ESPACIO ABIERTO
N°24
Septiembre 2002

Tapa

Editorial

Carta de una Madre a otra

Una construcción
colectiva

Encuentro 
de Paraná

Vida digna,
 libertad y
 política

La cita es 
en Paraná

La Matanza

Un mundo abierto a todos los mundos

Grito femenino
 en Salta

Entrevista a Marina Schifrin

El camino del Juicio y Castigo empieza en La Plata

Programa de Prevención de la Tortura

Asociación
 Miguel Bru

Adiós a un luchador

Institucionales

Contratapa:
La lucha continúa

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Espacio Abierto
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Asociación Miguel Bru


Una Rosa en el camino

Por Mónica Cofré (*)

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"No hacen falta alas,
para hacer un sueño,
basta con las manos,
basta con el pecho,
basta con las piernas,
y con el empeño"

(Silvio Rodríguez)

-¡Qué quilombo armaste vieja, eh! —, cree Rosa que Miguel le diría si viera todo lo que ella hizo después del 17 de agosto de 1993.

La noche del último 20 de agosto cuando en el Teatro Coliseo Podestá se inauguró la Asociación Miguel Bru hubo sólo una protagonista a quien miles de personas fueron a apoyar, a seguir apoyando como desde hace 9 años. Cuando aquella mujer rubiecita y de lentes, lentamente apareció en un costado del escenario, no hizo falta nada más: todos contemplaron y aplaudieron de pie.

Es a la que le cambió la vida a partir del ese día de agosto del 93, cuando desapareció su hijo. De ama de casa, madre de cuatro hijos y vendedora de ollas pasó a tener que “meterse” en lugares y a enfrentarse con situaciones y gente que antes ni hubiese imaginado.

La ausencia de Miguel y los fuertes indicios que relacionaban a la policía con su desaparición hicieron que se comenzara a reunir con los estudiantes de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (compañeros de Miguel) para dar a conocer el caso públicamente, a través de los medios de comunicación y organizar marchas para reclamar por el esclarecimiento de la causa. 

Quién no recuerda haber experimentado una sensación extraña cuando en los medios se escuchó la noticia acerca de la “desaparición del estudiante de periodismo”. Desde 1983 cuando comenzó la democracia no se había hecho público un caso de abuso policial que terminara en desaparición de persona. Y una sociedad que llevaba 10 años de democracia, mostró su rechazo a éstas prácticas de los tiempos oscuros de la argentina.

Y, esa mujer rubiecita aparecía en los canales de televisión, hablando con los periodistas, y en las imágenes que la mostraban en las marchas sosteniendo el cartel con la foto de su hijo Miguel, o más tarde la bandera que encabezaba las marchas y resumía lo que todos querían y quieren saber: ¿Dónde está Miguel?

La pregunta seguía estando sin respuesta y se hicieron más marchas, y Rosa decidió instalarse durante meses en una casilla rodante enfrente del Ministerio de Obras Públicas y enfrente de los Tribunales, esperando un juicio que más tarde llegó.

Complicidades de jueces y abogados, como de personal policial pusieron trabas al esclarecimiento del asesinato. La causa finalmente por su resolución judicial se ubicó como “caso testigo” de miles de casos que con características similares, aparecieron más tarde.

Rosa comenzó a ser consultada por familiares de distintos puntos del país que necesitaban saber cómo proceder cuando se encontraban en situaciones de abuso policial.

Una ayuda a las víctimas

La Asociación Civil Miguel Bru tiene como objetivo la defensa de los derechos humanos de los ciudadanos/as frente al abuso del poder policial e institucional.

A través de la articulación con instituciones académicas y con organizaciones de la sociedad civil intentará ayudar a los sectores de menores recursos, víctimas de la violencia policial e institucional.

Presidida por Rosa Schönfeld, Jorge Jaunarena, y Alberto Mendoza Padilla tiene como fin “buscar apoyos institucionales, polìticos y lograr la adhesión de la sociedad civil”, a los efectos de esclarecer los casos.

Así fue como desde el 99’, junto a la Comisión Familiares, Amigos y Compañeros de Miguel Bru decidieron institucionalizar el trabajo de asesoramiento a las víctimas.

El camino se abrió y la mujer rubiecita, de lentes con voz suave y sonrisa tímida además de seguir denunciando las veces que sea necesario a los policías que mataron a su hijo, ahora ayuda y trasmite su experiencia a otras víctimas; y agradece a su Miguel por toda la fuerza que le da para seguir. 

El resto de la sociedad sigue desplegando esa bandera que pregunta, sigue mirando las fotos de Miguel y de tantos otros chicos asesinados por una policía cobarde, y continúa aplaudiendo de pié a las Rosas del camino.

(*) Integrante de la Mesa Directiva de la APDH La Plata

Asociación Miguel Bru
Calle 46 N°897 5°C
(1900) La Plata
Tel. 0221 427-2404/5

asociacionmiguelbru@hotmail.com 

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