El
defensor de Etchecolatz, Luis Boffi Carri Pérez,
interrogó a Alfonsín acerca de los motivos que
llevaron a su gobierno a promover la sanción de las
leyes de punto final
y obediencia
debida, a lo cual el ex presidente respondió: “niego
rotundamente haber sido
extorsionado”. Defendió a sus jefes de Estado
Mayor: “eran defensores de las instituciones de la
Nación pero me hacían conocer la situación en que
realmente se encontraba las
fuerzas que comandaban. Esto hacía suponer
claramente que era necesario producir algún tipo de
acción con el propósito de
aliviar las
tensiones”. Además, afirmo que preveían que
el efecto de la ley de punto final, al fijar una suerte
de caducidad en la instancia, iba a circunscribir el
efecto respecto de
los imputados,
que suponían serían no más de
cien personas. Pero destacó que “fue una ley
que no cumplió
para nada
con los objetivos, sino que tuvo el efecto paradójico
de ampliar
aún más el universo para
quienes aparecían como imputados”.
Alfonsín
expresó que durante su campaña había distinguido tres
niveles de responsabilidad: en el primero quienes habían
dado órdenes, sobre
ellos querían hacer caer todo el
peso de la culpabilidad; en el segundo,
los que se habían
excedido en el cumplimiento
de esas órdenes; y por último, los que las habían
cumplido, sobre quienes se había decidido no actuar.
Respecto a esta cuestión, que le valiera el rechazo unánime
de los organismos de derechos humanos, afirmó que “a
nadie se le
puede ocurrir
llamar a mil militares en actividad a proceso”, porque
no tenían las fuerzas necesarias. Estas
fueron las razones
que alegó, argumentando que el fin de las leyes era
mantener el orden
constitucional y pacificar el país.
Afirmó
que durante su gobierno estaba condicionado por la presión
de las fuerzas armadas, que se produjeron levantamientos
militares y que lo que intentó fue salvar
a la república, saltando muchos obstáculos para
lograrlo. También aseguró que el hecho de que hubiera
movimientos quería decir que existía por esa época un
peligro muy cierto en la Argentina y que seguramente las
personas que tengan treinta años podrán no advertirlo
y negar la historia. Sobre el final, reconvenido por los
querellantes, aclaró que no se refería a los hijos de
desaparecidos, que tienen esa edad.
Sostuvo
también que esas leyes “fortalecieron a las
instituciones”, pero que fueron dictadas en una
situación especial de transición a la democracia, con
el propósito de afirmar y asegurar la misma y que
pasado el tiempo la justicia estableció la nulidad, lo
que permite que sean juzgados casos que habían quedado
irresueltos. “Uno se alegra que algunas personas que
habían quedado impunes por efecto de la ley sean
llevadas a juicio”.
Defendió
también las excepciones que la ley de obediencia debida
contemplaba, recordando que para la época de los
indultos menemistas había más de cuarenta procesados
por su capacidad decisoria.
El
presidente del Tribunal Oral, Dr. Carlos Rozansky le
preguntó acerca de su actividad como abogado durante la
dictadura. El testigo mencionó que por entonces era
Vicepresidente de la
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Comentó
al respecto que trabajaban en el tema, recibían
denuncias y firmaban habeas corpus. También recordó
que patrocinó algunos casos en particular.
Con
respecto a los habeas corpus presentados, la mayoría
resultaban negativos. Durante ese período se
presentaron muchos casos de
personas desaparecidas y después de un tiempo de
trabajo, ya durante su presidencia, la CONADEP sólo
pudo registrar nueve mil casos.
Declaro
también que durante su gestión se logró condenar al
general Camps, Jefe de la Policía de la Provincia de
Buenos Aires y también al Jefe de Investigaciones
Etchecolatz, sentenciado a 23 años de prisión.
Al
finalizar la audiencia Alfonsín arremetió contra
el presidente Kircher, de quien dijo que está
llevando una campaña, que “pareciera que quiere
reinventar la historia, porque habla como sino hubiera
pasado nada. Cuando pide disculpas porque en veinte años
de democracia no se hizo
nada, evidentemente se olvida del juicio a las juntas
militares”.
Al
finalizar la jornada el público se retiro de la sala y
abucheó al ex presidente enrostrándole la impunidad
brindada a los asesinos de la dictadura.
Mañana,
jueves 31 de agosto,
se llevará a cabo una nueva inspección ocular
en la Brigada de Investigaciones de Quilmes.
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la crónica del juicio a Etchecolatz en www.apdhlaplata.org.ar.
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