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Editorial
Bush y sus cómplices, al
Tribunal Penal Internacional
Haya o no terminado el ataque genocida que desató el Eje anglosajón en Irak, es urgente la adopción de iniciativas que tiendan al restablecimiento del derecho internacional por sobre la configuración del nuevo imperialismo petro-económico, que actúa por la fuerza.
En este sentido, la adopción de medidas punitivas contra los nuevos genocidas debe estar a cargo del recientemente creado Tribunal Penal Internacional, a pesar de que los propios ejecutores del exterminio en Irak se hayan autodeclarado inmunes (o impunes) de los crímenes de lesa humanidad.
También es necesaria la reconstrucción de las Naciones Unidas, bastardeadas no sólo por la agresión imperialista de Estados Unidos y Gran Bretaña, sino también por los representantes de los países que se negaron a debatir la violación de Derechos Humanos del pueblo iraquí durante la invasión. Es de destacar también, la actitud pasiva del secretario general de la ONU, que no convocó ni realizó ninguna acción en la Asamblea General para repudiar la “guerra preventiva” de Bush y sus cómplices, así como también facilitó la entrada a Irak de los imperialistas con el retiro de los inspectores.
Así como Bush, Blair y sus respectivos subalternos son responsables del crimen de agresión, los militares que participaron de la invasión han cometido crímenes de guerra. De la misma forma, son cómplices por acción los gobernantes de los países que facilitaron las bases militares y el paso de las tropas imperialistas por su territorio.
Los miles de muertos en Irak, la destrucción de las viviendas, hospitales, escuelas, plantas de agua y electricidad, con bombas prohibidas por las convenciones internacionales, así lo exigen. Puesto que es evidente que muchos de los hechos no fueron “daños colaterales”, sino acciones premeditadas con el fin de paralizar con el terror a la población civil, es necesario un Juicio y Castigo a los criminales de la invasión.
Mesa Directiva
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