ESPACIO ABIERTO
N°22
Marzo 2002

Tapa

Editorial

Asambleas barriales 
de La Plata

Nombres y hechos listos para ser juzgados

Torturas y malos tratos: cumplir las normas

Foro Social
 Mundial

El caleidoscopio de Porto Alegre

Un mundo sin guerras es posible

Las mujeres, en el centro del debate

El testimonio de Rigoberta

Un símbolo de la lucha africana

El ajuste en la educación

Con la mira 
en la villa

600 delegados en el Plenario del Frenapo

Malvinas, 20 años después

"Hay síntomas muy preocupantes"

Crítica situación
 financieria

Contratapa:
Un 24 de marzo ampliado

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Espacio Abierto
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Un mundo sin 
guerras es posible
Las mujeres en 
el centro del debate
El testimonio de Rigoberta Un símbolo de 
la lucha africana


El caleidoscopio 
de Porto Alegre
La APDH La Plata estuvo presente en el Segundo Foro Social Mundial, evento que concitó la mirada de todos los países del mundo y en el que participaron más de 50.000 personas provenientes de 150 países.

Por Angela Vendola (*)

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La Marcha por la Paz, de la que participaron 70.000 personas
 
(Foto: AV)

Más de 800 conferencias simultáneas, seminarios, encuentros espontáneos, marchas, manifestaciones, murgas, reclamos de todos los sectores sociales, encuentros solidarios, talleres, stands, centenares de reuniones sectoriales. La presencia de las principales figuras del pensamiento mundial, como Saramago, Chomsky, Petras, los premios Nobel Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel. Músicos como Fito Páez, políticos socialistas y de movimientos de izquierda, organizaciones sociales, de derechos humanos y de representación de las minorías étnicas y sexuales entre otras, constituyeron este verdadero caleidoscopio de Porto Alegre destinado a ser un hito histórico que abre un sendero bajo la consigna “Otro mundo es posible”

Antecedentes

En abril de 1999 la conferencia de la OMC en Seattle generó movilizaciones de repudio por parte de sectores estudiantiles, políticos y sociales que marcaron el comienzo de los movimientos de resistencia a la globalización neoliberal.

El presidente de ATTAC y director de Le Monde Diplomatique, junto a algunos otras figuras recogieron la experiencia y comenzaron a trabajar sobre las posibilidad de un encuentro multisectorial de todos los países del tercer mundo, víctimas de los efectos del neoliberalismo globalizado. La fecha elegida, enero de 2001 en coincidencia con el Foro de Davo y en repudio al mismo; el lugar, Porto Alegre, ciudad capital de Rio Grande do Sul, gobernada por el Partido de los Trabajadores desde hace más de una década con una fuerte participación popular.

El primer Foro Social Mundial congregó a casi 20.000 personas superando las expectativas de los organizadores y tuvo un fuerte sesgo antiglobalizador y contestatario. Allí se sentaron las bases para el próximo encuentro como el comienzo de un proceso de reflexión conjunta, a nivel mundial, en torno a la producción de riquezas, a su distribución, al afianzamiento de los espacios públicos y al poder político y la ética sobre la que se sentarían las bases de la construcción de una nueva sociedad.

Junio de 2001 fue el mes elegido para la convocatoria del Grupo denominado G-8 en Génova (Italia), y significó una bocanada de oxígeno para avivar la llama de la protesta mundial. Trescientas mil personas se movilizaron con una fuerte presencia policial que reprimió con salvajismo inusitado a los manifestantes. Como resultado de la ferocidad represiva fue asesinado Carlo Giuliani, un joven de 23 años que se convirtió así en símbolo de la lucha antiglobalizadora.

Presencia de la Argentina 

El Segundo Foro Social Mundial de Porto Alegre es continuidad y consecuencia de estos encuentros y luchas. En esta ocasión, se dio en el marco de una fuerte crisis económica e institucional en nuestro país que reedita la participación popular escribiendo, una nueva página en la historia argentina. Como todo hecho popular masivo, generó ondas expansivas que trascendieron nuestras fronteras. Es así que en el Foro no hubo una sola conferencia, un solo acto en que no se haya hecho referencia a la Argentina y al protagonismo de nuestro pueblo.

Conferencias especiales sobre la realidad argentina y una marcha “padeleira”, reeditando en versión brasileña el cacerolazo vernáculo, hizo brillar nuestros colores patrios junto a los colores de la bandera de Brasil. Hubo hasta un impensado cartel con la leyenda: “Bem que quería ser argentino”. 

(*) Secretaría General de la APDH La Plata

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