Causa Etchecolatz

30 de junio de 2006


Declaró un matrimonio que estuvo desaparecido

 

Julio Mayor y María Hebelia Sanz fueron secuestrados el 1° de diciembre de 1976 y recorrieron varios centros clandestinos hasta que fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.


(La Plata, 28junio2006).- La audiencia de hoy se inició con el planteo del defensor Luis Boffi Carri Pérez, quien intentó introducir en el debate el secuestro de un soldado israelí , al que calificó como “atentado terrorista de Hamas”, al que Israel “tuvo que responder” atacando la franja de Gaza.

Hizo mención de diversos episodios, tales como la captura de integrantes de la organización Al Qaeda y la muerte de diplomáticos rusos en Israel.

El Tribunal concedió la palabra a las demás partes para responder y tanto el fiscal como las querellas solicitaron el rechazo de la incorporación de las noticias periodísticas al proceso, ya que no se trata de hechos nuevos vinculados a la causa.

La Dra. Marta Vedio, representante de la A.P.D.H. La Plata señaló que el único episodio de terrorismo internacional considerado en este juicio es el “Plan Cóndor”. La cuestión quedó pendiente de resolución por los jueces.

A continuación prestó declaración testimonial Julio Mayor, quien fue secuestrado en diciembre de 1976 en la esquina de las calles 12 y 55 de La Plata. Vendado y esposado fue trasladado a Arana donde permaneció dos semanas. De allí, en las mismas condiciones, fue llevado a la Comisaría Quinta y finalmente a la Octava. Fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en marzo de 1977 y realizó todo el recorrido junto a su esposa, María Hebelia Sanz, que también declaró en el día de la fecha.

Mayor estaba citado para atestiguar sobre el caso de Jorge Julio López, por cuya privación ilegal de la libertad y torturas está acusado Etchecolatz.  Recordó haber compartido cautiverio con López en la Comisaría Quinta.

Respecto al centro clandestino de detención de Arana expresó que allí “todos eran torturados, incluso yo”, describiendo la tortura psicológica por lo que le tocaba vivir, picana, golpes de puño y amenazas. La picana eléctrica era el “modus operandi” de interrogatorio. En ese lugar estuvieron también secuestradas dos personas de Mar del Plata, uno de ellos de apellido Starita, dos arquitectos, uno de ellos llamado Guillermo, un joven de apellido Rodríguez y un soldado que vivían en Mendoza y tenía una lesión en la pierna. Mencionó también a Juan Carlos Mora, quien estaba detenido junto a su esposa.

Mayor aportó algunos apodos utilizados por los represores, tal como “Alberto”, el “coronel”, el “gato”, “globulito” y alguien que se hacía tratar como sacerdote.

Durante su permanencia en la Comisaría Quinta permanecieron vendados y el testigo no fue torturado con picana eléctrica, pero sí escuchó torturar a otras personas. En ese lugar le hicieron firmar un documento que no pudo leer y cuyo contenido no conoció nunca.

Su siguiente lugar de detención fue la Comisaría Octava, a la que fue trasladado tirado en la parte de atrás de un auto.

 Clima de terror en Arana.

La segunda testigo de hoy fue la esposa de Mayor, María Hebelia Sanz, secuestrada junto a su marido y que recorrió el mismo circuito. Recuerda haber sido llevada a un lugar “con sombra, así que había árboles”. “Me sacaron los anillos, que no aparecieron más”.

Relató haber permanecido en una celda alrededor de dos semanas y reflejó en su relato el clima del lugar: torturas, gritos, colchones sucios, golpes. “En Arana había prácticas de tiro, ráfagas a cualquier hora, autos que entraban y salían, corridas”. Recordó haber visto allí a Silvia Amalia González, que lloraba todo el tiempo y a una joven llamada Virginia. Las tres fueron trasladadas juntas.

La tranquilidad de su relato se quebró al recordar a Manuela Santucho, una niña de doce años, a quien alguien de la patota torturó por orden superior a pesar de no querer hacerlo. Nunca supo queé había pasado con ella.

Supo que ese lugar era Arana cuando acudió a prestar declaración ante la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas (CONADEP). También le llamaban “la casa de la muñeca”, porque había una muñeca vendada y con las manos atadas. Identificó en ese lugar a represores como “el francés”y “el padre” (que hacía confesar y también los obligaba a rezar un padrenuestro blasfemo).

Cuando fue trasladada a la Comisaría Quinta, encontró que en ese lugar había mucha más gente y las mujeres estaban separadas de los varones. Recordó como compañera de cautiverio a Nora, estudiante de psicología y a Mariel Morettini.

De la comisaría Quinta fue trasladada a la octava en un camión celular junto a varias compañeras. En ésta última conoció a Rosa Martínez, que acababa de dar a luz. Permaneció allí hasta fin de marzo o comienzos de abril de 1977, en que fue destinada a la cárcel de Devoto. Su reclusión se prolongó en el sistema penitenciario casi dos años más.

 

 

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