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Espacio Abierto
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Pueblos
originarios a ambos lados de la cordilleras
Mapuche:
gente sin tierra
El pueblo mapuche sufre la violación constante del
derecho a la tierra. Su lucha histórica por recuperar
los territorios que siempre le pertenecieron está criminalizada
en Chile, donde ya son 27 los presos políticos de este
pueblo, y alrededor de 400 los procesados. En Argentina, son
ignorados en su lucha.
Por
Luz Zacconi (*)
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Mapuche
significa gente de la tierra, pero su acepción
no se condice con la realidad de este pueblo por su conflictiva
relación en la cuestión territorial con los
estados nación dominantes de Argentina y Chile.
En el primer caso, manifestado últimamente a raíz
del fallo de la justicia de Chubut expedido el 31 de mayo
de 2004, que negó el derecho a la tierra a la familia
Curiñanco Nahuelquir y legitimó la ocupación
del territorio por parte de empresas privadas extranjeras.
En Chile, el conflicto y el despojo son más evidentes
por la militarización de zonas de residencia mapuche,
en las que el estado autorizó la inversión de
capital extranjero para explotar los recursos naturales. Las
comunidades afectadas se agrupan fundamentalmente en la Coordinadora
Mapuche en Conflicto de Arauco Malleco, en las provincias
del sur de Chile: Arauco, Malleco, Cautín y Alto Bío
Bío.
Mapuche
en todos lados
Hoy más de un millón y medio de mapuche viven
bajo las leyes chilenas y argentinas. Su derecho de realizarse
como pueblo nación es permanentemente arrebatado, mientras
su cultura, idioma, religiosidad y su medio ambiente natural
son amenazados.
Marcela Quiñartún, mapuche de la comunidad Cacique
Melinao, en Bragado, provincia de Buenos Aires, explicó
la situación al interior de este pueblo respecto de
su reclamo: En Argentina podemos encontrar tres tipos
de casos dentro de los mapuche: los mapuche del sur que aún
reclaman sus tierras y que siempre fueron echados del lugar
donde armaron su ruka (casa); el nucleamiento de La Pampa
y sur de Córdoba, que suma al reclamo de tierras el
reconocimiento cultural; y, en particular, los asentamientos
mapuche en la provincia de Buenos Aires que no tienen -salvo
Los Toldos- reconocimiento oficial, expuso.
Según su relato, los mapuche de la provincia de Buenos
Aires son un desprendimiento de los asentamientos mapuche
de Chile que llegaron a esta provincia entre los años
1816 y 1817. Muchos caciques que acompañaron a San
Martín en el cruce de los Andes decidieron pasar a
Argentina y tomar camino hacia la provincia de Buenos Aires.
¿Cómo sostienen las relaciones entre las
comunidades a ambos lados de la cordillera?
Fue difícil reorganizarnos. Hemos pasado primero
un proceso de aculturación, seguido de sistemas militares
atroces que se ocuparon sistemáticamente de destruirnos
física e ideológicamente. Estos últimos
25 años han sido toda una elaboración tanto
para Argentina como para Chile en el sentido de que podamos
decir que somos mapuche sin pagar costos por ello.
Criminalización
por ser mapuche
El Convenio 169 de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) es el instrumento más actualizado en
el derecho indígena vigente, que los países
pueden o no ratificar. En uno de sus apartados, reconoce el
derecho de propiedad y de posesión de las tierras que
los pueblos originarios tradicionalmente ocuparon, e insta
a los gobiernos a garantizar la protección de esos
derechos.
En el caso de Chile, que no ha ratificado este convenio, se
criminaliza a la nación mapuche a partir de leyes de
la dictadura de Pinochet, aplicando una política represiva
que suma, año a año, hombres y mujeres encarcelados,
torturados, sometidos a la Ley de Seguridad Interior del Estado.
El 21 de julio pasado concluyó el segundo juicio
por «asociación ilícita terrorista»
contra la Coordinadora Arauco Malleco. El fallo del Tribunal
Oral en lo Penal de la Ciudad de Temuco, liberó por
segunda vez consecutiva a seis imputados. Tres de ellos tendrán
que continuar en las cárceles chilenas por una condena
anterior que se les aplicó a partir de la ley Antiterrorista
por los delitos de amenaza e incendio
que contempla una condena de 5 y 10 años y un día,
respectivamente. En el primer juicio realizado en octubre
del 2004, el tribunal de Temuco absolvió a los imputados
por los mismos cargos. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia
chilena, anuló el fallo y emitió criterios destinados
a condenar a los acusados, informa el sitio http://meli.mapuches.org
En el caso de las personas procesadas, el número alcanza
a los 400 mapuche con causas abiertas por tribunales civiles
y fiscalías militares a raíz de su participación
en movilizaciones dentro de comunidades chilenas en conflicto.
Nuestra lucha se empieza a dar en los procesos de recuperación
de los derechos territoriales y políticos hacia el
sur de Chile. En la actualidad, las inversiones económicas
y de exportación de materias primas se acrecentaron
en los lugares donde históricamente se asentaron los
mapuche y sus comunidades, por lo que esas tierras se han
transformado en zonas estratégicas para las empresas
privadas. Estos proyectos en nuestros territorios implican
nuestra desaparición, como la expresión de pueblo
más significativa que es la del territorio, explicó
Cristian Melillán, uno de los integrantes de la agrupación
Meli Wixán Mapu, residente en Santiago de Chile.

Enjuiciados:
siete mapuche chilenos cumplen pena de prisión
efectiva y 23 tienen un régimen por el que deben
dormir en la cárcel |
Por
ello es que la continua violación de los derechos humanos
de los pueblos originarios en su reconquista de aquello que
siempre les perteneció, es atravesada no sólo
por la violencia del estado que implica la presencia
de policías civiles y uniformados imponiendo autoridad
y control en la zona en conflicto, al sur de Chile sino
también por la absoluta indiferencia, intolerancia
y negación de la condición de este pueblo como
nación, por parte de los estados y las sociedades chilena
y argentina.
El pueblo mapuche que posee una relación fundamental
cuasi identitaria con la tierra, supo defenderla exitosamente
por más de 350 años. Los colonizadores españoles
y más tarde los estados chileno y argentino, bajo el
pretexto de promover la civilización y el cristianismo,
conquistaron mediante el uso de la fuerza el territorio mapuche,
hasta que en 1885 este pueblo originario perdió finalmente
el control de los territorios.
Decenas de miles de mapuche fueron exterminados. Los sobrevivientes
fueron expulsados de sus tierras y hogares, condenados a vivir
empobrecidos en pequeñas comunidades rurales o forzados
a emigrar a los centros urbanos.
En este sentido, Miguel Bartolomé, antropólogo
argentino que reside en México, define dos tipos de
estados: el estado de conquista y el estado
de expropiación. El estado de conquista
es el que sienta las bases para la expropiación. Una
vez que se expropia la tierra, los pueblos no tienen con qué
subsistir. Entonces, dejan de reproducir sus condiciones de
existencia limitándose sus posibilidades de reproducir
su modo de vida. La expropiación puede llegar a aniquilarlos.
(*) Prosecretaria de Organización
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