(La
Plata, 28junio2006).- Los jueces rechazaron el recurso
contra la decisión que revocó la prisión domiciliaria
de Etchecolatz por considerarlo improcedente de acuerdo
a las reglas de procedimiento, por lo que el represor
continuará en la cárcel federal de Marcos Paz.
El
Tribunal escuchó hoy la declaración de tres personas
que estuvieron detenidas clandestinamente durante la última
dictadura cívico-militar. Julio Jorge López, Adriana
Calvo y Víctor Illodo relataron las circunstancias
vividas durante sus respectivos cautiverios.
López
fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y pasó por los
centros clandestinos de detención que funcionaron en el
Destacamento Policial de Arana, estancia “La Armonía”,Comisaría
Quinta y Comisaría Octava, siendo derivado luego al
sistema penitenciario.
El
testigo había relatado ya su periplo, las torturas a
que fue sometido y las personas que reconoció en su
declaración ante la Cámara Federal de Apelaciones de
La Plata (ver http://www.apdhlaplata.org.ar/prensa/1999/080799A.htm).
Atestiguó en esta oportunidad acerca del fusilamiento
de Patricia Dell’Orto y su compañero Ambrosio de
Marco, quienes habían militado con él en una Unidad Básica
de Los Hornos. Según su relato, el día en que estalló
una bomba en la Jefatura de Policía ingresó al centro
de detención la patota de torturadores entre quienes
reconoció a Garachico, Aguiar, Urcola y Manopla Gómez,
y fusiló a la pareja junto a un hombre paraguayo de
apellido Rodas. Los represores manifestaron en esa
oportunidad que por cada policía que muriera iban a
morir cinco de ellos. Acusó a Etchecolatz de dirigir
personalmente la matanza.
Compartió
su cautiverio con López Muntaner, a quien llamaban
“el chico de los boletos”, Alejandro Sánchez,
Guillermo Cano y el granadero Aleksoski.
También
identificó a Hugo Guallama, chofer de Etchecolatz que
actualmente se encuentra detenido por el asalto a la
casa Mariani.
El
testigo reivindicó a la militancia de Montoneros:
“fueron los únicos valientes que hicieron frente a
240.000 hombres armados” y dijo que la organización
dejó las armas en agosto de 1976 y quedó en
bancarrota, diferenciando a los militantes de base de
las cúpulas.
Todo
el circuito Camps en el Tribunal.
Adriana
Calvo, integrante de la Asociación de ex Detenidos
Desaparecidos, presentó al Tribunal una síntesis de
las investigaciones llevadas adelante por esa organización
desde hace 22 años. Con la ayuda de un proyector de
diapositivas mostró la distribución geográfica de los
29 centros clandestinos de detención (CCD) que
integraban en el circuito Camps y que abarcaban 9
partidos; La plata y conurbano bonaerense.
Describió
los circuitos que recorrían los detenidos, así como el
intercambio con otros circuitos y jurisdicciones. Hizo
alusión al papel que algunos de estos centros desempeñaron
en el “Plan Cóndor”, ya que alrededor de treinta
personas de nacionalidad uruguaya fueron alojados en
estos centros y muchos de ellos trasladados luego a
Uruguay.
Explicó
también la forma en que se coordinaban las direcciones
policiales de Investigaciones, Seguridad e Inteligencia
y describió cada centro de detención. Mencionó la
cifra de 1486 personas que fueron alojadas
clandestinamente en esos centros.
A
continuación, la testigo relató su propio secuestro y
cautiverio, guardando una notable coherencia con la
declaración ya prestada en el Juicio por la Verdad (ver
http://www.apdhlaplata.org.ar/prensa/2000/160200.htm).
Calvo estuvo alojada en el destacamento policial de
Arana, donde relató no haber recibido un solo bocado de
comida en siete días, para pasar luego a la Comisaría
Quinta. Allí se refirió a las inhumanas condiciones de
detención y explicó la existencia de dos grupos
operativos que tenían detenidos a su disposición. Uno
de ellos utilizaba la Comisaría como lugar de torturas
y el otro como depósito humano.
En
ese lugar la testigo compartió cautiverio con Inés
Ortega en el momento del nacimiento de su hijo, Leonardo
Fossatti, quien recuperó su identidad en 2005. Relató
muy conmovida las condiciones de ese nacimiento y también
la larga entrevista que mantuvo con el joven una vez que
éste se reencontró con su historia.
También
se refirió al nacimiento de su hija en el automóvil
que la trasladaba desde la Comisaría Quinta hacia el
“Pozo de Banfield”, donde el médico Jorge Bergés
le retiró la placenta y luego la obligaron a limpiar la
sala.
La
testigo y el público se conmovieron con las referencias
a los actos de solidaridad que Calvo recibió de sus
compañeras presas y que le permitieron sobrevivir a
ella y a su hija. “La libertad de algunos compañeros
es parte del plan represivo”, manifestó Calvo, quien
atribuyó la liberación a la voluntad de los represores
de difundir el miedo dando a conocer lo que ocurría en
los centros de detención.
Un
recorrido por “Pozo de Quilmes”, Arana y Comisaría
Octava.
El
tercer testigo de hoy fue Víctor Illodo, quien fuera
secuestrado entre el 5 y el 7 de diciembre y conducido a
la Brigada de Investigaciones (Pozo) de Quilmes. En ese
lugar permaneció un día y luego fue trasladado al
centro de detención “Destacamento Arana”.
Manifestó
que el “Pozo de Quilmes” era en ese momento un
centro de torturas, en el que incluso llegó a oír
torturar a un niño de 12 años, a quien le preguntaban
por su padre.
En
Arana recibió un trato algo mejor, pero relató las
torturas sufridas en el lugar por Raúl Bonafini.
Permaneció alrededor de un mes en el lugar y fue
trasladado a la Comisaría Octava de La Plata, donde
luego de un tiempo le hicieron firmar una declaración
que no leyó.
En
base a esa declaración fue sometido a Consejo de Guerra
en el Primer Cuerpo de Ejército. Su cautiverio finalizó
en el sistema penitenciario, pasando por Devoto y la
Unidad Penitenciaria N°9.
Illodo
también había prestado declaración en el Juicio por
la Verdad (ver http://www.apdhlaplata.org.ar/prensa/2002/201102.htm).