ESPACIO ABIERTO
N°27
Septiembre
2003

Tapa

Editorial

Curso de DDHH en la Asamblea

Breves

Homenaje
Julio César Poce

El nombre 
del luchador


"Nunca dejó de ayudar a quien lo necesitara"

Chile: "Falta voluntad política y valor"

Detener ya a los criminales

Policías detenidos en La Matanza

"Las políticas laborales del Gobierno" (militar)

Denuncia por la represión en la U9

Christian, al confesionario

"Tatuado 
de ellos"

Amparo favorable en caso de HIV

Contratapa:
Ledesma y la verdad de Luis

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Contratapa


Ledesma y la verdad de Luis


(Texto completo; sólo disponible en esta versión digital)


Por Edna Copparoni de Ricetti (*)

Este año, para el 24 de julio, fui convocada para participar en la Marcha por la Justicia, contra la Impunidad en Ledesma, Jujuy. Y allí fui, y con gran emoción recibí el afecto de esa gente simple pero de corazón grande y sentimientos de solidaridad y justicia.

El jueves 24 por la mañana se realizó un acto en el patio de la Escuela Normal. Habló Olga Aredez, que fue profesora y luego directora de esa escuela. Después de sus emotivas palabras, invitó una por una a las Madres que habíamos llegado desde muy lejos para compartir y acompañar a ese pueblo que no se plantea el olvido, que pide Juicio y Castigo a los culpables, a los asesinos de los 30.000 desaparecidos, a los culpables de los chiquitos con hambre, de los padres sin trabajo, de los jóvenes que mataron en la guerra de Malvinas, a ese pueblo que se resiste a que le arranquen la memoria.

¿Por qué el “apagón de Ledesma”? 

La Comisión de Apoyo a las Madres de Ledesma señaló en una carta: “La noche del 27 de julio de 1976 se cortó el suministro eléctrico en todo el departamento de Ledesma, mientras policías, gendarmes, militares y capataces de la empresa comienzan a allanar y saquear viviendas en Libertador Gral. San Martín y Calilegua. En vehículos de (la empresa) Ledesma son trasladados más de 400 trabajadores, estudiantes y profesionales a los galpones de mantenimiento del ingenio azucarero, donde permanecen días y meses atados y encapuchados. Tras las torturas e inte-rrogatorios, algunos son liberados, otros son enviados a comisarías o cuarteles militares, otros aparecen en cárceles de distintas provincias. Tres tumbas han sido halladas en Calilegua. Treinta compañeros permanecen desaparecidos”.

A mí también me tocó decir algunas palabras en el acto realizado en la Escuela Normal. Al terminar, me estaba esperando Luisito, un alumno de 5º año, que muy emocionado me dijo que admiraba a todas las Madres que habían hablado y que, en ese momento, decidió la carrera a seguir: “Profesorado de Historia”. Le pregunté el por qué de esa decisión y me contestó: “Para no mentir como lo hicieron conmigo, recién hoy me doy cuenta que todo lo que me enseñaron es mentira y yo quiero enseñarles a mis alumnos la verdad de lo acontecido por más doloroso que fuere”. Me pidió ayuda para prepararse y para salvar las dudas que pudiera tener. Esa entrevista me emocionó muchísimo.

Además de Luis, se me acercó un grupo de alumnas de 3º año que me quisieron saludar y acompañarnos en los otros actos que se realizarían en el día: ir a Calilegua en distintos medios de transporte, donde se organizaba la marcha, y regresar a Libertador Gral. San Martín, caminando, los 7 kilómetros que nos separan de una población a otra.

¡Fue una marcha hermosa! La integraban miles de personas con canciones, baile de los murgueros, hasta llegar a la plaza del pueblo. Allí se realizó un acto apoteótico: muchos oradores, mucha música, al final las Madres entregamos pañuelos a Hijos que habían llegado de distintos puntos del país.

Y para mi otro motivo de emoción que cuando al bajar del escenario me encuentro rodeada por tres niñas que me habían saludado por la mañana en la Escuela Normal y ahora volvían a hacerlo, y me entregaron una carta.

Por todo lo relatado, me siento comprometida en mantener correspondencia con esos alumnos y hacerles llegar material para profundizar conocimiento de Derechos Humanos.

(*) Madre de Plaza de Mayo

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