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Espacio Abierto
Edición
digital
Las
distintas formas del terror
en el distrito bonaerense más poblado
La
Matanza
Consejo Editorial
Detenciones
arbitrarias, gatillo fácil, maltratos, torturas, enterramientos como
NN de personas identificadas, negación u ocultamiento de paraderos y
armado de causas e invención de pruebas. La lista de delitos fue
denunciada por la APDH La Matanza ante la Cámara de Diputados de la
Nación el 2 de julio pasado y los acusados son en su mayoría
policías de la provincia de Buenos Aires.
“Día a día las denuncias de muertos y torturados por la represión
policial se multiplican y cada vez son menos los casos en los que los
responsables reciben su justo castigo por parte de los órganos
jurisdiccionales del Estado, lo cual exacerba el nivel de impunidad en
una comunidad como la matancera, arrasada por el hambre y la
desocupación”, sostiene la denuncia firmada por Delia Blanco,
presidenta de la APDH La Matanza.
Los presentación incluye catorce casos, la mayoría ocurridos durante
los últimos dos años y algunos en la última década.
Caso Díaz: Sergio Daniel Díaz —31 años, dos hijos—
salió de su casa del barrio La Juanita el 1° de agosto de 2001 y,
como se había olvidado las llaves adentro, saltó un paredón para ir
a buscarlas. En ese momento pasaba un patrullero de la Comisaría 5°
de González Ca-tán. Los efectivos le pidieron que les abriera la
puerta y Díaz lo hizo. Pese a que indicó que era su vivienda lo
detuvieron por averiguación de antecedentes. También se llevaron su
bicicleta.
Antes de ingresar a la comisaría, un médico constató el buen estado
de salud de Díaz. Nueve horas más tarde el muchacho fue sacado de la
seccional en estado de coma profundo, con el cráneo fracturado, los
vasos sanguíneos rotos y hematomas. Falleció cinco días más tarde.
El caso tramita en la UFI N° 2 de La Matanza.
Caso Flores: El 8 de enero pasado, cuando iban a la pileta,
Cristian Flores y sus amigos fueron detenidos por tres policías, que
los apuntaron y exigieron que se arrodillaran. El muchacho se negó y
forcejeó con un efectivo, que resultó herido en una pierna. Cristian
recibió dos disparos (uno en la pierna izquierda y otro en la cadera)
y fue internado en el Hospital Paroissien.
Su padre, Miguel Ángel Flores, fue al nosocomio, donde no le
prohibieron el paso, al tiempo que vio un gran despliegue policial.
Rato después, Cristian estaba muerto y con un disparo en el
estómago. La investigación está a cargo de la Fiscalía N°4.
Caso Tonchi: El 3 de marzo pasado Gastón “Tonchi” Flores
fue interceptado por un hombre de civil armado cuando paseaba en su
Fiat Uno. El joven aceleró y se fugó, y recibió un disparo en el
hombro de quien —más tarde se enteraría— era un policía. A las
pocas cuadras se detuvo cuando un patrullero le dio esa orden. Bajó
con las manos en alto y denunció el ataque ante el uniformado. “Co-mo
respuesta obtuvo un disparo de itaka, a menos de dos metros, lo que
terminó con su vida”, dice la denuncia, donde también se consigna
que a continuación Flores recibió puntapiés en las costillas y la
cabeza de parte de los policías.
Varios testigos, dice el texto, aseguraron que un policía colocó un
arma en el asiento trasero del Fiat Uno, mientras que otros
introdujeron balas.
El único detenido es el policía Pascual Gómez. La familia del joven
denunció también a Rodolfo “Turco” Azame y a otros policías de
apellidos Barrionuevo y Monte-negro, que están libres (Fiscalía
N°6).
Caso Chamorro: El 14 de marzo de 1999 el ciudadano paraguayo
Alfonso Cáceres Chamorro fue a visitar a su madre, pero nunca llegó.
Su esposa y su hermano lo buscaron en todas las comisarías de la
zona. En la 4° les dijeron que no sabían nada, pese a que la mujer
de Chamorro reconoció la bicicleta de su esposo, que estaba
estacionada en la dependencia. “Entonces la policía responde que el
dueño del rodado estaba en la morgue. Desesperados se dirigen a la
morgue y ahí les avisan que estaba enterrado como NN en el Cementerio
de Villegas. Aún hoy, a tres años del hecho, la familia no sabe qué
pasó, por qué lo enterraron como NN (ya que Alfonso tenía los
documentos en su bolsillo) ni por qué no les avisaron. Tampoco
pudieron lograr que se hiciera la exhumación del cadáver”,
sostiene la denuncia (UFI N°4).
Ver además: Documento
de la APDH La Matanza
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