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Jueves 8 de julio de 1999 - A

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Declaró un ex detenido  
que presenció fusilamientos 
Fue prisionero durante casi tres años y vio cómo ejecutaron a varias personas que hoy están desaparecidas. También declaró una Abuela de Plaza de Mayo, quien recuperó a su nieta y denunció un posible caso de apropiación de otro menor. 

Por Lucas Miguel (especial para APDH La Plata) 


LA PLATA.- En las audiencias de ayer declaró ante la Cámara Federal de esta ciudad, Jorge Julio López, un albañil de 69 años que permaneció casi tres años detenido y pasó por varios centros clandestinos de detención, en uno de los cuales pudo ver cómo integrantes de las Fuerzas de Seguridad ultimaban a los prisioneros. 

López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y liberado el 25 de junio de 1979. En este período, que abarca los peores años de la dictadura, López estuvo en “Cuatrerismo” de Arana, en el centro clandestino de detención “Pozo de Arana”, en las comisarías 5ª y 8ª y, finalmente, en la Unidad Penal Nº9 de Olmos, donde quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Antes, tuvo que soportar la picana de los centros clandestinos.  

El albañil declaró en el marco de la investigación por el paradero de Alicia Dell’Orto y Ambrosio De Marco, desaparecidos el 5 de noviembre de 1976 y vistos por última vez en el “Pozo de Arana”. López contó que “a los chicos los mataron de un tiro en la cabeza. Yo lo vi por la mirilla de la puerta de mi celda y vi cuando caían”. Asimismo, aseguró que ese día los integrantes de las Fuerzas de Seguridad mataron a Norberto Rodas, un ciudadano paraguayo que estaba privado de su libertad, y a varios detenidos más de los que ignoraba sus nombres.  

López relató que un momento antes de la ejecución, los guardias lo pusieron frente al matrimonio De Marco para que los reconociera, ya que ambos militaban en una unidad básica de su barrio. “Estaban atados a un poste y encapuchados. A la chica la habían violado. Él (por Ambrosio) estaba atado y con la cabeza sangrando”, afirmó el testigo ante el tribunal.  


"A los chicos (Alicia Dell'Orto y Ambrosio de Marco) los  mataron de un tiro en la cabeza. Yo lo vi por la mirilla de la  puerta de mi celda, y vi cuando caian", contó López. 


Además, Jorge López aseguró haber conversado con Alicia Dell’Orto días previos a su muerte y manifestó que ella le pidió que si lo liberaban “le dijera a su padre que hiciera todo lo que pudiera y que cuidara a la nena”, la hija del matrimonio que tenía 25 días cuando sus padres fueron secuestrados.  

Después de su paso por el circuito represivo durante casi tres años, López volvió a la zona de Arana para realizar trabajos en una construcción y averiguó —por los dichos de un campesino— que “en 1976, en las inmediaciones del arroyo Correa, había una carpa con dos militares que cuidaban el lugar, donde había gente enterrada”. El testigo mencionó que en éste y en otro lugar en los campos de Arana, que no pudo determinar, habrían sido enterrados los cuerpos de víctimas de la represión ilegal. 

López demostró tener buena memoria ante el Tribunal y pudo reconocer a varios detenidos cuando le exhibieron las fotos de los desaparecidos. Reconoció a Norberto Rodas, a Guillermo Williams (afirmó que lo torturaron y luego lo asesinaron), en el “Pozo de Arana”, y a Raúl Bonafini, en “Cuatrerismo” de Arana. 

Por otra parte, López sostuvo que a principios de la década del ‘60 participó de la construcción de lo que durante la dictadura se transformaría en el centro clandestino de detención conocido como “Pozo de Arana” y que, por eso, conocía muy bien ese lugar. De la misma manera describió con detalles cada uno de los lugares donde vio detenidos ilegales.  

Por esto, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata solicitó a la Cámara que realizara, junto a Jorge López, una inspección ocular en los lugares donde existieron “Cuatrerismo” de Arana, el “Pozo de Arana” y la comisaría 5ª. La Cámara accedió al pedido de APDH La Plata (ver: 080799B), y de esta manera se suspendió para el próximo miércoles la declaración de Marta Ungaro, hermana de uno de los chicos de “La Noche de los Lápices”  

Víctimas del “Plan Cóndor” 

En las audiencias de ayer también declaró Elsa Beatriz Pavón, por la desaparición de su hija Mónica Sofía Grispon y de su yerno Claudio Ernesto Logares, quienes fueron detenidos junto a su hija Paula —de 23 meses— en Montevideo, Uruguay, el 18 de mayo de 1978.  

