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Espacio Abierto
Edición
digital
Sudamérica
avanza en el debate
acerca de la despenalización del aborto
Un
debate pendiente
A pesar de la fuerte resistencia por parte de los sectores
más conservadores vinculados a la Iglesia Católica, en Uruguay
se dio media sanción a la despenalización del aborto y en
Argentina se sancionó la Ley de Salud Reproductiva.
Por
Mónica Cofré (*)
"Por
cada mujer que da un paso hacia su propia liberación, hay
un hombre que descubre que el camino a la libertad se ha hecho
un poco más fácil".
El año 2002 mostró avances y retrocesos en el orden de los
derechos reproductivos. La Corte Suprema de Justicia prohibió
en marzo la "píldora del día después" y una jueza
civil declaró inconstitucional la Ley de Salud Reproductiva
vigente en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, luego de
haber dormido en algún cajón durante tres años, finalmente
el 30 de octubre se sancionó el Programa Nacional de Salud
Sexual y Procreación Responsable.
La nueva normativa implica que por primera vez en la Argentina
el presupuesto deberá incluir una partida destinada a un programa
de Educación Sexual, prevención de enfermedades de trasmisión
sexual y cáncer genito-mamario. También la distribución gratuita
de anticonceptivos (de carácter reversible, no abortivos y
transitorios) en todo el país.
Los objetivos principales del programa son: proteger la salud
de las mujeres, disminuir la morbimortalidad materno infantil,
prevenir embarazos no deseados, contribuir a la detección
de enfermedades de trasmisión sexual —entre ellas el VIH-Sida—
y garantizar a toda la población el acceso a la información,
métodos y prestaciones de servicio referidos a la salud sexual
y procreación responsable.
Estos objetivos deberán ser llevados adelante por el Ministerio
de Salud en coordinación con los Ministerios de Educación,
de Desarrollo Social y de Medio Ambiente, quienes tendrán
a cargo la capacitación de educadores, trabajadores sociales
y demás operadores comunitarios.
El proyecto que finalmente se convirtió en ley, presentado
por los diputados Juan Pablo Cafiero y Luis Flores Allende,
sufrió —debido a las presiones de la Iglesia Católica— cambios
sustanciales con respecto al proyecto original.
Dentro de los aspectos negativos o que imponen restricciones
para la aplicación de la ley figuran: que para las instituciones
educativas privadas no será obligatorio brindar educación
sexual y que al no ser enumerados los métodos anticonceptivos
que deben suministrarse, se deja abierta la posibilidad a
que médicos excluyan alguno —como puede ser el DIU— de acuerdo
a sus convicciones religiosas. (La Organización Mundial de
la Salud al contrario de la Iglesia Católica no considera
abortivo el DIU).
El paso siguiente será la reglamentación de la ley que se
dará en el marco de la Mesa de Diálogo Argentina —en la que
tiene una importante participación la cúpula eclesiástica—.
La incorporación de limitaciones para su aplicación dependerá
de la relevancia que tome el debate de este tema en la opinión
pública. Es decir, acerca de la necesidad de contar con un
Programa de Salud Reproductiva destinado a la población en
general y que implique un acceso igualitario a los métodos
anticonceptivos y a la educación sexual.
Uruguay: a un paso de la legalización del aborto
"Tras esos rótulos engañosos se esconde la intención
de despenalizar y hasta legalizar el aborto". Mientras
los voceros del Episcopado Argentino expresan su disgusto
acerca de la sanción Ley de Salud Sexual y Procreación Responsable,
y abren el paraguas por si a alguna mente perversa se le ocurre
avanzar en el debate acerca de la principal causa de muerte
de las mujeres; muchos argentinos ven con buenos ojos que
Uruguay, a partir de la media sanción a la ley que despenaliza
el aborto, pueda convertirse en el primer país Sudamericano
en legalizar la interrupción del embarazo.
Luego de tres días de intensas discusiones y tras una ajustada
votación, el 10 de diciembre la Cámara de Diputados uruguaya
dio media sanción a una amplia ley que despenaliza el aborto
hasta el tercer mes de gestación.
Esta ley también obliga al Estado a desarrollar programas
de Salud Reproductiva con entrega gratuita de anticonceptivos.
Al igual que en la Argentina la Iglesia Católica ejerció su
presión para que la ley no fuera aprobada. Sin embargo, el
respaldo del gremio médico que expresó que "no estaban
dispuestos a seguir aceptando que las mujeres llegaran al
hospital para morir" y la amplia adhesión de la opinión
pública a la iniciativa, lograron sortear las resistencias.
Uno de los aspectos para destacar es que este proyecto surgió
del movimiento feminista uruguayo pero se consensuó y articuló
con otros movimientos sociales. Esto contribuyó para que el
debate se instalara en la opinión pública.
De ser aprobada —tras pasar la prueba del Senado— la ley beneficiará
a las ciudadanas uruguayas o a quienes acrediten un año de
residencia en el Uruguay.
En clara manifestación porque Argentina siga el ejemplo del
país vecino, Marta Rosemberg, psicoanalista y presidenta del
Foro de Derechos Reproductivos manifestó que "Uruguay
se afirma como el Estado laico y democrático que es".
"En nuestro país mueren entre una y dos mujeres por día
en abortos clandestinos, cuando eso sucede, el único dilema
moral es hacer lo posible para salvar la vida de esas mujeres.
Las leyes represivas del derecho al aborto no sólo producen
muertes, ni siquiera evitan que se practique", opinó
Zulema Palma, investigadora del Conicet en el Instituto Gino
Germani.
(*) Miembro del Consejo
Editorial de la APDH La Plata.
Nota:
este artículo figura sólo en la edición electrónica de Espacio
Abierto.
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