Declaró un ex detenido
que presenció fusilamientos
Fue prisionero durante casi tres años y vio cómo
ejecutaron a varias personas que hoy están desaparecidas. También declaró una
Abuela de Plaza de Mayo, quien recuperó a su nieta y denunció un posible caso
de apropiación de otro menor.
Por Lucas Miguel (especial para APDH La Plata)
LA PLATA.- En las audiencias de ayer declaró ante
la Cámara Federal de esta ciudad, Jorge Julio López, un albañil de 69 años
que permaneció casi tres años detenido y pasó por varios centros clandestinos
de detención, en uno de los cuales pudo ver cómo integrantes de las Fuerzas de
Seguridad ultimaban a los prisioneros.
López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976
y liberado el 25 de junio de 1979. En este período, que abarca los peores años
de la dictadura, López estuvo en “Cuatrerismo” de Arana, en el centro
clandestino de detención “Pozo de Arana”, en las comisarías 5ª y 8ª y,
finalmente, en la Unidad Penal Nº9 de Olmos, donde quedó a disposición del
Poder Ejecutivo Nacional. Antes, tuvo que soportar la picana de los centros
clandestinos.
El albañil declaró en el marco de la
investigación por el paradero de Alicia Dell’Orto y Ambrosio De Marco,
desaparecidos el 5 de noviembre de 1976 y vistos por última vez en el “Pozo
de Arana”. López contó que “a los chicos los mataron de un tiro en la
cabeza. Yo lo vi por la mirilla de la puerta de mi celda y vi cuando caían”.
Asimismo, aseguró que ese día los integrantes de las Fuerzas de Seguridad
mataron a Norberto Rodas, un ciudadano paraguayo que estaba privado de su
libertad, y a varios detenidos más de los que ignoraba sus nombres.
López relató que un momento antes de la
ejecución, los guardias lo pusieron frente al matrimonio De Marco para que los
reconociera, ya que ambos militaban en una unidad básica de su barrio.
“Estaban atados a un poste y encapuchados. A la chica la habían violado. Él
(por Ambrosio) estaba atado y con la cabeza sangrando”, afirmó el testigo
ante el tribunal.
"A
los chicos (Alicia Dell'Orto y Ambrosio de Marco) los mataron de un
tiro en la cabeza. Yo lo vi por la mirilla de la puerta de mi
celda, y vi cuando caian", contó López.
Además, Jorge López aseguró haber conversado
con Alicia Dell’Orto días previos a su muerte y manifestó que ella le pidió
que si lo liberaban “le dijera a su padre que hiciera todo lo que pudiera y
que cuidara a la nena”, la hija del matrimonio que tenía 25 días cuando sus
padres fueron secuestrados.
Después de su paso por el circuito represivo
durante casi tres años, López volvió a la zona de Arana para realizar
trabajos en una construcción y averiguó —por los dichos de un campesino—
que “en 1976, en las inmediaciones del arroyo Correa, había una carpa con dos
militares que cuidaban el lugar, donde había gente enterrada”. El testigo
mencionó que en éste y en otro lugar en los campos de Arana, que no pudo
determinar, habrían sido enterrados los cuerpos de víctimas de la represión
ilegal.
López demostró tener buena memoria ante el
Tribunal y pudo reconocer a varios detenidos cuando le exhibieron las fotos de
los desaparecidos. Reconoció a Norberto Rodas, a Guillermo Williams (afirmó
que lo torturaron y luego lo asesinaron), en el “Pozo de Arana”, y a Raúl
Bonafini, en “Cuatrerismo” de Arana.
Por otra parte, López sostuvo que a principios
de la década del ‘60 participó de la construcción de lo que durante la
dictadura se transformaría en el centro clandestino de detención conocido como
“Pozo de Arana” y que, por eso, conocía muy bien ese lugar. De la misma
manera describió con detalles cada uno de los lugares donde vio detenidos
ilegales.
Por esto, la Asamblea Permanente por los
Derechos Humanos La Plata solicitó a la Cámara que realizara, junto a Jorge López,
una inspección ocular en los lugares donde existieron “Cuatrerismo” de
Arana, el “Pozo de Arana” y la comisaría 5ª. La Cámara accedió al pedido
de APDH La Plata (ver: 080799B),
y de esta manera se suspendió para el próximo miércoles la declaración de
Marta Ungaro, hermana de uno de los chicos de “La Noche de los Lápices”
Víctimas del “Plan Cóndor”
En las audiencias de ayer también declaró
Elsa Beatriz Pavón, por la desaparición de su hija Mónica Sofía Grispon y de
su yerno Claudio Ernesto Logares, quienes fueron detenidos junto a su hija Paula
—de 23 meses— en Montevideo, Uruguay, el 18 de mayo de 1978.
