sobre el baúl de un auto, lo que el testigo le relataba: un galpón con forma de óvalo, de unos 30 metros de diámetro, y alrededor de éste, las celdas en las que estaban los detenidos ilegales. A la edificación la rodeaba por fuera una fosa de ocho metros de ancho, aproximadamente.  

“Un tipo del Ejército me dijo que era para prisioneros de guerra”, sostuvo el testigo, que participó en la construcción del centro clandestino como albañil, y volvió al lugar secuestrado por la dictadura. 

López dijo además que el espacio ovalado era el lugar donde se torturaba a las personas, y que esa inhumana acción podía ser vista por todos los prisioneros a través de las mirillas de sus respectivas celdas. “Se sentía todo lo que hablaban, a la mañana era un griterío, daba miedo. Se escuchaba el ruido de los escapes de los Torinos”, precisó. 

Posteriormente, los jueces, el testigo y los demás integrantes del contingente que participó de la inspección ocular, se dirigieron a la comisaría 5º de La Plata, un conocido centro clandestino durante la dictadura. 


"Me picaneaban al aire libre, en la terraza",
 relató el ex detenido.



Allí también estuvo secuestrado López, pero el lugar en la actualidad está muy modificado. No obstante, el testigo reconoció la escalera del patio por la que lo subían cuando lo iban a torturar.  

—Me picaneaban al aire libre, en la terraza, relató López ante la mirada del subcomisario a cargo de la comisaría. 

—¿Es decir que los gritos que usted profería los escuchaban los vecinos?, preguntó el juez Reboredo. 

—Sí, respondió López. 

El testigo sostuvo que “por dónde entraba el camión (que traía a los detenidos ilegales) hoy está esta pared”, y señaló uno de los muros del patio de la comisaría. También reconoció que la celda donde él estuvo encerrado “es ahora el baño” de la dependencia policial. 

“Va a haber que llamar también a otras personas que estuvieron aquí detenidas”, comentó uno de los jueces a otro, antes de culminar la inspección ocular que duró más de cuatro horas.  


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