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Espacio Abierto
Edición
digital
Asociación
Miguel Bru
Una
Rosa en el camino
Por Mónica Cofré (*)
"No
hacen falta alas,
para hacer un sueño,
basta con las manos,
basta con el pecho,
basta con las piernas,
y con el empeño"
(Silvio Rodríguez)
-¡Qué
quilombo armaste vieja, eh! —, cree Rosa que Miguel le diría si
viera todo lo que ella hizo después del 17 de agosto de 1993.
La noche del último 20 de agosto cuando en el Teatro Coliseo Podestá
se inauguró la Asociación Miguel Bru hubo sólo una protagonista a
quien miles de personas fueron a apoyar, a seguir apoyando como desde
hace 9 años. Cuando aquella mujer rubiecita y de lentes, lentamente
apareció en un costado del escenario, no hizo falta nada más: todos
contemplaron y aplaudieron de pie.
Es a la que le cambió la vida a partir del ese día de agosto del 93,
cuando desapareció su hijo. De ama de casa, madre de cuatro hijos y
vendedora de ollas pasó a tener que “meterse” en lugares y a
enfrentarse con situaciones y gente que antes ni hubiese imaginado.
La ausencia de Miguel y los fuertes indicios que relacionaban a la
policía con su desaparición hicieron que se comenzara a reunir con
los estudiantes de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social
(compañeros de Miguel) para dar a conocer el caso públicamente, a
través de los medios de comunicación y organizar marchas para
reclamar por el esclarecimiento de la causa.
Quién no recuerda haber experimentado una sensación extraña cuando
en los medios se escuchó la noticia acerca de la “desaparición del
estudiante de periodismo”. Desde 1983 cuando comenzó la democracia
no se había hecho público un caso de abuso policial que terminara en
desaparición de persona. Y una sociedad que llevaba 10 años de
democracia, mostró su rechazo a éstas prácticas de los tiempos
oscuros de la argentina.
Y, esa mujer rubiecita aparecía en los canales de televisión,
hablando con los periodistas, y en las imágenes que la mostraban en
las marchas sosteniendo el cartel con la foto de su hijo Miguel, o
más tarde la bandera que encabezaba las marchas y resumía lo que
todos querían y quieren saber: ¿Dónde está Miguel?
La pregunta seguía estando sin respuesta y se hicieron más marchas,
y Rosa decidió instalarse durante meses en una casilla rodante
enfrente del Ministerio de Obras Públicas y enfrente de los
Tribunales, esperando un juicio que más tarde llegó.
Complicidades de jueces y abogados, como de personal policial pusieron
trabas al esclarecimiento del asesinato. La causa finalmente por su
resolución judicial se ubicó como “caso testigo” de miles de
casos que con características similares, aparecieron más tarde.
Rosa comenzó a ser consultada por familiares de distintos puntos del
país que necesitaban saber cómo proceder cuando se encontraban en
situaciones de abuso policial.
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Una ayuda a
las víctimas
La Asociación Civil Miguel Bru
tiene como objetivo la defensa de los derechos humanos de los
ciudadanos/as frente al abuso del poder policial e
institucional.
A través de la articulación con instituciones académicas y
con organizaciones de la sociedad civil intentará ayudar a los
sectores de menores recursos, víctimas de la violencia policial
e institucional.
Presidida por Rosa Schönfeld, Jorge Jaunarena, y Alberto
Mendoza Padilla tiene como fin “buscar apoyos institucionales,
polìticos y lograr la adhesión de la sociedad civil”, a los
efectos de esclarecer los casos. |
Así
fue como desde el 99’, junto a la Comisión Familiares, Amigos y
Compañeros de Miguel Bru decidieron institucionalizar el trabajo de
asesoramiento a las víctimas.
El camino se abrió y la mujer rubiecita, de lentes con voz suave y
sonrisa tímida además de seguir denunciando las veces que sea
necesario a los policías que mataron a su hijo, ahora ayuda y
trasmite su experiencia a otras víctimas; y agradece a su Miguel por
toda la fuerza que le da para seguir.
El resto de la sociedad sigue desplegando esa bandera que pregunta,
sigue mirando las fotos de Miguel y de tantos otros chicos asesinados
por una policía cobarde, y continúa aplaudiendo de pié a las Rosas
del camino.
(*) Integrante de la Mesa Directiva de la APDH La Plata
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