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Encuentro
de Neuquén
8
y 9 de septiembre de 2001 |
Los pilares de la
Coordinadora Nacional
Bajo el lema "Contra la impunidad de hoy y de ayer, y el genocidio económico", en Neuquén se resolvió convocar a una Coordinadora Nacional. Madurez en la discusión, con la fuerza de nuevas propuestas.
"Esta vez pusimos más
énfasis
en la relación del ayer con el hoy”, dijo Nerea Monte, representante de la
APDH Neuquén, entidad anfitriona del Tercer Encuentro Nacional de Derechos
Humanos desarrollado el 8 y 9 de septiembre. La frase sirve para resumir la
dirección que las temáticas y discusiones tuvieron en el encuentro, del que
participaron representantes de Neuquén y Río Negro, Bahía Blanca, Trenque
Lauquen, Buenos Aires y La Plata.
Con el antecedente de los
encuentros de Rosario y Salta, el Tercer Encuentro se despegó de la premisa
inicial que originó en los organismos la necesidad de juntarse: la difusión y
el acuerdo de estrategias comunes para encarar los Juicios por la Verdad y los
diferentes procesos penales que se fueron abriendo en los últimos años por los
crímenes impunes del terrorismo de estado.
Esta vez, sin dejar de lado por
supuesto la problemática “del ayer”, el aumento de la criminalización de
las protestas orientó a los participantes del Encuentro hacia la discusión
sobre cómo enfrentar la cuestión de una manera unificada y rápida.
Es así que lo que Neuquén
dejó fue la intención de conformar una Coordinadora Nacional de Organismos de
Derechos Humanos, que se reunirá el próximo 20 de octubre en Buenos Aires con
el fin de definir su estatuto y su marco de acción. Para esto se llamará a una
convocatoria a quienes no pudieron estar en el Tercer Encuentro o quienes no
tuvieron aún la oportunidad de participar de este espacio horizontal que
surgió y se perfila de forma democrática y abierta.
No es fácil acordar y —ya lo
decíamos en estas mismas páginas en junio del año pasado— se trata de
construir sobre los consensos. La sensación que algunos se llevaron de Neuquén
fue que primero había que conocerse —para eso el censo nacional de organismos
propuesto en Salta—, luego reconocerse —como dijo Mirta Mántaras, la
abogada del Juicio de Bahía— y, finalmente, unirse.
Rosario estuvo marcado por la
fuerza que da el hacer algo nuevo. Salta, se caracterizó por la entereza
testimonial que aportaron los piqueteros. Neuquén, a su vez, tuvo una
interesante madurez en la discusión, como la resolución que indica que los
Organismos de Derechos Humanos deben apoyar a las víctimas sin manifestarse
sobre sus métodos y propuestas de lucha.
Tampoco debe olvidarse el desarrollo que el
doctor Pedroncini hizo sobre la querella en la que “por primera vez se
enjuicia al sistema”, una valiosa herramienta jurídica que, de prosperar,
abrirá un optimista camino hacia la impunidad del hoy: el genocidio económico,
fruto y continuidad del genocidio del ayer.
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