En tantos años de lucha, hemos aprendido algunas cosas. Una de
ellas es que la Impunidad se destruye con el ejercicio permanente de
la Memoria.
Y el Sin olvido es el elemento esencial en la construcción de esa
Memoria. Por eso, decimos que no nos olvidamos este año de las
decenas de muertos de diciembre de 2001. Ni tampoco de los asesinatos
de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, ni de sus autores
intelectuales no investigados por la Justicia.
Tampoco nos olvidamos de las represiones, así como de sus hermanas
menores: las amenazas, intimidaciones, aprietes y atentados.
No nos olvidamos del atentado contra Estela de Carlotto. Tampoco,
de las Tres A que le marcaron a un estudiante secundario en Capital
Federal.
No olvidamos la represión a los docentes a fines de febrero,
cuando se aprobó la reforma de su estatuto. Tampoco, de las
contemporáneas amenazas a María José Garófoli, la titular del
SUTEBA La Plata.
Del secuestro del estudiante de Trabajo Social Mariano Dos Reis, la
amenaza al presidente de la FULP, a los integrantes de la Asamblea de
Parque Saavedra y a los testigos de la causa por la muerte de
Santillán y Kosteki.
Tampoco de los atentados en el hogar del Padre Cajade, el ataque al
custodio de Miguel Bonasso y la reciente destrucción de la muestra de
Abuelas en la República de los Niños.
De la represión en Jujuy en septiembre, con las decenas de
detenidos y de la permanente amenaza de desalojo a los obreros de
Brukman y Zanón.
Por estas y por otras violaciones a los Derechos Humanos ocurridas
durante el año, decimos: no nos olvidamos. Juicio y Castigo.