ESPACIO ABIERTO
N°24
Septiembre 2002

Tapa

Editorial

Carta de una Madre a otra

Una construcción
colectiva

Encuentro 
de Paraná

Vida digna,
 libertad y
 política

La cita es 
en Paraná

La Matanza

Un mundo abierto a todos los mundos

Grito femenino
 en Salta

Entrevista a Marina Schifrin

El camino del Juicio y Castigo empieza en La Plata

Programa de Prevención de la Tortura

Asociación
 Miguel Bru

Adiós a un luchador

Institucionales

Contratapa:
La lucha continúa

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Espacio Abierto
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El fallecimiento de María Adela de Antokoletz


Carta de una Madre a otra 

Por Edna Copparoni de Ricetti (*)

La Plata, 25 de julio de 2002

Querida María Adela:

Ayer, antes de ayer y continúo hoy, y . . . . ; tu partida nos ha dejado un poco huérfanas, tú, madre de madres, ¡no!, no te has ido, siempre serás nuestra guía, siempre te consultaremos o te contaremos nuestras angustias y aunque no escucharemos la suavidad de tu voz, tu imagen señorial, dulce y protectora, nos ayudará a reencontrar el camino para seguir la lucha.

Ayer, cuando se resolvió despedirte contando anécdotas o vivencias sobre ti, recordé las primeras reuniones de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que realizábamos en tu casa. En nuestras reuniones primaba la educación y el respeto para todas las integrantes del grupo y me acuerdo mucho de Yoyi, cuando nos pedían a las dos que redactáramos un comunicado o una presentación, entonces nos íbamos a la cocina de tu casa, para cumplir con ese pedido
.

Edna 

Hay una madre serena...
de cuando en cuando
trajina con sus recuerdos
de un temerario pasado.

Noviembre acaricia canas
de cunas, teta y besos
sin decir palabra alguna,
sus penas estoy siendo
"Madrecita mía, te estoy viviendo"

Sus manos tejen día a día
abrigo de búsqueda sin aliento
y nos enseña a todos
que hay que guerrear por la vida,
que hay que trabajar por la risa
"Madre mía, te estoy queriendo".

Su canto fue partido
por cuerpo arrancado en noche oscura,
en su lucha de animal herido
me comprometo a seguirla
a pesar del argo camino
de esta robada historia.
"Madre mía te estoy oyendo".

Estalla, grita...
y en su grito reviven
los rostros de ayer...
pedacitos de carne...
cuna partida,
su causa será presente
en mi hijo, en su hijo
y en los otros no nacidos.

Elena González
La Plata, 30-10-91

Recuerdo que cuando tenía un bajón, te llamaba por teléfono si no podía ir hasta Buenos Aires y siempre tenías la palabra justa para poder infundirme ese aliento que necesitaba.

Recuerdo el día que cumpliste 80 años, qué contentas estábamos todas y . . ¿recuerdas?, me animé a leer una poesía que me había dedicado Elena González, un año antes. Me pediste una copia porque te había gustado mucho; mira, pasaron 10 años y hoy la encontré y hoy te la envío.

Recuerdo que cuando la leí, en lugar de Edna, dije María Adela.

¿Y sabes una cosa?. No pude contar nada de esto en el momento que decidimos despedirte con recuerdos. ¿Y sabes por qué?. Estaba sumida en una profunda emoción que no olvidaré jamás: en la casa de las Madres, recibí la urnita, todavía tibia, con tus cenizas y la coloqué en el centro de la mesa que otras madres habían preparado para recibirte.

María Adela, junto a tu hijo, junto a mi hijo y a los 30.000 desaparecidos. ¡Presente!.

Con emoción y cariño,
Edna.

(*) Madre de Plaza de Mayo de La Plata e Integrante del Consejo de Presidencia de la APDH La Plata

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