ESPACIO ABIERTO
N°25
Diciembre 2002

Tapa

Editorial

Breves

Derrotar al enemigo de la Paz y la Vida

Mercedes Benz en el Juicio por la Verdad

Resumen del año del Juicio por la Verdad

Encuentro 
de Paraná

"Estamos y estaremos del lado del pueblo"

Piedras y atajos en el camino del Juicio y Castigo

"Para seguir llevando la palabra y la bandera"

"Todos y cada uno de los policías"

Y el terco gritó "¡comunistas!"

Los docentes, el Estado y el deber de educar

Salud reproductiva, un debate pendiente

Entrevista a Monserrat Lapalma

"La nula respuesta del sistema penal"

La exclusión de los jóvenes

Baume escrachado

"Periodismo y Derechos Humanos", en el debate

Institucionales

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Los docentes, el Estado
y el deber de educar

Termina un año de luchas por la educación pública, que deben ser acompañadas por todos y no por sólo quienes están al frente de las aulas.

Por Betty Ojeda (*)


Foto: (B. O.)

Habíamos terminado el año pasado reprimidos por la policía frente a la Legislatura en un importante acto donde no solamente eramos docentes sino nuestros alumnos y sus padres.

Ya a comienzos de este año, finalmente, los representantes de ellos mismos aprobaron la suspensión del estatuto del docente con la colaboración de los gases y las balas dirigidas a quienes estábamos en la puerta de la Legislatura. Lo ocurrido con el estatuto del docente no es problema de los docentes, es un ataque a todos los trabajadores en cuanto se han violado sus derechos.

El hambre de los chicos, los comedores escolares que no funcionan o son insuficientes, no son problema de aquellos que han sido despojados de derechos inalienables, sino de todos. Las becas que no llegan no es problema de algunos, es de todos.

La lucha docente continuó. Nos encontramos marchando juntos en el frente gremial los tres gremios que abarcan a los docentes de la provincia de Buenos Aires, todos bajo la misma bandera.

Hubo en nuestra ciudad dos campamentos, en forma de protesta y reclamo a las autoridades. Uno de ellos con maestros y profesores de toda la Provincia frente a Dirección General de Escuelas, y el otro con docentes de la región en Plaza San Martín. El Frente logró ser escuchado en algunos de sus reclamos, pero hay mucho camino por andar.

También faltan muchos docentes que desde el lugar de lucha que elijan, entiendan que debieran ser más que meros instructores que se limitan a cumplir un programa. Ser educador es otra cosa.

Debiéramos comprender que el problema educativo no nos concierne solamente a quienes acompañamos en el proceso de aprender, a los alumnos, a los padres de chicos en edad escolar, sino absolutamente a todos.

Que cada vez esté más acotado el derecho de nuestros chicos a estudiar, que haya alguien con hambre son inmoralidades que no debemos aceptar, realidades que aunque corrientes no debemos tomar como normal. La costumbre hace que muchas veces situaciones intolerables se conviertan en parte de un paisaje que se acepta como si fuera parte de un destino manifiesto imposible de evitar o combatirse.

Los chicos deben ir la escuela. Les debemos educación, no es una gracia que el estado puede o no otorgar, es un deber. Vemos como muchos chicos no pueden ir al colegio porque las condiciones socio-económicas de su familia no se lo permiten. Vemos como chicos se desmayan de hambre en las aulas, vemos como a muchos se les roban las posibilidades desde su nacimiento. Vemos, y la pregunta es: ¿qué hacemos? El dolor y la indignación no son suficientes.

Debemos estar reclamando todos, porque lo que le pasa al otro también me pasa a mí, el dolor del otro también debe ser el mío, porque cuando le roban la niñez y luego el futuro a un niño, me lo están robando a mí también. En una entrevista le preguntaron a un nene de aproximadamente 10 años qué creía que perdía al no ir a la escuela y después de pensar unos segundos contestó: “todo”. Después de esta respuesta no hay nada más por decir.

(*) Docente.

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