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Espacio Abierto
Edición
digital
Causas
penales en La Plata
Los
que están adentro
ya forman un equipo
Ya hay once represores detenidos por investigaciones abiertas
en nuestra ciudad sobre el terrorismo de Estado. Unas causas
avanzan, otras están casi paralizadas. El problema de los
arrestos domiciliarios.
Por
Vanina Wiman (*)
Penna declaró en marzo y quedó
con arresto domiciliario. (Foto: F. Martínez)
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¿A
sus casas?
Seis
de los once represores procesados en La Plata gozan
actualmente del beneficio de la prisión domiciliaria:
Etchecolatz, Tabernero, Campos, González Conti
y Sertorio y Penna, al que el juez Corazza le concedió
la posibilidad de ir tres veces por semana a caminar
al Centro de Oficiales Retirados.
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La
Plata no parece ser un buen destino para los represores que
buscan impunidad. Ya hay once policías y militares
procesados y detenidos, y tres de ellos están incluso
cumpliendo condena. Pero todavía hay capturas pendientes
en los expedientes más olvidados. La Corte Suprema
ratificó la nulidad de las leyes de impunidad, lo que
debería traer algunos cambios necesarios al escenario
de las investigaciones en La Plata por los crímenes
de la dictadura.
Expedientes
despiertos
Hay tres causas abiertas en nuestra ciudad sobre las que se
han concentrado los esfuerzos en el último año:
la llamada causa Camps iniciada en los 80 y reabierta
el año pasado, investiga los delitos cometidos en la
órbita de la Policía de la provincia de Buenos
Aires, la causa Camps II, sobre crímenes no incluidos
en ese primer expediente, y la de la comisaría 5º
de La Plata, la más nueva de las tres, que surgió
a partir de los relatos reunidos en el Juicio por la Verdad
de La Plata.
Desde agosto del año pasado el movimiento en estos
expedientes comenzó a ser mucho más intenso,
debido en gran parte a la activa participación de los
organismos y organizaciones querellantes que conforman Justicia
Ya en La Plata y a la creación de una Unidad
Fiscal Federal abocada específi-camente a las causas
sobre el terrorismo de Estado.
A los tres represores que empezaron a purgar sus condenas
en la causa Camps el ex director de Investigaciones
Miguel Etcheco-latz, el ex médico policial Jorge Bergés
y el torturador Norberto Cozzani, se fueron sumando
más policías y militares de alta jerarquía
procesados con prisión preventiva, imputados por privaciones
ilegales de la libertad, torturas y homicidios que ordenaron
y avalaron desde sus altos cargos en las estructuras represivas.
Así, el juez Arnaldo Corazza indagó y procesó
a partir de pedidos de la Fiscalía y de los organismos
querellantes a dos ex subjefes de la Policía
provincial (Reinaldo Tabernero y Rodolfo Aníbal Campos),
al ex director de Seguridad Rodolfo González Conti,
al ex comisario de la seccional 5º Osvaldo Sertorio,
al ex comisario Oscar Antonio Penna (jefe de la Brigada de
San Justo), al represor itinerante Eros Amílcar
Tarela y al chofer de Etchecolatz, el policía Hugo
Guallama.
Pero el reloj no se detiene, y a veces los jueces no son rápidos
de reflejos: aunque los organismos querellantes habían
pedido en septiembre de 2004 la detención de los represores
Valentín Saracho Pretti y Eduardo Pablo
Maire, el primero falleció en abril de este año
sin ser indagado por Corazza. La detención de Maire
fue ordenada hace pocas semanas un año después
de aquel pedido, y el torturador está prófugo:
no estaba en su casa cuando lo fueron a detener.
El círculo se cierra cada vez más sobre los
jerarcas que comandaron la represión ilegal en la provincia
de Buenos Aires. Pero todavía está por verse
qué pasará con los ejecutores directos, los
policías que se desempeñaron en cada centro
clandestino y tuvieron contacto directo con los prisioneros.
El ejemplo más cabal, por ser una de las investigaciones
más avanzadas, es el de comisaría 5º: en
esa causa está pendiente desde diciembre de 2002 un
pedido del entonces fiscal Félix Crous, que solicitó
las indagatorias de 53 efectivos que prestaron servicios en
esa dependencia y que tal como surgió de los
testimonios de los sobrevivientes en el Juicio por la Verdad
sostuvieron, avalaron y ocultaron cotidianamente el funcionamiento
del lugar.
Expedientes
dormidos
Si bien las causas agrupadas en el juzgado de Corazza están
avanzando, hay otros expedientes que han quedado relegados,
a pesar de que los querellantes y la Fiscalía las han
nutrido con sobradas pruebas.
Se trata de otros centros clandestinos que han sido menos
investigados en los juzgados, pero sobre los que los organismos
de Derechos Humanos han trabajado durante años reuniendo
testimonios de sobrevivientes y familiares de víctimas:
la Brigada de Investigaciones, el destacamento policial de
Arana, La Cacha (en Lisandro Olmos), la comisaría
8º, los cuerpos de Infantería y Caballería
de la Policía provincial (ubicados en 1 y 60, de La
Plata) y la Unidad Penal Nº 9.
Si bien todos los elementos de prueba que surgieron hasta
ahora se incorporaron a estas causas, el juez Humberto Blanco
aún no ha resuelto los numerosos pedidos de detención
e indagatoria de represores imputados por su actuación
en estos campos de concentración. Dos ejemplos representativos:
aún no han sido siquiera indagados el ex jefe del Destacamento
de Arana, Miguel Kearney, y el ex prefecto de la Unidad 9,
Abel Dupuy, pese a que la Asamblea lo solicitó en marzo
y agosto del año pasado, respectivamente.
Luego de un pedido de la fiscalía, Blanco declinó
su competencia en las causas de Arana y la Brigada.
Pero el problema ahora es que los jueces se pongan de acuerdo:
Blanco finalmente remitió las dos causas a su colega,
pero Corazza no las aceptó y se declaró incompetente.
Si estos expedientes siguen el camino de otras causas que
fueron elevadas a la Cámara Federal de La Plata por
conflictos similares, pueden quedar meses y hasta años
por delante antes de que en esos expedientes haya alguna detención.
(*) Prosecretaria de Prensa
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La
Corte y las leyes de impunidad
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El
14 de junio pasado, después de una larga espera,
la Corte Suprema de la Nación declaró
la inconstitucionalidad de las infames leyes de Obediencia
Debida y Punto Final. La APDH La Plata celebró
esta resolución: "Este fallo histórico
obligará a acelerar los procesos judiciales que
ya existen en distintos puntos del país sobre
las violaciones a los Derechos Humanos cometidas por
la última dictadura cívico-militar".
La Asamblea destacó que "es urgente que
todos los fiscales y jueces de la Nación realicen
su trabajo y dediquen tiempo y recursos a la investigación
de los crímenes del Terrorismo de Estado. Es
hora también de que el Poder Ejecutivo concrete
su discurso en materia de derechos humanos, poniendo
en marcha una política de auxilio y seguimiento
a los distintos procesos".
El impacto concreto del pronunciamiento de la Corte
en las causas de La Plata se verá cuando los
jueces locales tengan que resolver los planteos de los
represores, que aún hoy insisten en querer ampararse
bajo las órdenes de sus superiores para conservar
su impunidad.
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