El de Paula Logares fue el primer caso en que la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo logró la restitución a su familia biológica de un hijo de desaparecidos, que había sido apropiado por una familia con vínculos con el régimen militar. 

Mónica Grispon y Claudio Logares vivían en Uruguay, donde intentaban radicarse, desde mayo de 1977 junto a su hija Paula. Un día —el 18 de mayo de 1978— sacaron a pasear a su hija y fueron secuestrados cuando bajaron de un colectivo. “Los interceptó un auto con tres personas armadas y se los llevaron. Una testigo dijo que los tres fueron encapuchados (incluso la beba) e introducidos en un auto”, relató Elsa Pavón ante la Cámara.  


Mónica Grispon y Claudio Logares fueron 
secuestrados en 
Uruguay y traidos a la Argentina. Su hija fue el primer caso de 
restitución a la familia
 biológica de un menor apropiado. 


Al día siguiente, los hermanos de Mónica viajaron a Montevideo para averiguar qué había pasado con sus familiares, pero no consiguieron dato alguno. “Estuve diez días en cama por esto. Pero me dije: ‘Si yo memuero, los chicos se mueren’, y empecé la búsqueda que dura hasta hoy”, declaró Pavón.  

La testigo, quien integra Abuelas de Plaza de Mayo, viajó en dos oportunidades a Uruguay pero no pudo conseguir ninguna pista que la llevara con su hija, su yerno y su nieta. Por eso, también comenzó su búsqueda en la Argentina. El primero de los visitados por Pavón fue monseñor Emilio Graselli, sacerdote de la Armada, quien atendió a cientos de parientes de personas detenidas en forma ilegal. “Me dijo que cuando la trajeran en un (avión) Hércules me daría la nena, pero que de los adultos me olvidara”, sostuvo Pavón.  

Elsa Pavón comenzó la búsqueda de su nieta en forma separada de la de sus padres y en un Juzgado de Menores encontró a otras abuelas que también estaban pasando la misma situación. Entre ellas estaba María Isabel Chorobik de Mariani, quien actualmente busca a su nieta Clara Anahí Mariani.  

Chorobik de Mariani estuvo en un arzobispado de Brasil al poco tiempo del secuestro de Paula Logares y allí le entregaron tres fotos de una nena que “había desaparecido en Uruguay”. Era la imagen de Paula.  

Después de esto, Pavón comenzó a buscar y obtuvo un dato que la llevó hasta el balneario La Paloma, del país oriental, donde pudo ver a Paula de espaldas. “A la semana volví y se habían mudado”, contó la testigo.  

Pavón no tuvo más noticias de su nieta hasta 1983, cuando recibió un llamado que le indicó la dirección de Buenos Aires donde estaba la nena. “Cuando la vi tenía siete años y era igual a mi hija. Descubrimos que a Paula la tenía un oficial junto a su mujer y que la habían inscripto como hija legítima”, afirmó Pavón, emocionada. 

Rubén Luis Lavallén, subcomisario de la Brigada de Investigaciones de San Justo, fue quien se apropió de Paula.  

Después del hallazgo de su nieta, de la mano de Abuelas de Plaza de Mayo Pavón comenzó la lucha legal para lograr la restitución de la nena. El primer día hábil de la democracia —13 de diciembre de 1983— Pavón junto a Abuelas se presentó a las siete de la mañana en los tribunales de Buenos Aires. A las dos de la tarde, un juez ordenó un allanamiento a la casa de Lavallén y así dio inicio un proceso que duró 13 años y terminó con Paula junto a su abuela biológica. 

En tanto, de Mónica Grispon y Claudio Logares Pavón sólo pudo averiguar que, como su nieta, fueron trasladados a Buenos Aires después de su detención y que estuvieron privados de su libertad en la Brigada de San Justo y, posteriormente, en el centro clandestino “Pozo de Banfield”.  


El año pasado Elsa Pavón se enteró que su hija podría  haber estado embarazada cuando la secuestraron. 


Pero la historia no terminó ahí. El año pasado Pavón recibió la visita de un amigo de su hija que actualmente reside en Italia. Después de 20 años, le dijo que Mónica estaba embarazada cuando la secuestraron.  “A mí me parecía que estaba embarazada. Ella me había dicho que pensaban ‘encargar’ para octubre”, dijo Elsa Pavón ante la Cámara, con lo que se abre un nuevo caso en la búsqueda de hijos de desaparecidos apropiados por familias allegadas al régimen.  

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