ESPACIO ABIERTO
N°31
Septiembre
2005

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Editorial

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Obispado castrense
Laicidad del Estado, doscientos años de atraso

Entrevista: 10 años de HIJOS
"Uno se planta en la vida desde esta identidad"

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Pueblos originarios a ambos lados de la cordilleras


Mapuche: “gente sin tierra”
El pueblo mapuche sufre la violación constante del derecho a la tierra. Su lucha histórica por recuperar los territorios que siempre le pertenecieron está criminalizada en Chile, donde ya son 27 los presos políticos de este pueblo, y alrededor de 400 los procesados. En Argentina, son ignorados en su lucha.

Por Luz Zacconi (*)

Mapuche significa “gente de la tierra”, pero su acepción no se condice con la realidad de este pueblo por su conflictiva relación en la cuestión territorial con los estados nación dominantes de Argentina y Chile.

En el primer caso, manifestado últimamente a raíz del fallo de la justicia de Chubut expedido el 31 de mayo de 2004, que negó el derecho a la tierra a la familia Curiñanco Nahuelquir y legitimó la ocupación del territorio por parte de empresas privadas extranjeras. En Chile, el conflicto y el despojo son más evidentes por la militarización de zonas de residencia mapuche, en las que el estado autorizó la inversión de capital extranjero para explotar los recursos naturales. Las comunidades afectadas se agrupan fundamentalmente en la Coordinadora Mapuche en Conflicto de Arauco Malleco, en las provincias del sur de Chile: Arauco, Malleco, Cautín y Alto Bío Bío.

Mapuche en todos lados
Hoy más de un millón y medio de mapuche viven bajo las leyes chilenas y argentinas. Su derecho de realizarse como pueblo nación es permanentemente arrebatado, mientras su cultura, idioma, religiosidad y su medio ambiente natural son amenazados.

Marcela Quiñartún, mapuche de la comunidad Cacique Melinao, en Bragado, provincia de Buenos Aires, explicó la situación al interior de este pueblo respecto de su reclamo: “En Argentina podemos encontrar tres tipos de casos dentro de los mapuche: los mapuche del sur que aún reclaman sus tierras y que siempre fueron echados del lugar donde armaron su ruka (casa); el nucleamiento de La Pampa y sur de Córdoba, que suma al reclamo de tierras el reconocimiento cultural; y, en particular, los asentamientos mapuche en la provincia de Buenos Aires que no tienen -salvo Los Toldos- reconocimiento oficial”, expuso.

Según su relato, los mapuche de la provincia de Buenos Aires son un desprendimiento de los asentamientos mapuche de Chile que llegaron a esta provincia entre los años 1816 y 1817. Muchos caciques que acompañaron a San Martín en el cruce de los Andes decidieron pasar a Argentina y tomar camino hacia la provincia de Buenos Aires.

—¿Cómo sostienen las relaciones entre las comunidades a ambos lados de la cordillera?
—Fue difícil reorganizarnos. Hemos pasado primero un proceso de aculturación, seguido de sistemas militares atroces que se ocuparon sistemáticamente de destruirnos física e ideológicamente. Estos últimos 25 años han sido toda una elaboración tanto para Argentina como para Chile en el sentido de que podamos decir que somos mapuche sin pagar costos por ello.

Criminalización por ser mapuche
El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es el instrumento más actualizado en el derecho indígena vigente, que los países pueden o no ratificar. En uno de sus apartados, reconoce el derecho de propiedad y de posesión de las tierras que los pueblos originarios tradicionalmente ocuparon, e insta a los gobiernos a garantizar la protección de esos derechos.

En el caso de Chile, que no ha ratificado este convenio, se criminaliza a la nación mapuche a partir de leyes de la dictadura de Pinochet, aplicando una política represiva que suma, año a año, hombres y mujeres encarcelados, torturados, sometidos a la Ley de Seguridad Interior del Estado.

“El 21 de julio pasado concluyó el segundo juicio por «asociación ilícita terrorista» contra la Coordinadora Arauco Malleco. El fallo del Tribunal Oral en lo Penal de la Ciudad de Temuco, liberó por segunda vez consecutiva a seis imputados. Tres de ellos tendrán que continuar en las cárceles chilenas por una condena anterior que se les aplicó a partir de la ley Antiterrorista por los delitos de “amenaza” e “incendio” que contempla una condena de 5 y 10 años y un día, respectivamente. En el primer juicio realizado en octubre del 2004, el tribunal de Temuco absolvió a los imputados por los mismos cargos. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia chilena, anuló el fallo y emitió criterios destinados a condenar a los acusados”, informa el sitio http://meli.mapuches.org

En el caso de las personas procesadas, el número alcanza a los 400 mapuche con causas abiertas por tribunales civiles y fiscalías militares a raíz de su participación en movilizaciones dentro de comunidades chilenas en conflicto.

“Nuestra lucha se empieza a dar en los procesos de recuperación de los derechos territoriales y políticos hacia el sur de Chile. En la actualidad, las inversiones económicas y de exportación de materias primas se acrecentaron en los lugares donde históricamente se asentaron los mapuche y sus comunidades, por lo que esas tierras se han transformado en zonas estratégicas para las empresas privadas. Estos proyectos en nuestros territorios implican nuestra desaparición, como la expresión de pueblo más significativa que es la del territorio”, explicó Cristian Melillán, uno de los integrantes de la agrupación Meli Wixán Mapu, residente en Santiago de Chile.


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Por ello es que la continua violación de los derechos humanos de los pueblos originarios en su reconquista de aquello que siempre les perteneció, es atravesada no sólo por la violencia del estado —que implica la presencia de policías civiles y uniformados imponiendo autoridad y control en la zona en conflicto, al sur de Chile— sino también por la absoluta indiferencia, intolerancia y negación de la condición de este pueblo como nación, por parte de los estados y las sociedades chilena y argentina.

El pueblo mapuche que posee una relación fundamental cuasi identitaria con la tierra, supo defenderla exitosamente por más de 350 años. Los colonizadores españoles y más tarde los estados chileno y argentino, bajo el pretexto de promover la civilización y el cristianismo, conquistaron mediante el uso de la fuerza el territorio mapuche, hasta que en 1885 este pueblo originario perdió finalmente el control de los territorios.

Decenas de miles de mapuche fueron exterminados. Los sobrevivientes fueron expulsados de sus tierras y hogares, condenados a vivir empobrecidos en pequeñas comunidades rurales o forzados a emigrar a los centros urbanos.

En este sentido, Miguel Bartolomé, antropólogo argentino que reside en México, define dos tipos de estados: el “estado de conquista” y “el estado de expropiación”. El “estado de conquista” es el que sienta las bases para la expropiación. Una vez que se expropia la tierra, los pueblos no tienen con qué subsistir. Entonces, dejan de reproducir sus condiciones de existencia limitándose sus posibilidades de reproducir su modo de vida. La expropiación puede llegar a aniquilarlos.


(*) Prosecretaria de Organización

 

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