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Inspección ocular por donde
hubo centros clandestinos
A pedido de la APDH La Plata, la Cámara Federal
recorrió junto con un testigo, los lugares donde habrían funcionado los
centros conocidos como “Cuatrerismo” y “Pozo” de Arana, y la comisaría
5º de La Plata.
Por Francisco Martínez (especial para APDH La Plata)
LA PLATA.- La Cámara Federal de La Plata, junto
con el testigo Jorge López, realizó en la tarde de ayer una inspección ocular
por los lugares donde funcionaron algunos de los centros clandestinos de La
Plata durante la última dictadura.
A través de un pedido de la Asamblea
Permanente por los Derechos Humanos La Plata, el Tribunal visitó el lugar donde
operó la División de “Cuatrerismo” de Arana, el espacio donde habría
estado el “Pozo de Arana” y la comisaría 5º de La Plata.
Guiados por el testigo López, un contingente
integrado por jueces, funcionarios judiciales, abogados de la Asamblea,
integrantes de Abuelas de Plaza de Mayo, familiares de desaparecidos y
periodistas, recorrió en primer lugar la zona de Arana, una localidad rural
distante 15 kilómetros al sur de esta capital.
López reconoció el lugar en donde funcionó
“Cuatrerismo” de Arana, en el que estuvo ilegalmente detenido. Al día de
hoy, es un descampado rodeado de árboles de gran altura, ubicado en las calles
610 y 14, a cien metros de la entrada al Aeródromo Provincial de La Plata.
“Cuatrerismo” fue demolido en 1980, según
se precisó, y era una dependencia policial que inicialmente se dedicaba a
investigar el robo de ganado en la zona, pero con el comienzo de la dictadura se
transformó en un centro clandestino de detención. En el descampado que se
visitó ayer, se encontaron restos de hormigón que el testigo López reconoció
como el piso de “Cuatrerismo”. Los jueces de la Cámara decidieron
secuestrar los restos, así como fotografiar el lugar y realizar un plano.
El
testigo López reconoció el lugar en donde funcionó "Cuatrerismo" de
Arana. Hoy es un descampado
rodeado de árboles de gran altura.
“Aquí había una construcción de 50 metros de largo por 30 de ancho”,
relató López a los jueces, y agregó que estuvo ahí dos días. “Por acá
pasaba el tren, lo sentíamos”, añadió. Familiares de desaparecidos
recordaron que cuando la CONADEP visitó ese lugar el edificio ya había sido
dinamitado.
Alguien le preguntó qué sentía al volver a
ese lugar, y López respondió: “Tantas malas pasé, que ésta no me
hace...”.
Más tarde, los camaristas y el testigo se
dirigieron al lugar donde, según un campesino le contó, se enterraban los
cuerpos de víctimas de la represión ilegal (ver: 080799A).
Jorge López reconoció el lugar —que ahora es un campo privado — tal como
se lo habían contado.
A continuación, mientras caía el sol más allá
de los campos de Arana, con la guía de López se llegó a un lugar donde habría
funcionado el centro clandestino “Pozo de Arana”, en la calle 137 a la
altura de 620 (a metros de la entrada al Regimiento 7 de Infantería). También
era un descampado, pero el testigo reconoció algunos árboles, si bien dudó en
algunos momentos sobre el espacio donde habría estado emplazado el centro.
No obstante, López ayudó a confeccionar un
plano de lo que habría sido el “Pozo de Arana”. Un perito judicial dibujó,
sobre el baúl de un auto, lo que el testigo le relataba: un galpón con forma
de óvalo, de unos 30 metros de diámetro, y alrededor de éste, las celdas en
las que estaban los detenidos ilegales. A la edificación la rodeaba por fuera
una fosa de ocho metros de ancho, aproximadamente.
“Un tipo del Ejército me dijo que era para
prisioneros de guerra”, sostuvo el testigo, que participó en la construcción
del centro clandestino como albañil, y volvió al lugar secuestrado por la
dictadura.
López dijo además que el espacio ovalado era
el lugar donde se torturaba a las personas, y que esa inhumana acción podía
ser vista por todos los prisioneros a través de las mirillas de sus respectivas
celdas. “Se sentía todo lo que hablaban, a la mañana era un griterío, daba
miedo. Se escuchaba el ruido de los escapes de los Torinos”, precisó.
Posteriormente, los jueces, el testigo y los
demás integrantes del contingente que participó de la inspección ocular, se
dirigieron a la comisaría 5º de La Plata, un conocido centro clandestino
durante la dictadura.
"Me
picaneaban al aire libre, en la terraza",
relató el ex detenido.
Allí también estuvo secuestrado López, pero el lugar en la actualidad está
muy modificado. No obstante, el testigo reconoció la escalera del patio por la
que lo subían cuando lo iban a torturar.
—Me picaneaban al aire libre, en la terraza,
relató López ante la mirada del subcomisario a cargo de la comisaría.
—¿Es decir que los gritos que usted profería
los escuchaban los vecinos?, preguntó el juez Reboredo.
—Sí, respondió López.
El testigo sostuvo que “por dónde entraba el
camión (que traía a los detenidos ilegales) hoy está esta pared”, y señaló
uno de los muros del patio de la comisaría. También reconoció que la celda
donde él estuvo encerrado “es ahora el baño” de la dependencia policial.
“Va a haber que llamar también a otras
personas que estuvieron aquí detenidas”, comentó uno de los jueces a otro,
antes de culminar la inspección ocular que duró más de cuatro horas.
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