Causa Etchecolatz

14 de julio de 2006


El abogado Ramos Padilla hizo la presentación formal del anónimo intimidante recibido el sábado 15 en la casa de calle 30.

 

 

 

 

Alejo Ramos Padilla,  abogado querellante en la causa que se le sigue al ex comisario Etchecolatz, aportó en secretaría el anónimo intimidante encontrado en la puerta de la casa de  la calle 30 entre 55 y 56  el pasado sábado 15  junto a  la señora María Isabel Chorobik de Mariani y unos periodistas de la televisión suiza cuando iban  a realizar un reportaje. La jornada continúo con las declaraciones de los testigos Eduardo Alfredo Ves Lozada, Carlos Alberto Cianco, Néstor Pedro de Tomas y Alejandro Inschaurregui.


El primer testigo en declarar fue Eduardo Alfredo Ves Losada, de 86 años de edad, presentado por la fiscalía del Dr. Carlos Dulau Dumm y la querella de las abogadas Bregman y Godoy.  Mario Teruggi -padre de Diana- en 1976 le manifestó a Ves Losada, amigo por entonces, la necesidad de averiguar el paradero de su nieta, Clara Anahi Mariani, de quien no se tenía información alguna desde la tarde del 24 de noviembre en que fuerzas policiales y militares conjuntamente atacaron la casa  de la calle 30 N° 1134 perteneciente al matrimonio Teruggi-Mariani.

 Eduardo Alfredo Ves Losada, decano interino de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata en el periodo comprendido por los años 76-78 aproximadamente, fue nombrado en su función por las autoridades militares;.  Lozada  delego el tratamiento del hecho a su secretario Eduardo Pena, quien en pocos días informaría que la niña había resultado muerta la tarde del ataque; Ves Losada afirmó que nunca supo la fuente y las circunstancias por las que su secretario consiguió esa información.  Ejerció cargo público hasta el año ´80 en que se jubiló.

En la declaración, el ex decano negó que durante su gestión se hayan producidos hechos violentos o desapariciones de estudiantes en su facultad, asi mismo se desvinculó de toda relación posible con el gobierno militar.

Reconoció haber dejado cesante al actual miembro de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, Héctor Negri, por haber formado parte de una comisión que descabezó (sic) a los profesores de la U.B.A.

El segundo en declarar fue el testigo aportado por la querella del abogado Alejo Ramos Padilla, el señor Carlos Alberto Cianco,  quien hasta mediados de la década del 70 se desempeño como policía con grado de comisario mayor en la Dirección de Sumarios. Unos 20 días de la notificación de su retiro de oficio, fue llamado por el Jefe de Policía, coronel Camps, quien le manifestó que debía presentarse ante el Intendente de la Plata puesto que era solicitado para un servicio  y que tenía que cumplir sus ordenes porque sino le quitaría la jubilación.

Cuando se presenta ante el intendente Maccellari, éste le manifiesta que lo necesitaban para ofrecerle la dirección del cementerio de la Plata, puesto que últimamente se estaban registrando muchos robos de cobre y metales de las tumbas. Asumió ese cargo sin experiencia ni capacitación previa por el lapso  cuatro años hasta que por la implementación de una  ley que le disminuía a un 30% su jubilación, decidió abandonar su cargo de director; hasta ese entonces cobraba los dos sueldos.  En su testimonio alegó que se había dispuesto un lugar especial para los NN (sin identificación), pero que no recordaba exactamente la ubicación del lugar ni la cantidad de cuerpos que fueron inhumados allí. 

Néstor Pedro de Tomas fue el tercero en prestar declaración; De Tomas fue trasladado en el año  en el año 1976 del cuerpo medico de Florencio Varela a la Dirección de Sanidad policial de la Plata donde cumplía tareas como médico legal  y asistencial. É,l junto a otros profesionales de la rama eran los encargados  de autorizar y realizar las autopsias correspondientes a cada hecho donde había resultado una persona muerta. En esos años las pericias se realizaban a personas donde las causas de su muerte no eran claras, por ejemplo si un cadáver tenía un orificio de bala de entrada y salida no se le practicaba; los procedimientos periciales se realizaban  en la Morgue que se encontraba dentro del departamento central de policía. 

Le llamaba la atención la cantidad de muertes por destrucción de masa encefálica producidas por  balas de plomo. Los certificados de defunción eran constatados y firmados por los médicos. El testigo también los firmaba. Cuando iba a recoger los cadáveres, además de la policía, siempre había gente vestida de civil portando armas, que se identificaban  por sobrenombres. Si bien firmo algún acta de defunción de el hecho de la casa de la calle 30, no estuvo presente ni realizó pericias. 

De Tomas había sido imputado en 1999 por la desaparición de 23 libros de reconocimiento médico legal que recibió del juzgado penal del Dr. Antonio Borrás en 1986. Posteriormente fue sobreseído por prescripción por decisión del juez federal Manuel Humberto Blanco.

El cuarto testigo que presto declaración fue el  licenciado Alejandro Inchaurregui,  uno de los fundadores Equipo Argentino de Antropología Forense; explicó los métodos  y los procedimientos con los que trabaja la organización. En la actualidad Incháurregui es Director del Registro de Personas Desaparecidas del MInisterio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires.

Además afirmó  que el procedimiento  burocrático que un cadáver recorría en los años de la dictadura desde su muerte hasta su entierro, es el mismo que sucede en la actualidad; pero en los años de la dictadura el procedimiento cambiaba en el momento en el que llegaba la hora de la inhumación, allí se procedía de modo de imposibilitar la identificación; éste era uno de los métodos mas discretos para perfeccionar la desaparición de centenares de cuerpos.

 

Toda la crónica del juicio a Etchecolatz en www.apdhlaplata.org.ar.

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