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Espacio Abierto
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Hilo
conductor
De los nazis al atentado a la AMIA, una misma ideología sembró el odio contra los judíos, de la mano de la violación a los Derechos Humanos.
Por Jaime Glüzmann (*)
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Existe un hilo conductor entre el antisemitismo de remotos tiempos, cuya mejor expresión fue la Inquisición y la expulsión de judíos y moros de España, hace 500 años (tanto judíos como árabes son semitas); con el fascismo criollo, que en 1919 durante la semana trágica, atacaba a familias judías, cuya mayoría había escapado de Europa, corridas por «progroms» (violencia antijudía).
Ese fascismo se acrecentó en la década infame y los gobiernos pro-nazis anterior y posterior al golpe de estado de 1943 consolidaron la
discriminación y persecución. Sobre todo en el Ejército el GOU (Grupo de Oficiales Unidos) y en las otras fuerzas armadas argentinas, se nutrían de las doctrinas militaristas prusianas y se alineaban por el triunfo de Alemania nazi.
En 1943 los nazis ocupaban casi toda Europa, ejecutaban el Holocausto que aniquilaría a 6.000.000 de judíos y en la segunda guerra mundial que desataron, provocaron más de 50 millones de muertos (la mitad en la URSS). Pero los Pueblos del mundo, liberaron a la Humanidad de la bestia nazi.
Luego de la derrota del nazi-fascismo innumerables genocidas recibieron refugio en nuestro país. Algunos fueron detectados y se hizo justicia.
Videla, Camps y demás criminales, siguieron la metodología nazi y luego aprendieron de otros militares colonizadores: franceses y sobre todo norteamericanos en la Escuela de Panamá.
En el juicio por la Verdad en la Cámara Federal de La Plata, se han escuchado estremecedores testimonios sobre el sadismo con que se cebaron los torturadores con sus víctimas, haciéndoles escuchar además los discursos de Hitler.
La maldita policía bonaerense, heredera de Camps, participó con Telleldín y la banda que dirigía el comisario Ribelli en el atentado a la AMIA. Sin duda, el Estado no tiene voluntad política ni judicial para que se haga justicia tanto en este caso con en el de la Embajada de Israel, pero es la misma impunidad que se otorgó para los crímenes de lesa humanidad, perpetrados por el estado genocida argentino.
La policía, en general, comete toda clase de irregularidades y delitos en los sumarios; ello ocurrió en el caso AMIA y otros, como Cabezas, "gatillo fácil" y piqueteros. La Policía roba o fabrica pruebas con el fin de desviar la investigación o paralizarla.
Revertir la impunidad de ayer y de hoy nos llevará tiempo . . . pero lo haremos. La defensa de los Derechos Humanos nos ha llevado a repetir más de una vez que el Estado de Israel viola los más elementales derechos del pueblo palestino a su autodeterminación, tortura o mata.
Nuestra solidaridad con todas las víctimas de la represión, de aquellos que buscan su libertad e independencia, no hace diferencias por el color de su piel ni su religión ni su cultura. Importantes sectores de las colectividades judía y árabe en nuestro país se manifiestan por la paz y la convivencia pacífica de ambos pueblos, con estados independientes y pacifistas. Ojalá que así sea y cuanto antes, evitando crímenes como el de la AMIA, y logrando paz entre los pueblos.
(*)
Prosecretario General de la APDH La Plata
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