(La
Plata, 7julio2006).-
Claudia
Bellingeri, perito del área técnica de la Comisión
Provincial por la Memoria, ubicada en la calle 54 entre
4 y 5 de La Plata, fue la última testigo en declarar de
los cuatro interrogados en la fecha. Cuenta cómo, a
través de una denuncia realizada por parte de Viviana
Cantin Suárez, en marzo del 2005, llega a sus manos el
caso del asesinato de Diana Teruggi.
Hugo
Guallama, culpable de este homicidio y del secuestro de
la menor Clara Anahí Mariani Teruggi, convivía en
pareja con Susana Suárez, la madre de Viviana, desde el
2000. Claudia relató varias entrevistas que mantuvo con
la joven y en ellas siempre estuvo presente la violencia
y la amenaza de parte del chofer de Etchecolatz, Hugo
Guallama.
En
mayo del año pasado Claudia se reunió con Nilda Eloy,
Susana Suarez y “Chicha” Mariani, madre de Daniel
Mariani, para conversar sobre el asesinato de su esposa,
Diana Teruggi, en 30 entre 55 y 56, La Plata, el pasado
24 de Noviembre de 1976. En dicha charla Susana se enteró
de lo sucedido y decidió denunciar a su concubino por
los hechos. Entre las pruebas contra Guallama hay una
declaración Etchecolatz en su contra, quien estuvo
junto a él aquella noche. Lo que hoy se intenta
averiguar es si el mismo Etchecolatz fue quién dio la
orden para que dispare contra Diana. Claudia aseguró
que “fue una entrevista difícil, porque estabámos
hablando con alguien que había convivido con un
represor”.
Hugo
Alberto Guallama fue imputado por haber participado en
el operativo efectuado por personal de las fuerzas
armadas y de seguridad causando la muerte de tres
hombres, por haber disparado con arma de fuego contra
Diana Esmeralda Teruggi, causándole
la muerte y haber participado en la privación ilegal de
la libertad, torturas y sustracción, retención y
ocultamiento de la menor de 10 años, Clara Anahi
Mariani, y participación en la privación de la
libertad y aplicación de tormentos que tuviera como víctima
a Nilda Eloy.
En
su primera oportunidad se negó a declarar, pero al poco
tiempo escribió una carta desde la cárcel de Marcos
Paz dirigida el juez Arnaldo Corazza fechada 17 de
agosto de 2005, donde relata: “Fundamentalmente debo
contribuir a la verdad, para que así, pueda usted hacer
justicia y cerrar un hecho de nuestra reciente historia,
y obtener mi ansiada libertad, pues no dude señor que
soy totalmente inocente de los hechos que se me
imputan”. En otro fragmento argumenta que él no
estuvo presente bajo ningún concepto ni circunstancia
en el tiroteo entre militares y subversivos.
Claudia
explicó que bajo la Dirección General de
Investigaciones, dirigida por Etchecolatz funcionó el
COT (comando de operaciones tácticas), que era el grupo
que llevaba la acción directa, en gran parte en forma
independiente del ejercito. Estaba compuesto por
personal del área de investigación y por gente de la
DIPPBA (Dirección de Inteligencia de la Policía de la
Provincia de Buenos Aires). Dentro de estas dependencias
los cargos mas altos mantenían una rotación, como fue
el caso de Juan Fiorillo, que dirigió la DIPPBA y luego
la Dirección de Investigaciones.
Un
dato aportado en la declaración posiblemente abra una
nueva causa penal, y es por eso que no se profundizó en
el tema. Se trata de un operativo realizado por parte
del COT contra un grupo de jóvenes que pegaba obleas en
la calle durante el golpe militar, lo que derivó en la
muerte de los “comunicadores”. Según afirmó
Claudia Bellingeri, existen las pruebas donde figura la
firma de Etchecolatz ordenando dicha tarea.
“Al
que me torturó le decían el cabezón”
Con
estas palabras Nieves Luján Acosta describió sus pasos
por los centros de detención clandestinos. Fue
secuestrado el tres de agosto de 1977 por un Ford Falcon
gris, al poco tiempo de haberse enterado por palabras
del mismo Daniel Mariani que Diana Teruggi había sido
asesinada.
Acosta
fue llamado a declarar por su relación con Mariani.
Realizaban trabajos solidarios un barrio de 16 y 530, La
Plata. Luego de estar detenido en la brigada de
investigaciones platense, donde fue torturado con
picanas y golpes por un oficial apodado “el cabezón”,
fue trasladado a El Pozo de Banfield, donde se encontró
con Roberto Aued. Él fue quién le contó que Daniel
Mariani había sido asesinado el primero de Agosto.
Nilda
Aued, hermana de Roberto, fue la tercera en declarar, y
pudo aportar a este episodio que “Mariani fue
acribillado en la puerta de la casa de mi hermano”.
También explicó que Roberto y Daniel militaban juntos
en la prensa de Montoneros y aseguró que María
Graciela Medichi, su cuñada, estaba embarazada de cinco
meses cuando fue secuestrada junto a Roberto Aued.
“Tomaban
para tener coraje”
El
primer testigo fue Jose Horacio Perelló, quien vivía a
cincuenta metros del destacamento de Arana. Su padre,
dueño de un bar, recibía cotidianamente efectivos de
la policía que se disfrazados de diversas maneras para
no mostrar su verdadera identidad. Al vivir tan cerca de
la dependencia pudo escuchar cómo se mezclaban los
gritos de las personas con la música, pudo ver el humo
de las gomas quemadas y asegura haber escuchado “en
varias oportunidades” disparos dentro del
destacamento.
En
una ocasión Perelló y su familia dejaron su casa y se
fueron al campo por los enfrentamientos entre grupos
armados y policias. Aseguró que corrían peligro quedándose
en el lugar, por la cercanía que tenían con los
sucesos. En su declaración aclaró que con el golpe de
estado fueron sustituidos todos los oficiales del
destacamento por nuevos integrantes de la fuerza.
Toda
la crónica del juicio a Etchecolatz en www.apdhlaplata.org.ar.
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