El de Paula Logares fue el primer caso en que
la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo logró la restitución a su familia biológica
de un hijo de desaparecidos, que había sido apropiado por una familia con vínculos
con el régimen militar.
Mónica Grispon y Claudio Logares vivían en
Uruguay, donde intentaban radicarse, desde mayo de 1977 junto a su hija Paula.
Un día —el 18 de mayo de 1978— sacaron a pasear a su hija y fueron
secuestrados cuando bajaron de un colectivo. “Los interceptó un auto con tres
personas armadas y se los llevaron. Una testigo dijo que los tres fueron
encapuchados (incluso la beba) e introducidos en un auto”, relató Elsa Pavón
ante la Cámara.
Mónica
Grispon y Claudio Logares fueron
secuestrados en Uruguay y traidos a la Argentina. Su hija fue el
primer caso de restitución a
la familia
biológica de un menor apropiado.
Al día siguiente, los hermanos de Mónica
viajaron a Montevideo para averiguar qué había pasado con sus familiares, pero
no consiguieron dato alguno. “Estuve diez días en cama por esto. Pero me
dije: ‘Si yo memuero, los chicos se mueren’, y empecé la búsqueda que dura
hasta hoy”, declaró Pavón.
La testigo, quien integra Abuelas de Plaza de
Mayo, viajó en dos oportunidades a Uruguay pero no pudo conseguir ninguna pista
que la llevara con su hija, su yerno y su nieta. Por eso, también comenzó su búsqueda
en la Argentina. El primero de los visitados por Pavón fue monseñor Emilio
Graselli, sacerdote de la Armada, quien atendió a cientos de parientes de
personas detenidas en forma ilegal. “Me dijo que cuando la trajeran en un (avión)
Hércules me daría la nena, pero que de los adultos me olvidara”, sostuvo Pavón.
Elsa Pavón comenzó la búsqueda de su nieta
en forma separada de la de sus padres y en un Juzgado de Menores encontró a
otras abuelas que también estaban pasando la misma situación. Entre ellas
estaba María Isabel Chorobik de Mariani, quien actualmente busca a su nieta
Clara Anahí Mariani.
Chorobik de Mariani estuvo en un arzobispado de
Brasil al poco tiempo del secuestro de Paula Logares y allí le entregaron tres
fotos de una nena que “había desaparecido en Uruguay”. Era la imagen de
Paula.
Después de esto, Pavón comenzó a buscar y
obtuvo un dato que la llevó hasta el balneario La Paloma, del país oriental,
donde pudo ver a Paula de espaldas. “A la semana volví y se habían
mudado”, contó la testigo.
Pavón no tuvo más noticias de su nieta hasta
1983, cuando recibió un llamado que le indicó la dirección de Buenos Aires
donde estaba la nena. “Cuando la vi tenía siete años y era igual a mi hija.
Descubrimos que a Paula la tenía un oficial junto a su mujer y que la habían
inscripto como hija legítima”, afirmó Pavón, emocionada.
Rubén Luis Lavallén, subcomisario de la
Brigada de Investigaciones de San Justo, fue quien se apropió de Paula.
Después del hallazgo de su nieta, de la mano
de Abuelas de Plaza de Mayo Pavón comenzó la lucha legal para lograr la
restitución de la nena. El primer día hábil de la democracia —13 de
diciembre de 1983— Pavón junto a Abuelas se presentó a las siete de la mañana
en los tribunales de Buenos Aires. A las dos de la tarde, un juez ordenó un
allanamiento a la casa de Lavallén y así dio inicio un proceso que duró 13 años
y terminó con Paula junto a su abuela biológica.
En tanto, de Mónica Grispon y Claudio Logares
Pavón sólo pudo averiguar que, como su nieta, fueron trasladados a Buenos
Aires después de su detención y que estuvieron privados de su libertad en la
Brigada de San Justo y, posteriormente, en el centro clandestino “Pozo de
Banfield”.
El año
pasado Elsa Pavón se enteró que su hija podría haber estado
embarazada cuando la secuestraron.
Pero la historia no terminó ahí. El año pasado
Pavón recibió la visita de un amigo de su hija que actualmente reside en
Italia. Después de 20 años, le dijo que Mónica estaba embarazada cuando la
secuestraron. “A mí me parecía que estaba embarazada. Ella me había
dicho que pensaban ‘encargar’ para octubre”, dijo Elsa Pavón ante la Cámara,
con lo que se abre un nuevo caso en la búsqueda de hijos de desaparecidos
apropiados por familias allegadas al régimen.
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